Hugo Solano C.. Hace 5 días
Este mes dos tragedias han cobrado vida de personas por caída de árboles. Este viernes murieron dos mujeres en Chilamate de Puerto Viejo, Sarapiquí. Fotos: Alonso Tenorio
Este mes dos tragedias han cobrado vida de personas por caída de árboles. Este viernes murieron dos mujeres en Chilamate de Puerto Viejo, Sarapiquí. Fotos: Alonso Tenorio

Las hermanas Elsa e Ivania Cano José, de 42 y 49 años, respectivamente, estaban en una humilde casa en Chilamate de Sarapiquí, cuando una ráfaga de viento derribó un árbol, de una altura superior a los 20 metros, que las atrapó junto con las hijas de ambas.

En el lugar, llamado Loma Linda, perdieron la vida las dos adultas, mientras que sus hijas y otras personas fueron rescatadas con vida.

“Si hubiéramos tenido fuerza para mover ese palo, las salvamos”, dijo Arturo Cano, hermano de las fallecidas, a quien, este sábado, lo encontramos en el sitio del incidente.

A Cano lo alertaban por teléfono sobre la evolución de su esposa Kattia y de una hija, quienes resultaron heridas.

Otros allegados ayudaban con los trámites en la Medicatura Forense.

Bonie y Sheryl Castillo Cano, dos de las menores heridas, fueron trasladadas en estado delicado pero estable, primero a la clínica local, luego al Hospital de Guápiles y, finalmente, al Hospital Nacional de Niños, San José.

De igual manera, Kattia Carolina Matus de 24 años, fue llevada al Hospital de Heredia y su hija Hillary Nicole Cano Matus, de cinco años, también quedó internada en ese centro médico.

Cinco de siete hermanos nicaragüenses llegaron hace 20 años y se establecieron en un terreno ajeno, en donde levantaron dos casas, a solo 200 metros de la calle principal de Chilamate, al pie de una loma.

En la parte alta hay otros árboles altos como cedros, guabillos, botarramas y guarumos, que también significan una amenaza para las familias.

Un árbol de botarrama, de más de 20 metros mató a dos madres en Sarapiquí. Foto: Alonso Tenorio

Arturo afirmó que ya había hecho cuatro gestiones, sin éxito, ante el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) para cortar el árbol de botarrama, que el viernes, a eso de las 5:30 p. m., segó la vida de las dos mujeres y estuvo a punto de matar a otras personas.

Como ya un palo que estaba a la par había caído en otra dirección, tiempo atrás, ellos temían que ese otro se desplomara. Por eso hicieron el trámite, pero como ocupan la finca en precario, les habían pedido ir adonde el dueño registral del terreno, para que hiciera la solicitud, dijo Arturo Cano, el hermano de las fallecidas.

Agregó que la tarde de la tragedia había salido a pasear su perro con Alisson, otra de sus hijas, de seis años. De repente la niña le dijo:' ¡ Papi, el árbol !'

En ese momento, una de las hermanas estaba cocinando y la otra viendo televisión con sus niñas, cuando sucedió la tragedia.

“Fue un imprevisto. No hubo tiempo ni para gritarles que salieran. Ya cuando corrimos, el árbol había caído encima, no había empezado a llover, solo corría mucho viento”, dijo Cano.

Afirmó que era tan pesado el tronco, que apenas pudieron sacar a las niñas, otras salieron por sus propios medios y fue hasta que llegaron los socorristas, unos 15 minutos después, que liberaron a las dos adultas.

Una de ellas estaba todavía con vida, pero minutos después murió.

Elsa era técnica en industria textil, tenía una máquina de coser y, como no tenía un trabajo formal, realizaba algunas costuras en su casa. Ivania, la otra fallecida, era ama de casa. Los hijos de ambas son costarricenses.

En la casa que está a la par, solo dividida por un paso de dos metros, estaba Pedro Córdoba Robles, de 72 años, y su esposa Fátima Cano, hermana de las fallecidas. Ambos salieron ilesos porque solo unas ramas afectaron parte de su vivienda, hecha de concreto, madera y techo de cinc.

“Me disponía a comer cuando tronó duro y de seguido cayó el palo. Ni yo mismo entiendo lo que sentí en ese momento, al ver que estaban prensadas. Fue algo tan feo, que no se ni como expresarlo”, comentó Pedro.

Este hombre, quien trabaja en una piñera, convive hace más de 11 años con su compañera sentimental.

Explicó que los planes que tenían sus cuñadas era conseguir un buen trabajo que les permitiera salir adelante y mejorar sus condiciones de vida.

Ahora la familia está a la espera de ayudas para dar sepultura a las dos mujeres y tienen de que las niñas heridas evolucionen bien, para ver cómo se hacen cargo de ellas, ya que dos perdieron a su madre.

“Cuando las sacamos, una todavía estaba con vida”

Rodolfo Gamboa Batista, unos de los bomberos de Sarapiquí que atendió la escena, afirmó que habían salido a atender la caída de varios árboles sobre la vía pública, cuando entró la alerta del palo que cayó en la casa y le dieron prioridad, ya que había personas prensadas.

“Una de ellas, que nosotros sacamos, estaba todavía con vida. Vimos que tenía pulso y la llevamos a un lugar seguro, pero los cruzrojistas la declararon sin vida poco después”, afirmó.

Gamboa dijo que solo había una lluvia leve en la zona cuando ocurrió la tragedia. Al llegar vieron que había personas atrapadas por el árbol, debajo de las láminas de cinc.

Estaban en la sala, porque había una pantalla y varias sillas destrozadas.

Con motosierras de cadena, los socorristas cortaron rápidamente las ramas y el tronco del árbol para moverlo y quitar las láminas.

Sacaron a dos adultas y a Bonie, la niña de cinco años que está más delicada, quien sufrió golpes fuertes y fractura de una pierna.

Para ese entonces, los vecinos y familiares ya habían sacado dos niñas de cinco y tres años, lo mismo que a otra de 13.

Cruzrojistas y miembros de la Fuerza Pública ayudaron en la labores de rescate.

Gamboa explicó que en la casa donde cayó de lleno el árbol vivían 10 personas, mientras que en la otra eran cinco. Aparte de las dos víctimas mortales y las tres personas trasladadas al centros médicos, el resto salió ileso.

Los bomberos lograron el rescate de forma rápida y luego permanecieron en el sitio removiendo escombros hasta las 6:44 p.m.

El bombero dijo que los fuertes vientos, aunados a que en esta época del año los suelos están húmedos, pueden ocasionar la caída de árboles.

La semana pasada, en Nandayure, Guanacaste, la afectación por dos sistemas de baja presión también generó la caída de un árbol sobre una vivienda, en la que falleció José Luis López Carrillo, de 33 años.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) ha lanzado advertencias en ese sentido. Llama a las personas que viven cerca de árboles altos a estar muy atentos para podarlos y evitar riesgos o alejarse de su rango de influencia cuando las condiciones de lluvia, viento y suelos saturados, falsean los terrenos que les dan soporte.

Arturo Cano, perdió dos hermanas y tiene a su esposa y una hija hospitalizadas. Foto: Alonso Tenorio
Arturo Cano, perdió dos hermanas y tiene a su esposa y una hija hospitalizadas. Foto: Alonso Tenorio
Ivania Antonia Cano José, es una de las víctimas en Chilamate. Llegó con sus hermanos hace 20 años a nuestro país, procedente de Nicaragua. Foto: Alonso Tenorio. Reproducción autorizada por familia.
Ivania Antonia Cano José, es una de las víctimas en Chilamate. Llegó con sus hermanos hace 20 años a nuestro país, procedente de Nicaragua. Foto: Alonso Tenorio. Reproducción autorizada por familia.
Elsa Cano José, de 42 años, fue rescatada con vida, pero falleció minutos después. Foto: Alonso Tenorio. Reproducción de foto facilitada por familiares.
Elsa Cano José, de 42 años, fue rescatada con vida, pero falleció minutos después. Foto: Alonso Tenorio. Reproducción de foto facilitada por familiares.