Hugo Solano C.. 11 junio, 2017

En el bajo de Los Pichardo, Bijagua de Upala, un tío y su sobrino tuvieron que reponerse de pérdidas millonarias y, más aún, de pérdidas de seres queridos que les dejó el paso del huracán Otto.

Otilio Pichardo, dueño de Tilapias Ángel, cuyos estanques llenos de peces fueron arrasados al desbordarse una quebrada que corrió sin rumbo, tuvo enormes pérdidas. Cerca de ¢50 millones.

En aquel tiempo, su hija Priscilla estaba embarazada. Actualmente, don Otilio, de 54 años, chinea a su nieta Lucía, de dos meses, quien le devolvió la ilusión para retomar su restaurante, ese en el que trabaja con sus hijos y su esposa.

Otilio Pichardo, con su nieta Lucía, en su trabajo. | PRISCILLA PICHARDO
Otilio Pichardo, con su nieta Lucía, en su trabajo. | PRISCILLA PICHARDO

“Logramos reconstruir cuatro estanques, gracias a muchos particulares que nos ayudaron”, dijo esperanzado.

Pichardo invitó a los turistas nacionales a volver a esa zona, cercana al volcán Tenorio. Además. también comentó que la maquinaria estatal hizo un canal seco y la zona recuperó la seguridad.

Finalmente, añadió que el único apoyo estatal fue para una refundición de deudas y un pequeño préstamo para rehabilitar parte de su proyecto.

Su sobrino, Rolando Pichardo, quien vive a escasos 500 metros, se reintegró a las labores de agricultura. Él perdió su casa, su camión, su esposa (Kattia Argüello) y a su hija Bianka, de año y nueve meses.

“Los recuerdos me acompañan todos los días”, dijo.

El 24 de cada mes, su familia y la de su esposa se reúnen para rezar el rosario.

Gracias al apoyo privado recibe ayuda psicológica en Liberia y es así como pudo reintegrarse a su labor en el cultivo de chile dulce, pepinos y otras hortalizas. La ayuda para recuperar su casa aún no llega.