Hugo Solano C.. 18 septiembre
Según Manuel Ordeñana, del Comité Municipal de Emergencias, las donaciones les han permitido atender holgadamente a los afectados. Foto: Alonso Tenorio.
Según Manuel Ordeñana, del Comité Municipal de Emergencias, las donaciones les han permitido atender holgadamente a los afectados. Foto: Alonso Tenorio.

Alimentación, ropa, cobijas, espumas, baños portátiles, agua potable, chequeos básicos de salud y otros servicios, permiten a 82 de las 310 personas afectadas por el incendio en barrio Cuba sobrellevar de la mejor manera los días posteriores a la tragedia que los dejó sin hogar.

De acuerdo con Manuel Ordeñana, del Comité Municipal de Emergencias (CME), las donaciones recibidas han sido muchas y ya se llenaron dos aulas de la Escuela Omar Dengo, que está al frente del gimnasio donde funciona el albergue.

Afirmó que personal de Ministerio de Salud permanece de manera constante en el sitio, para garantizar que la atención y alimentación se brinda en las condiciones adecuadas para los 23 niños y los 59 adultos, y de estos últimos, 9 son mayores de 65 años.

La oficina de prensa del IMAS indicó que ya se aplicaron los cuestionarios y con base en ellos se depura cada caso para determinar quiénes necesitan el subsidio que ronda el monto de ¢1,5 millones por familia para compra de ropa, electrodomésticos y diarios.

De igual manera, quienes no tengan adónde ir recibirán un promedio de ¢150.000 mensuales para alquilar y, luego de tres meses, se les realizará un nuevo estudio a efecto de ver si se les prorroga la ayuda o no.

Esa entidad tiene una reserva inicial de ¢100 millones para atender a las familias afectadas.

Resurgir

Este miércoles Wilbert Morales, quien pernocta en el único cuarto que quedó de su casa, afirma que las lluvias del martes entraban por todo lado y casi no pudo dormir. De momento, apenas ha podido sacar unos escombros.

Él vive solo y está a la espera de la ayuda que el IMAS le pueda brindar para arreglar su casa.

Wilbert Morales, vecino de El Pochote, dijo que su casa quedó tan dañada que con el aguacero del martes el agua entraba por todo lado. Foto: Hugo Solano.
Wilbert Morales, vecino de El Pochote, dijo que su casa quedó tan dañada que con el aguacero del martes el agua entraba por todo lado. Foto: Hugo Solano.

Al igual que él, otras familias dejan algún miembro cuidando por temor a que les roben lo poco que salvaron, pues en una parte del caserío viven personas conflictivas.

En la parte del asentamiento que no sufrió daños, desde el martes se reactivó el servicio eléctrico, pero en la zona devastada fue hasta este miércoles que la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) dejó todo listo, para que quienes tienen medidor puedan realizar las instalaciones adecuadas y tener de nuevo el servicio.

Luis Fernando Andrés, jefe de distribución de la CNFL, dijo que el problema en ese sitio es que muchas personas tenían tomas clandestinas. Ahora se busca que solo los que tienen medidor cuenten con el servicio.

Por su parte, la oficina de prensa de Acueductos y Alcantarillados (AyA) informó que desde el martes se repararon algunos tubos quemados en la zona donde, por ser un precario, hay pajas comunales en las que la gente se abastece para subsistir.

El AyA también habilitó en el albergue un tanque de 10.000 metros cúbicos para que las 82 personas usen el agua que necesiten y se mantendrá en el sitio mientras sea necesario.

El Ministerio de Salud está elaborando un informe técnico y una orden sanitaria en la que dará diez hábiles a la Municipalidad de San José para que limpie los terrenos de escombros.

Lo anterior con el fin de evitar accidentes y proteger la salud de la población, al impedir la propagación de plagas o criaderos de vectores que transmiten enfermedades.

Trabajo solidario

Entidades gubernamentales y privadas, así como organizaciones no gubernamentales ONG´s se han unido para garantizar la salud y atención integral de este grupo de damnificados, el resto está en casas de familiares y algunos volvieron a las viviendas que no se quemaron del todo, luego del incendio que devastó una quinta parte del caserío El Pochote el lunes pasado.

Ahí la comida les llega lista en cuatro turnos desde la Asociación Obras del Espíritu Santo, en Cristo Rey. El resto de la logística se brinda en el sitio.

A los niños y a los adultos que más sufrieron por la tragedia se les atiende con juegos y ayuda psicológica por parte de estudiantes de una universidad privada, para afrontar mejor la situación.

La idea es que sigan ahí hasta el próximo sábado, pues se espera que las valoraciones del IMAS a las familias afectadas estén listas pronto y así entregar los subsidios que les permitan retomar su vida normal y que cada familia tenga definido el sitio donde van a vivir.

Además de asistir a las personas del albergue, también se lleva alimentos a quienes están en la zona devastada. Foto: Hugo Solano
Además de asistir a las personas del albergue, también se lleva alimentos a quienes están en la zona devastada. Foto: Hugo Solano