Desastres

Familiar de tres víctimas del incendio en La Carpio lamenta que ‘inocentes pagaran por el odio y el rencor’

Evelyn Molina que perdió a su madre, una hermana y un sobrino, reaccionó tras conocer que el fuego lo provocó una bomba incendiaria, conocida como molotov, que alguien lanzó

“Uno piensa: cómo un ser humano va a venir a hacer esto (provocar un incendio) sin tener un poquito de corazón. Sin pensar que le hacen daño a una persona, pero a la vez pagan muchos inocentes por el odio y el rencor. Diay, no se cómo habrá gente sin corazón, digo yo. Por qué no piensan que hay niños y personas inocentes …”.

Evelyn Molina Fernández, hija, hermana y tía, de tres de las siete víctimas del incendio de una cuartería ocurrido el sábado 13 de abril en la ciudadela La Carpio, en La Uruca de San José, expresó este miércoles su lamento al comprobar que el origen del fuego, lo provocó el lanzamiento de una bomba incendiaria, conocida como molotov.

“Todo el mundo en La Carpio, (el sábado) hablaba de eso exactamente, de que supuestamente era una bomba molotov. Uno piensa en los niños, las familias que están sufriendo. Imagínese a nosotros que perdimos tres a la vez. Es muy difícil aceptar esto, uno tiene que sacar fuerzas de donde no las tiene, porque sí es duro. Todavía no he podido liberarme de ese dolor”, agregó.

Esta mujer de 35 años perdió en la conflagración a su madre. Grace Molina Fernández, de 50 años; a su hermana, Melany Fabiola Chamorro Molina, de 23, y un sobrino de 2 años. El funeral de estas tres personas se efectuó este miércoles a las 7 a. m. en la comunidad de Venado de San Carlos, Alajuela.

En el incendio también fallecieron Orlando León Castillo, de 75 años; José Rafael Pérez Sánchez, 62; Inesilia del Socorro Lara Carmona, 31, y su hija de tres años.

Otras ocho personas que habitaban en la cuartería sobrevivieron. Sufrieron golpes, quemaduras leves y cortaduras.

Por el momento, se desconoce quiénes fueron los responsables de lanzar la bomba incendiaria. Inicialmente, se presume que esa acción fue producto de una rencilla personal con el dueño de la cuartería, Orlando León.

Evelyn Molina se encontraba el sábado en la casa de su suegra en Hatillo, San José, cuando a las 5 a. m. la llamaron para informarle de lo ocurrio en La Carpio.

“Mi mamá tenía casi un año de vivir ahí y mi hermana como cuatro meses. Mi mamá en un cuarto y mi hermana con sus dos hijos (el niño de 2 años que murió y una niña de 7 que sobrevivió) pegado al cuartito de ella”.

Esas habitaciones estaban en el primer piso de la cuartería que era de dos plantas. El inmueble tenía una sola salida hacia el garaje, sitio donde empezó el fuego. La niña de 7 años sobrevivió porque sus familiares (fallecidos) hicieron un hueco en la parte de arriba de uno de los cuartos, el que permitió a la menor seguir hasta el patio de pilas ubicado en la segunda planta y de ahí pasar, por otro hueco, a una casa vecina.

“Lo que ella nos dijo fue que la mamá, fue la que la impulsó a salir. Ella dice que le dijo: ‘corra, corra que va a salir. Salga primero, sálvese que yo voy detrás’. Me dijo: ‘mi mamá me mintió, tía, porque nunca salió’. Parece que ella se devolvió a ayudar a mi mamá que traía el bebé, como que se cayó. Ella se devolvió a ayudarla y después una escalera para subir a la segunda planta se quebró.

"Es algo que he tenido desde el principio en la mente, cómo fue la muerte de ellas, qué se dijeron. Eso es lo que ha dejado tal vez más angustia, por no saber cómo fue que murieron. Todo el mundo dice que murieron asfixiadas porque ellas no están totalmente quemadas. A mi me cuenta mi sobrina que cuando ella está subiendo ya había fuego en el cuarto de mi mamá y que era demasiado el humo que salía.

“Yo tuve que reconocer a mi mamá (en la Morgue Judicial, en Heredia). Bueno, reconocí a mi mamá y a mi hermana físicamente. No las afectó mucho el fuego, ellas tenían quemaduras pero si se reconocían. Creemos que ellas murieron por el humo”.

Los cuerpos los entregaron el martes en la tarde y los funcionarios judiciales les pidieron que los enterraran en el menor tiempo posible. Esa fue la razón por la que el sepelio se realizó este miércoles a las 7 a. m.

Evelyn Molina recordó que tenía planeado visitar a su madre el viernes pasado y quedarse allí hasta el domingo.

“Tuve como un presentimiento y me fui para donde mi suegra (en Hatillo). Le dije: ‘vieras que yo siento que algo va a pasar, tengo un presentimiento’, y me puse a llorar y me quedé ahí. El sábado anterior (6 de abril) había compartido con mi mamá. La había llenado de besos. Nos habíamos dicho como un adiós. Dios me dio la oportunidad de despedirme de ella", concluyó.

Esta mujer se mostró muy agradecida con la Asociación de Desarrollo de La Carpio porque les ayudaron con la compra de las cajas para el funeral.

Carlos Arguedas C.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.