Sucesos

Estafado por oficial de la DIS: Nos arrebató ¢15 millones y la paz de la familia

Víctima contó a ‘La Nación’ que agente fue su amigo por 20 años y que siempre alardeó de su honradez por trabajar en la Dirección de Inteligencia y Seguridad. Funcionario fue detenido este miércoles.

El comerciante que habría sido estafado por un oficial de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) contó a La Nación que el funcionario fue amigo suyo por 20 años y que siempre se jactó de ser muy honrado por tener un cargo de policía. Sin embargo, al final de la historia, el empresario lo acusó por haberle arrebatado ¢15 millones durante año y medio, y haberle quitado la paz a su familia, que ahora vive temerosa.

“Yo tengo una empresa que importa productos de Estados Unidos y Canadá, hasta tengo una tienda. Este tipo era amigo mío desde hace mucho tiempo, siempre decía que trabajaba en la DIS y era cliente regular. De hecho, él empezó a comprar de mis productos para la venta al por mayor, ese es nuestro fuerte, pero cuando ya hacía órdenes bastante grandes se le dio un sistema de crédito para que él comprara y luego revendiera.

“Como yo me dedico a otra cosa, había dos personas que administraban la tienda y en un momento este tipo empezó a hacer depósitos fraudulentos porque eran con comprobantes falsos a nombre de él, supuestamente desde el Banco Popular hacia la cuenta de nosotros. Al final nos dimos cuenta porque nos pusimos a investigar por un depósito que nunca llegó, vimos todos los depósitos previos y nunca había enviado dinero”, relató.

El hombre señaló que la aparente estafa se extendió por tanto tiempo porque él le tenía confianza al policía, no solo por su puesto en la DIS, sino también por su amistad de tantos años. Además, rescató que al inicio tuvo miedo de acudir a las autoridades por temor a represalias, ya que en su pueblo le habían dicho que el oficial, de apellido Carranza y de 32 años, conocía a personas peligrosas que le podían hacer daño.

No obstante, rescató que cuando se acercó a la sede del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de su localidad le transmitieron confianza sobre que la investigación se iba a realizar con mucha cautela para no poner su vida ni la de su familia en riesgo. Finalmente, cuando lograron recabar las pruebas suficientes, levantaron el secreto bancario del funcionario público y se logró identificar la presunta estafa.

“Incluso nosotros lo encaramos en un momento, pero él siempre lo negó, decía que el Banco Popular más bien lo había estafado a él”, contó el afectado, al tiempo que agregó que el oficial se indignaba cuando le hacían los reclamos por los falsos depósitos, porque decía que cómo él, un trabajador de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, iba a cometer semejante engaño. “Él se jactaba de ser un gran policía”, criticó.

Para la víctima de estafa este caso no solo es irónico, sino que también habla de la posible penetración de la corrupción en el aparato público. Todavía peor, en las autoridades policiales, que son las que supuestamente deberían encargarse de cuidar a la población y no de perjudicarla. “En este momento de casos como Cochinilla y Diamante es muy necesario que las instituciones hagan una limpia”, añadió.

La Nación solicitó una reacción sobre este caso al director de la DIS, Jorge Torres Castillo, así como al Ministerio de la Presidencia, cartera de la que forma parte dicha dependencia, pero aún se está a la espera de sus respuestas. La investigación por esta supuesta estafa, llevada en el expediente 21-000571-0075-PE, inició desde el pasado 13 de julio y concluyó con la detención del funcionario la mañana de este miércoles.

Según el artículo 216 del Código Penal, se tipifica como estafa cuando alguien, “induciendo a error a otra persona o manteniéndola en él, por medio de la simulación de hechos falsos o por medio de la deformación o el ocultamiento de hechos verdaderos”, los utiliza para obtener un beneficio patrimonial antijurídico para sí o para un tercero y lesiona el patrimonio ajeno.

Se pena con cárcel de dos meses a tres años, si el monto de lo defraudado no excede de diez veces el salario base y con prisión de seis meses a diez años, si el monto de lo defraudado excede de diez veces el salario base, es decir, más de ¢4,6 millones.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Escribe sobre vivienda y trabajo.