Por: Hugo Solano.   19 agosto

El Niño causará estragos. La advertencia la hicieron especialistas desde ahora aunque todavía falta información por analizar.

De acuerdo con el meteorólogo Luis Fernando Alvarado, del IMN, los organismos internacionales aún están a la espera de algunos datos antes de dar por consolidado el fenómeno de El Niño 2018. Están a la espera de las últimas mediciones y señales para girar la alerta.

Sin embargo, por lo observado en nuestro país, el IMN alertó desde semanas atrás del inminente paso de la actual fase neutra a un Fenómeno de El Niño, ya que las posibilidades superan el 70% de que así sea.

Eso afecta la agricultura, pesca, ganadería, acuíferos de agua potable para la población y la producción de energía hidráulica. También ocasionará temperaturas más altas en casi todo el país.

Entre los puntos favorables está la disminución de los ciclones y eso podría dar un alivio al país que en el 2016 sufrió por el paso del huracán Otto y el año pasado por la tormenta tropical Nate.

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Después de 1995 la intensidad de los ciclones creció y casi todos los años desde entonces se tienen cifras de dos dígitos, cuando anteriormente la mayoría de los años no se llegaba a 10 ciclones.

Incluso en récord histórico ocurrió en el 2005, con 28 ciclones en el Atlántico y el Caribe. Esa vez se terminó el alfabeto nuestro, con el que el Centro Nacional de Huracanes define con anterioridad el nombre que dará a cada ciclón y hubo que recurrir al alfabeto griego para seguir identificándolos. Desde 1950 aparecen con nombres de personas.

Este año se pronosticaron entre 9 y 11 ciclones y de ellos un máximo de cinco que llegarían a huracán, pues con El Niño las temporadas de huracanes bajan de intensidad. Hasta el 17 de agosto se han formado cuatro tormentas (Alberto, Beryl Chris y Debby) de ellas solo Beryl y Chris, han sido huracanes. Ambos estuvieron fuera del mar Caribe y muy lejos de centroamérica.

En 1997, que tuvo influencia de El Niño solo hubo tres huracanes y cinco tormentas. Sin embargo, Luis Fernando Alvarado dejó claro que nunca se puede descartar que nuestro territorio pueda ser afectado por algún ciclón de forma directa o indirecta.

El 2015 fue otro año con influencia de El Niño, tuvo tuvo siete tormentas tropicales y cuatro huracanes, es decir 11 ciclones.

El hecho de que en ambos años con influencia de El Niño se tuviera una diferencia tan marcada en el número de meteoros es, según el científico, consecuencia de los efectos del cambio climático.

Agro se prepara

El viceministro de Agricultura y Ganadería, Bernardo Jaén, afirmó que ante el posible desarrollo de El Niño se trabaja en varios frentes, pues afecta unas zonas por exceso de agua y otras por sequía.

En Limón se insiste en el dragado de cuencas y ríos, así como el reforzamiento de diques, pero solo se tiene un proyecto planteado ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con el fin de proteger cultivos como banano, piña, plátano, cacao y la ganadería de la zona norte del país, que sufre por inundación de potreros.

El agua que ha caído permite a los cultivos subsistir, pero el IMN ya alertó al Ministerio de Agricultura (MAG) así como al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y demás instituciones como la misma Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

En Guanacaste todavía los campos se ven verdes, pero los ríos han comenzado a perder de forma paulatina su caudal, informó el IMN.

En esa provincia ya se reactivaron las comisiones regionales y se revisa la normativa que regula la captación y aprovechamiento del agua, así como la construcción de reservorios.

“Se debe considerar las condiciones de cada propiedad y ver la mejor forma de aprovechar quebradas, captación de agua de lluvia y pozos”, dijo Jaén.

De igual manera, se revisa con las cámaras ganaderas y agropecuarias el estado de los equipos que se donaron en la anterior administración para que puedan producir pacas de heno, como medida urgente para alimentar ganado ante una eventual falta de pastos.

Arroz, caña de azúcar y frijol son los más vulnerables, porque los de sandía y melón usualmente tienen sistemas de riego.