Hugo Solano C.. 19 febrero
Desde el fin de semana la lluvia ácida emanada por el Poás disminuyó, luego de seis días de fuerte actividad. Foto: Federico Chavarría Kopper
Desde el fin de semana la lluvia ácida emanada por el Poás disminuyó, luego de seis días de fuerte actividad. Foto: Federico Chavarría Kopper

Luego del intenso lanzamiento de gases y cenizas de la semana pasada, el volcán Poás pareciera dar un respiro a los vecinos y agricultores de Grecia y Sarchí, principales afectados por las erupciones.

En esas zonas, se detectó pasto y cultivos quemados por lluvia ácida y fuerte olor a azufre en el ambiente. También la ceniza causó incomodidades en casas y unas 27 escuelas, en algunos casos los alumnos acudieron a clases con mascarillas.

La situación obligó a entidades como la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) a realizar inspecciones y tomar medidas.

El panorama, pareciera cambiar. Mauricio Mora, vulcanólogo de la Red Sismológica Nacional (RSN), aseguró que hay una merma en la cantidad de ceniza y las emisiones han sido más esporádicas.

"El sistema de momento parece estar más estable y eso refleja un alivio”, manifestó.

La madrugada de este martes hubo una columna importante, pero no tan cargada de ceniza. Las emisiones consisten en gases magmáticos, aerosoles y vapor de agua, que se logran levantar hasta 300 metros del cráter y que se prolongan por varios minutos.

No se ha vuelto a registrar incandescencia en la boca principal, en la base del antiguo domo.

Mora enfatizó que los signos actuales en la sismicidad y emanaciones tienden a una estabilidad y no se nota movimiento de magma que pueda desequilibrar el sistema.

“La actividad es de bajo impacto, comparada con lo que ocurrió en las erupciones del 2017”, dijo el científico.

Como el Poás tiene su conducto abierto, en algún momento puede presentar mayor salida de gases, pero por ahora no se nota una evolución hacia mayor actividad.

Igual criterio expresó Geoffroy Avard, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), quien recolectó muestras de gases y cenizas, el fin de semana.

Los instrumentos de medición en la cima, como la estación multigás, tienen capas de dos centímetros de espesor, a raíz del material caído en entre el 11 y el 16 de febrero.

Avard indicó que los tres principales puntos de emanación en el cráter siguen activos. La medición de gas seguirá, lo mismo que el análisis de cenizas, pero por ahora los niveles son normales.

La relación y proporción entre tres tipos de gas brindan a los científicos pistas de lo que ocurre dentro del volcán. El gas carbónico da muestras de magma profundo, el dióxido de azufre es propio del magma superficial y el ácido sulfhídrico (H2S) surge como una reacción de ambos gases con el sistema hidrotermal, explicó el científico.

(Video) Poás merma baño de gases y ceniza

Entrada a turistas sigue abierta

Con las condiciones actuales se pueden esperar a futuro algunos pulsos similares, es decir emanación pasiva de gases y algún incremento cuando algún bloque en lo profundo tapa los conductos de salida. Al romperse ese sello, surge una salida más fuerte de ceniza y gases y el ciclo se repite, explicaron los vulcanólogos.

El acceso de turistas al Parque Nacional sigue abierto, con horario entre las 7 a. m. y las 2 p. m. Los visitantes deben gestionar su ingreso de manera anticipada en la página web del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). Los grupos que entran son de 56 personas, equipadas con casco y solo se les permite estar durante 20 minutos en el mirador.

En el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) afirmaron que realizan visitas constantes a las fincas que colindan con la zona protegida del Poás en Grecia y Sarchí, con personal de Extensión Agrícola del Ministerio de Agricultura, pero de momento la afectación ha sido mínima en el ganado.