Por: Hugo Solano C..   24 octubre, 2017
Gilberto Castillo, vecino de Palmar Sur, subió los muebles lo más que pudo para salvarlos de una eventual nueva llena.
Gilberto Castillo, vecino de Palmar Sur, subió los muebles lo más que pudo para salvarlos de una eventual nueva llena.

Osa, Puntarenas

La noche del lunes, muchas familias de Ciudad Cortés, Palmar Norte y Palmar Sur, se desvelaron amarrando muebles a vigas del techo o colocando sus pertenencias sobre tarimas, preocupados por el anuncio de nuevas lluvias que azotarían, nuevamente, a los cantones de la zona sur.

Entre ellos estaba Franklin Calderón Sánchez, quien pasó algunas cosas a viviendas de vecinos, a un nivel más alto. Apenas hace unos días, este hombre de 51 años perdió parte de su casa debido a la crecida por los aguaceros de la tormenta Nate. Él vive a orillas del río Grande de Térraba, en Cañablancal de Palmar Norte.

Franklin Calderón vive a orillas del río Grande de Térraba en Cañablancal de Palmar Norte. Él tomó previsiones ante el anuncio de más lluvias fuertes.
Franklin Calderón vive a orillas del río Grande de Térraba en Cañablancal de Palmar Norte. Él tomó previsiones ante el anuncio de más lluvias fuertes.

Calderón no se quita de la mente la fuerza con que el río se llevó el cuarto de pilas y el baño de la vivienda. Estuvo a punto de llevarse toda su casa, donde vive con su esposa, su hija, dos hermanos y su mamá.

Este lunes, no podía ocultar su angustia al enterarse del informe emitido por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) sobre el posible incremento de precipitaciones debido a un sistema de baja presión que se formó en el Caribe.

También su madre, Isabel Bertilia Sánchez, de 73 años, estaba nerviosa pues lo ocurrido durante la tormenta Nate "ha sido lo más fuerte que ha visto en su vida". Luego de la emergencia, a ella tuvieron que llevársela unos días con unos parientes a Buenos Aires, también en Puntarenas, mientras sus hijos volvían a acondicionar la casa.

Esta familia todavía está a la espera de que geólogos de la CNE determinen qué va a pasar con su vivienda y las de decenas de vecinos que quedaron en condición similar.

"Esa noche el río estaba 'cuereando' horrible y tuvimos que sacar todo lo que pudimos. Todavía recuerdo como era mi casa antes. Tenía árboles de aguacate y carambola, así como matas de plátanos, todo se lo llevó el agua", expresó la anciana.

Su hijo Franklin, quien labora como carnicero en Palmar Norte, tuvo que improvisar una ducha y un servicio sanitario rústico. Los primeros dos días después de la tormenta estuvieron sin agua y ahora están con miedo por lo que pueda acontecer.

Cicatrices de la tormenta

A unos cinco kilómetros de ahí, en las fincas que décadas atrás eran de la compañía bananera, en Palmar Sur, la situación era similar.

Por las calles de lastre de este poblado, junto al que ahora hay grandes plantaciones de palma aceitera, aún se observaban este martes las cicatrices que dejó la tormenta Nate.

Apilados en montículos y a la espera de que los camiones recolectores se los lleven, gran cantidad de muebles estaban baja la lluvia moderada pero persistente que empezó a la 1 p. m. y no cesaba avanzada la tarde.

Más de 15 televisores de diversos tamaños, así como partes de computadoras, también conformaban el paisaje que dejó la que los vecinos consideran la llena más grande del Térraba.

En el lugar llamado finca 2-4 de Palmar Sur, Gilberto Castillo Gómez aseguró que, como la suya, unas 60 familias pasaron la noche del lunes poniendo a salvo sus pertenencias.

Los desechos de muebles y aparatos dañados por la emergencia que provocó la tormenta Nate son parte del paisaje en Palmar Sur.
Los desechos de muebles y aparatos dañados por la emergencia que provocó la tormenta Nate son parte del paisaje en Palmar Sur.

"Hemos pasado toda la noche en esto. Ojalá que no llueva tanto", afirmó este peón agrícola que a la 1 p. m. seguía con su esposa en su casa, viendo televisión para informarse de lo que acontecía con el sistema de baja presión.

Con más de dos décadas de vivir ahí, recordó lo vivido con el huracán César en 1996 y dos años más tarde con el huracán Mitch, cuando el agua de los canales cercanos alimentados por el Térraba les llegó a un metro de altura. Con Nate, alcanzó 1,5 metros, dijo.

Los efectos indirectos de Nate dejaron 14 fallecidos en el país, daños en vías, acueductos, viviendas y escuelas.

Atentos ante nueva amenaza

La estación de Bomberos de Palmar Norte tenía este martes una lancha con capacidad para nueve personas así como un pick-up de acción rápida como refuerzo a su unidad extintora. Se prepararon para una nueva emergencia.

En la sede de la Cruz Roja tenían listos los paquetes de alimentos y agua que la CNE les suministró para atender a las familias que eventualmente tuvieran que retornar a albergues, así como a muchas que todavía siguen sin reponerse del impacto de la tormenta, porque lo perdieron todo.

Unos cuatro kilómetros al este de Palmar, maquinaria de la empresa Meco, contratada por el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), le robaba terreno a la colina para tratar de reconstruir más de 100 metros de carretera que el río Térrraba destrozó con la crecida del 4 de octubre y que afectó el paso entre Palmar y Buenos Aires.

Cuadrillas trabajan este martes en la limpieza de escombros en Palmar Norte, mientras los pobladores se alistaban para nuevas lluvias.
Cuadrillas trabajan este martes en la limpieza de escombros en Palmar Norte, mientras los pobladores se alistaban para nuevas lluvias.

Los conductores a ambos lados de la carretera tenían que esperar una hora para que la maquinaria permitiera el paso. Pasaban un grupo y luego los trabajadores seguían en la faena de rehabilitar la vía que va paralela al río en un gran tramo.

Al lado sur del puente sobre el río Térraba sigue un boquete, por lo que las autoridades colocaron una cinta amarilla para que peatones y conductores de vehículos tengan precaución.

Desde el puente, hacia el oeste, se ven casas que quedaron colgando y rastros de otras viviendas que desaparecieron por la crecida del río.

Junto a esas propiedades, Flor María Ramírez, vecina de Finca 6 de Palmar Sur, caminaba hacia casas de amigos donde se hospeda desde este lunes, para guarecerse de cualquier nueva crecida.

Dijo que perdió más de 100 gallinas que la corriente se llevó el 4 de octubre y eran el medio que ella tenía para subsistir con su esposo, que padece de cirrosis.

Aprovechando que al mediodía no llovía en la zona, otros empleados de compañías eléctricas cortaban ramas de árboles que amenazaban caer sobre el tendido.

Alex Pérez Ibarra, administrador del comité de Cruz Roja, informó de que tienen listos dos albergues para 400 personas en el gimnasio del Colegio Pacífico Sur, de Ciudad Cortés y en la iglesia Asambleas de Dios en Palmar Norte; sin embargo, hasta las 4 p. m. de este martes no había sido necesario trasladar familias.

Añadió que el Comité Municipal de Emergencias sigue paso a paso las indicaciones sobre la evolución del fenómeno en el Caribe y monitorean con cuerpos de socorro de Pérez Zeledón, San Vito de Coto Brus y Buenos Aires el estado del tiempo en las partes altas.

Los cuerpos de socorro tenían listas provisiones para atender a eventuales afectados caso de una nueva emergencia en la zona sur.
Los cuerpos de socorro tenían listas provisiones para atender a eventuales afectados caso de una nueva emergencia en la zona sur.

De igual manera, monitorean el cauce del río y están listos para eventualidades.

La población de las zonas más vulnerables fue alertada con perifoneo desde el lunes sobre la afectación por lluvias y rezan porque la naturaleza no les azote de nuevo, cuando apenas se reponen del golpe de Nate.