Hugo Solano C.. 17 febrero
Esta vista aérea del Volcán Poás captada este sábado muestra la altura de la columna que el viento tira hacia el oeste. Foto: Federico Chavarría Kopper para LN.
Esta vista aérea del Volcán Poás captada este sábado muestra la altura de la columna que el viento tira hacia el oeste. Foto: Federico Chavarría Kopper para LN.

La emanación de gases y cenizas del volcán Poás, que se intensificó a partir del lunes 11 de febrero, tiene la particularidad de que sus componentes químicos son más ácidos que los de erupciones similares ocurridas en 1989 y en 1994, pues ahora sale con magma residual de la fuerte erupción del 2017.

Así lo explicó el vulcanólogo Eliécer Duarte, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), quien recordó que eventos similares de 1989 y 1990 duraron dos semanas y eso fue suficiente para causar muchas pérdidas en el sector agropecuario.

Este sábado, Guiselle Salazar Varela, agricultora de 53 años y vecina de San Jerónimo de Naranjo, afirmó que sus cafetales ya empiezan a resentir la caída de material, lo que los tiene muy preocupados, a ella y a su esposo.

“Nunca había percibido tanto olor a azufre en esta zona, hasta malestar en los ojos y nariz hemos afrontado a raíz de esto”, dijo.

Lo mismo ha escuchado de vecinos de Trojas en el cercano cantón de Sarchí y otras partes como Los Robles en Naranjo.

Agregó que en la mañana lavan los carros y horas después vuelven a quedar llenos de ceniza.

En Grecia, la situación es similar y, según el vulcanólogo Duarte, han tenido reportes desde Bajos de Toro en Valverde Vega, Palmira de Zarcero y La Argentina de Grecia.

Recordó que el viento y la vibración de las erupciones levantan gran parte del material que, unido a lo que sale del conducto, constituye ese polvo que llega a kilómetros de distancia y que ataca los pastos y cultivos que toca.

“Si a eso se une la falta de lluvias, es predecible que plantaciones de chile dulce, tomate, pastos y café, muy comunes en esos cantones, se vean afectadas”, dijo Duarte, quien afirmó que pronto realizarán una gira a esos cantones para analizar la afectación.

Este sábado, el Poás hizo emanaciones que se elevaron 500 metros sobre la altura del cráter.

La actividad sísmica es baja y la visitación sigue abierta a los turistas que aprovechan el panorama pues los días están muy despejados y el viento va en dirección contraria al mirador.

Foto vertical del cráter del Poás. La intensa mancha amarilla da cuenta de la gran cantidad de azufre que está liberando el macizo. Foto: Federico Chavarría Kopper
Foto vertical del cráter del Poás. La intensa mancha amarilla da cuenta de la gran cantidad de azufre que está liberando el macizo. Foto: Federico Chavarría Kopper