Eillyn Jiménez B.. 22 septiembre, 2019
La cercanía de las viviendas entre sí y los materiales de construcción favorecieron la rápida expansión del incendio que se produjo el pasado 16 de setiembre en barrio Cuba, San José. En total, 2.400 metros cuadrados fueron consumidos por las llamas. Foto: John Durán
La cercanía de las viviendas entre sí y los materiales de construcción favorecieron la rápida expansión del incendio que se produjo el pasado 16 de setiembre en barrio Cuba, San José. En total, 2.400 metros cuadrados fueron consumidos por las llamas. Foto: John Durán

Caminos angostos, estructuras construidas con madera y cinc que se encuentran muy pegadas entre sí, topografías complejas, así como la carencia de servicios básicos legales hacen de 462 asentamientos de todo el país puntos de alto riesgo en caso de incendio.

El Cuerpo de Bomberos analizó las condiciones de estos lugares y elaboró un mapa que les permite tomar decisiones para atender eventuales emergencias.

A partir de ese análisis, actualizado hasta el 2017, se define cuántas unidades enviar a un siniestro, cómo deben actuar los apagafuegos al llegar al sitio y si es necesaria alguna coordinación especial con otra entidad.

Según datos de Bomberos, entre el 2014 y el 18 de setiembre de este año se registran 250 incendios en asentamientos.

Luis Salas, director de Operaciones de la institución, manifestó que en estos sitios la propagación del fuego suele ser muy rápida, debido a los materiales y el hacinamiento de las casas.

Un ejemplo de ello es el incendio registrado el pasado lunes 16 de setiembre en barrio Cuba, San José, donde 40 ranchos ubicados en 2.400 metros cuadrados ardieron luego de un cortocircuito.

“En la mayoría de casos, los problemas eléctricos son la causa de los incendios en estas zonas ya que estos sitios están desprovistos.

“En el caso de barrio Cuba, la persona que vive en el sitio donde se inició el fuego dice que olió a cable quemado, pero que al ser eso algo recurrente ahí, no le prestó mayor atención; se fue para donde su hija y al rato ya la casa estaba ardiendo. Eso dificulta los tiempos de respuesta, porque las personas huelen a quemado y lo creen normal, al ser recurrente en su ambiente”, explicó el funcionario.

Un problema de potencia insuficiente en el servicio de agua en este evento obligó a coordinar con el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) para que colaboraran con el suministro.

Para ello, el Instituto cerró válvulas que abastecen otros lugares y redireccionó el agua hacia hidrantes cercanos al sitio de la emergencia.

Labor compleja

Salas destacó que en los caseríos la labor de ellos se dificulta mucho, tanto para encontrar a las personas y ponerlas a salvo, como para controlar las llamas.

Agregó que los propios bomberos corren riesgos porque a veces las estructuras no tienen bases sólidas y, con el agua, es mayor la posibilidad de que se derrumben y ellos resulten heridos.

“La situación es complicada, porque estos sitios suelen estar en la ladera de los ríos; entonces, la aplicación de agua debilita las bases. Además, hacer un bloque para segmentar e ir cortando y encerrando el fuego es casi imposible”, mencionó.

Las investigaciones también se hacen más difíciles, debido a que el tipo de materiales consumidos dificulta encontrar rastros.

Además, cuando se apagan las llamas, los moradores de las viviendas quieren ingresar de inmediato para rescatar pertenencias y, aunque para Bomberos, esta es una reacción entendible, eso les altera la escena y pone en riesgo a la misma población.

Héctor Chaves, director de Bomberos, detalló que los 10 sitios de mayor riesgo, de los 462 puntos identificados por ellos, se distribuyen por todo el país.

Estos son: Las Tenis, de la León XIII (Tibás), Finca San Juan (Pavas), Los Cuadros y Los Colochos (Guadalupe), Cuenca Guararí (Heredia), Rincón Grande (Pavas), La Carpio (La Uruca), Los Sitios (Moravia), El Erizo (Alajuela), María Auxiliadora (Cartago) y barrio Chorotega (Santa Cruz).

Sin embargo, las acciones que se desarrollan para atender una emergencia y salvaguardar la vida humana son similares en todo lugar.

Planes de emergencia al alcance de todos

Luis Salas destacó que, con miras a una eventual emergencia, es fundamental tener una plan de evacuación elaborado en familia, en el que se defina un punto para trasladarse y todos sepan que ahí se reunirá toda la familia o comunidad.

“Contar con un plancito de evacuación, aunque sea de palabra, es importante, porque eso nos permite saber si falta alguien o no, para trasladarles los datos a los equipos de emergencia cuando llegan”, explicó el director de Operaciones.

También urgió supervisar en todo momento las cocinas de leña o de gas cuando se utilizan, y verificar que están lejos de materiales peligrosos, así como evitar que los niños tengan acceso a fósforos o encendedores.

(Video) Bomberos usan drones para medir avance del fuego

Seguridad humana

Para tratar de reducir la enorme lista de asentamientos informales, el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (Mivah) priorizó 45 distritos, donde se busca atender de manera integral asuntos como salud, educación, trabajo y vivienda.

Este plan se enmarca en la estrategia Puente a la Comunidad, uno de los ejes del proyecto global Puente al Desarrollo, liderado por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

La ministra, Irene Campos, precisó que en estas comunidades las intervenciones son coordinadas tomando en cuenta las prioridades y capacidades de cada cantón.

“En el caso de las familias, ya sea para consolidarse o bien para ser reasentadas, se analiza la situación de la totalidad de la población del asentamiento, con respecto a los posibles subsidios estatales que se tienen, en el cual destaca el bono familiar de vivienda”, explicó Campos.

Jorge Mora, quien lidera la Oficina de Vivienda y Asentamientos Humanos de la Municipalidad de San José, manifestó que en la actualidad trabajan en un proyecto de mejoramiento del hábitat humano, en el cual buscan solucionar los problemas de precarios en el cantón, en coordinación con otras instituciones.

Para finales del 2020, aseguró, esperan tener finalizado un proyecto que beneficiará a 200 familias del precario Gracias a Dios, en San Sebastián.

De igual forma, se preparan para tratar los problemas de vivienda de los habitantes de los precarios El Relleno 25 y El Tapón, en Pavas.

Seguimiento a soluciones otorgadas

El Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi), encargado de financiar la construcción de viviendas para erradicar precarios, detalló que el bono puede ser solicitado por una familia que viva en esos sitios o que sea sugerida por el Mivah.

A partir de la recepción de la solicitud, se comienza un proceso luego del cual se entrega la casa. Cuando esto ocurre, se incluyen disposiciones para darle seguimiento al uso que se da a la vivienda.

“El Banhvi cuenta con procedimientos de inspección y visitas a los proyectos concluidos. Estas se realizan dos años después de concluido y habitado el proyecto. En las inspecciones, se revisa el estado de las viviendas y las obras de infraestructura”, aseveró Marta Camacho, directora del Fondo de Subsidios para la Vivienda (Fosuvi) del Banco.

Cuando las soluciones de vivienda son temporales debido a una emergencia, como en el caso del incendio en barrio Cuba, el IMAS brinda un subsidio para alquiler, el cual se otorga hasta por tres meses con posibilidad de prórroga.