Carlos Arguedas C., Marco Marín.   26 septiembre, 2018
El vehículo presentaba impactos de bala en ambos costados y en el frente, comunicó el OIJ. Foto cortesía

El asesinato de tres jóvenes, todos menores de 21 años, la noche del martes en Ipís de Goicoechea, en San José, es una secuela de la lucha por controlar las plazas para la venta de drogas.

Así lo detalló José Alberto Mata Torres, subjefe de la sección de Homicidios, del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), cuando este miércoles en la mañana brindó algunos detalles sobre el triple homicidio.

“De momento lo manejamos como un asunto por la lucha por plazas para la venta de drogas (...) esto porque las personas ofendidas son conocidas por nuestro cuerpo policial. Pensamos que por ahí va el asunto (...) ellos, según tenemos, pertenecen a una banda organizada para la venta de drogas”, manifestó.

El hecho ocurrió el martes a las 10:45 p. m. frente al salón comunal de urbanización La Floresta, en barrio Nazareno de Ipís.

El caso inició cuando varios oficiales de la Fuerza Pública, que estaban en una radiopatrulla cerca del lugar del suceso, escucharon las detonaciones y rápidamente llegaron al sitio del ataque.

Según Alberto Mata, por ahora se estima que la balacera se produjo cuando varios individuos dispararon en múltiples ocasiones, por los costados y el frente, contra los ocupantes de un automóvil, que se habrían detenido en ese lugar para conversar con un conocido.

Los tres ocupantes del carro fallecieron de forma inmediata. El OIJ los identificó como Kevin Josué Artavia Arguedas y Brandon Josué Quesada Monge ambos de 21 años; así como Warner Enrique Briceño Arguedas, de 20.

Artavia estaba en el asiento del conductor. Este joven tiene antecedentes por venta de droga, robo agravado, receptación y tentativa de homicidio, comunicó el OIJ.

En tanto, Quesada ocupaba el campo del acompañante y Briceño estaba en el asiento trasero. Este último registra antecedentes por receptación.

Ninguno de los fallecidos tiene un oficio conocido, informó la Policía.

El automóvil en el cual viajaban es un SSang Young, Tivioli, modelo 2018. Lo inscribieron en el Registro Nacional el pasado 22 de agosto a nombre de una mujer de apellidos Lizano Mejías, de 26 años. El carro tiene un valor de ¢17,2 millones.

“Los cuerpos de las víctimas presentaban más de 20 heridas de bala (entradas y salidas). Se encuentran más de 30 casquillos de diversos calibre. Armas nueve milímetros y 5.56”, agregó Mata.

Consultado el jefe policial sobre si los ocupantes del carro fueron citados al lugar para asesinarlos, manifestó: “De momento el caso está en investigación. Si sabemos que el vehículo estaba detenido en vía pública. Por ahora no sabemos que más fue lo que pasó. Ningún vecino ha querido comentar nada de lo que pasó”.

Lluvia de balas

Eduardo Quesada, un vecino de barrio Nazareno, sí contó a La Nación el drama que vivió la noche del martes.

Recordó que poco antes de que sucediera la balacera, como cada noche, se preparaba para sacar a pasear a su perro, pero a último momento decidió dejar la tarea para este miércoles. Ese cambio de opinión, a lo mejor, lo salvó de quedar en medio de las balas.

Esta mañana, en la casa propiedad de Quesada, era posible observar al menos seis impactos de bala en el portón del garaje. Uno de los proyectiles se incrustó en una pared mientras que los otros perforaron un vehículo.

De acuerdo con el vecino, los agentes del OIJ que lo entrevistaron tras el incidente le comentaron que el carro pudo haber evitado una desgracia menor por una bala perdida.

Al momento del ataque, Quesada estaba con su esposa, María Mayorga, y un hijo de 21 años. Ellos escucharon lo que parecía ser una persecución entre dos vehículos, la cual culminó frente a su casa.

Acto seguido escucharon una serie de detonaciones, tras lo cual hubo una pequeña pausa que dio paso a otra ráfaga de balazos. Mayorga y su esposo describieron el suceso como una “verdadera lluvia de balas”. La familia tiene 23 años de vivir en la urbanización La Floresta.

La pareja, al igual que otros vecinos como Tobías Arroyo, destacaron que nunca había ocurrido algo similar en ese barrio. Si bien están de acuerdo en que es posible oír un balazo de vez en cuando en esta zona, jamás habían presenciado una escena como la de anoche.

Quesada, quien colabora con la banda del Liceo de Coronado, se mostró sorprendido al percatarse que uno de los fallecidos había sido miembro del conjunto musical durante su niñez.

"No lo reconocí al principio, pero después me dí cuenta que era un muchacho que había estado con nosotros en la banda del Liceo”, añadió el vecino.

En el portón de la casa de la familia Quesada en urbanización la Floresta, se observaban varios impactos de bala. Foto Jeffrey Zamora
Víctima ligado a crimen

Uno de los fallecidos, Kevin Josué Artavia, ya había cumplido una sentencia por un crimen que cometió cuando era menor de edad.

Él fue detenido como sospechoso de participar, junto con cuatro adultos, en un asalto en el que murió Rodolfo Alberto Rodríguez Arce, de 46 años, un chofer de bus y vecino de Santo Domingo de Heredia.

El hecho sucedió la noche del 5 de diciembre del 2014, cuando el fallecido estacionó su carro a la orilla de la calle en Vista del Mar, en Ipís. Con él viajaba un hermano.

En ese momento, cinco individuos se acercaron para amenazarlos con armas de fuego y exigirles que les entregaran todas sus pertenencias. Al parecer, la víctima opuso resistencia, por lo que los sujetos le dispararon en el abdomen, el tórax y el brazo izquierdo. Rodríguez murió el 6 de diciembre en un hospital capitalino.

Los cuatro adultos fueron condenados en abril del 2016 a 25 años de prisión. En tanto Artavia, por su condición de menor, fue juzgado con la Ley de Justicia Penal Juvenil.

Inicialmente Artavia fue sentenciado el 20 de junio del 2016 por el Tribunal Penal Juvenil de San José a 13 años de internamiento. Sin embargo, la Sala Tercera de la Corte, en la sentencia 2017-00095, dictada el 17 de febrero del 2017, anuló la sentencia, pues “no se habría permitido el ejercicio pleno del derecho de defensa del menor imputado”.

Cifras de homicidios

Con este asesinato múltiple ocurrido en Ipís, ya se contabilizan 32 homicidios con más de una víctima durante este año. El último suceso se reportó el pasado 11 de setiembre en barrio México, cuando dos jóvenes, de 21 y 23 años, fueron acribillados dentro de un vehículo de doble tracción estacionado.

En los últimos tres años, el número de homicidios ha ido en aumento y se espera que el 2018 mantenga esta tendencia. En el 2016 se contabilizaron 578 crímenes, en el 2015 se dieron 558 y, en el 2014 el número fue de 453.

Hasta el mediodía de este miércoles 26 de setiembre, el OIJ contabilizaba 439 homicidios en todo el país. El año anterior a este misma fecha se registraba una cantidad igual de crímenes.

En la provincia de San José, en tanto, este año hay 136 homicidios. Durante el 2017, a esta misma fecha se tenían 154 asesinatos.

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