Keyna Calderón, Katherine Chaves R.. 13 febrero
Luego de escuchar la decisión del Tribunal de Cartago, Rónald Rojas fue trasladado al centro para enfermos mentales que han incurrido en delitos, en La Uruca. Fotografía: Keyna Calderón
Luego de escuchar la decisión del Tribunal de Cartago, Rónald Rojas fue trasladado al centro para enfermos mentales que han incurrido en delitos, en La Uruca. Fotografía: Keyna Calderón

Cartago. Por tiempo indefinido, un joven de 24 años permanecerá en el Centro de Atención para Personas con Enfermedades Mentales en Conflicto con la Ley (Capemcol) como responsable de matar a su mamá el 31 de enero del 2018.

Así lo dispuso el Tribunal Penal de Cartago, luego de que encontrara a Rónald Gerardo Rojas Navarro, autor del delito de homicidio calificado en perjuicio de Sonia Navarro Rojas, de 67 años. El hecho ocurrió en la vivienda de la mujer, en Cartago, donde ella fue localizada con múltiples puñaladas en la espalda y el cuello.

“No hay duda de que Ronald fue quien el día de los hechos le dio muerte a su señora madre en su casa de habitación. Esta conclusión es así toda vez que el Tribunal ha valorado toda la prueba en forma total, haciendo una relación armónica de los elementos incorporados durante el debate”, señaló el juez Edwin Reyes.

Según el juzgador, si bien no existe un testigo presencial, sí hay elementos de prueba que determinan su participación.

Una de las evidencias más fuertes que consideraron los miembros del Tribunal fue el testimonio de uno de los oficiales de la Fuerza Pública que atendieron el caso. “El policía dijo que, cuando llegaron ese día, don Rónald estaba dentro de la casa, entre el portón y la entrada principal; es decir, en el corredor de la vivienda. Y fue en ese momento donde les dijo que su mamá no podía atenderlos”.

El psiquiatra forense que realizó un peritazgo en este caso, también narró la versión del imputado cuando lo entrevistaron, luego de su detención. Según el especialista, Rojas le narró desde el momento en que regresaban de recibir atención en un centro hospitalario hasta después del ataque. Según él, este contó que “cuando fueron al hospital le mandaron a poner una inyección y que en el hospital escuchó una voz demoniaca, luego pasaron a un supermercado y ella (la mamá) se compró una pacha de guaro.

“Volvieron a la casa en bus y veía que ella hablaba por teléfono con varias personas, escuchaba una voz que decía: ‘Tito está ahí.’ ... sintió un fuerte olor y pensó que era veneno. Al llegar a la casa se puso a dormir como media hora, escuchó unos pasos como de caballo, se levantó, se puso los zapatos, no pudo comer por el olor extraño, salió de la casa y abrió el portón, su madre le dijo: ‘Ni crea que se va a ir de aquí, seguro usted anda en drogas’”.

Según el imputado, ella lo alteró y fue cuando el se le tiró encima con un cuchillo, luego de lo cual detalló el ataque.

Los jueces Rolando Morales (izquierda), Franklin Ramírez y Edwin Reyes tomaron la decisión. Foto: Keyna Calderón, corresponsal GN
Los jueces Rolando Morales (izquierda), Franklin Ramírez y Edwin Reyes tomaron la decisión. Foto: Keyna Calderón, corresponsal GN
‘Estado de psicosis’

Con la decisión de internamiento, el Tribunal acogió la petición de la fiscal Seidy Peraza, quien explicó que el día de los hechos, el acusado estaba bajo un “estado psicótico”, razón por la cual no debía ser enviado a una cárcel común.

“El día del homicidio y, según la autopsia, doña Sonia (Navarro Rojas) tenía 0,96 grados de alcohol en el cuerpo. Es decir, la señora estaba tomada (...) el imputado temía que su mamá le hiciera daño en ese momento. Él era portador de un estado psicótico en el momento de los hechos e hizo eso porque creyó que su mamá le iba a hacer daño”.

La solicitud de la Fiscalía se dio a pesar de que las hermanas de Rojas pretendían su liberación y ofrecían hacerse cargo de su cuido. Para la fiscal, sería riesgoso.

"Esto va más allá de los medicamentos y sus recursos económicos. (Rojas) estuvo en condición de indigencia, drogas activas, conflictos con la familia y eso lo atormentaban y lo convirtieron en una bomba de tiempo que explotó y ese día sucedió eso con la mamá”, manifestó la fiscal.

Por su parte, la abogada defensora, Jeimy Rojas, pidió la absolutoria del muchacho al sostener de que no hay pruebas ni testigos que señalen a su cliente como el autor del homicidio, tesis que fue descartada por el juez Edwin Reyes.

La defensora apuntó: “No hay nada comprobado, solo hay presunciones (...) Él estaba pasando un cuadro depresivo en ese momento y no agresivo. Hubo falta de investigación de los hechos; todo fue muy escueto”.

Agregó que, en todo este proceso, sus hermanas han estado “muy pendientes” del imputado y lo han ido a visitar al lugar donde está internado.

Una de las parientes es Jenny Rojas, quien había hecho la solicitud para hacerse cargo del acusado. “Si sale, le vamos a dar calidad de vida porque se lo merece, porque es muy trabajador, respetuoso y cariñoso. Cuenta con nosotros para su cuidado, citas médicas y medicación. No lo vamos a abandonar”, apuntó.

No obstante, después de conocer la sentencia, la hermana indicó que se encuentran tranquilos, ya que “todo es por el bien de Rónald”.

“Nosotros como familia estamos más unidos que nunca, a mi hermano no lo vamos a dejar solo, Él cuenta con los hermanos, mis tías, mi papá, mis sobrinos, mis hijos, todos estamos anuentes a dejar a mi hermano con el cuidado de quién esté dispuesto a cuidarlo. No sabemos cómo habrá tomado la noticia porque él lo que quería era salir pero habrá que explicarle, no sabemos cómo lo ha tomado pero también nos había dicho que él estaba dispuesto a aceptar lo que le impusieran hoy”, manifestó.