Crímenes

Testigos de atropello en Santa Bárbara Heredia: ‘Motociclista intentó escapar (...), pero el señor venía muy loco’

Conductor de 71 años descontará dos meses de prisión preventiva, figura como sospechoso de homicidio y daños

Las horas pasan, pero el asombro persiste entre los ciudadanos de San Pedro de Santa Bárbara de Heredia, comunidad en la que un motociclista falleció atropellado por un conductor que lo persiguió por varios minutos.

Silieth Ugalde Zumbado, una de las vecinas de la comunidad, iba caminando hacia la escuela de la zona para recoger a su hija cuando ocurrió el inusual hecho.

Ella, incluso, estuvo a punto de ser atropellada por el mismo vehículo involucrado en el mortal percance.

“Vi que el carro iba detrás de la moto, que esta dio vuelta en ‘U’, se fue por la plaza, pero el vehículo lo siguió. La moto volvió a bajar, quiso volver a dar la misma vuelta, pero el automóvil lo chocó y cuando el muchacho estaba en el piso le pasó por encima.

“A mí se me soltaron las piernas y las manos en puro temblor, pero a como pude bajé para ayudar al muchacho, solo que ya estaba muerto, no había nada que hacer y el señor estaba de lo más tranquilo”, narró la mujer.

De la impresión, contó, pasó una mala noche. Lloró por el motociclista y la familia de él.

“Me quedé pensando en que quise hacer algo por él y no pude”, reflexionó.

El fallecido fue identificado como Raúl Zambrana Durán, de 36 años, vecino de La Guácima de Alajuela y con familia en la urbanización Gran Samaria, en La Aurora de Heredia.

Aparentemente, todo comenzó porque la víctima le reclamó al conductor el irrespeto a una señal de alto, así se desencadenó una discusión y, posteriormente, la persecución que terminó con el fatal desenlace.

El presunto responsable es un hombre de 71 años, de apellidos Cordero Vega. Al parecer es un taxista pirata de Santa Bárbara.

Vecinos quisieron agredir a Cordero, pero la Policía intervino para evitar que el hecho se saliera de control.

Este adulto mayor descuenta desde este martes dos meses de prisión preventiva, luego de que el Juzgado Penal de San Joaquín de Flores acogiera la solicitud planteada por la Fiscalía.

Esa institución informó de que Cordero figura como sospechoso de los delitos de homicidio y daños (materiales).

“Se cree que Cordero arrastró con su carro al motorizado y lo golpeó contra otro vehículo, quitándole la vida al hombre y provocando daños a un carro delantero”, precisó el Ministerio Público.

La investigación de este caso se sigue bajo el expediente 19-2100-059-PE.

El Código Penal castiga el delito de homicidio con cárcel de 12 a 18 años, mientras que la sanción por daños es prisión de quince días a un año, o de diez a cien días multa.

La causa se abrió por homicidio doloso es decir, con intención, y no culposo, por falta al deber de cuidado, como es lo normal en accidentes de tránsito.

‘No pude dormir’

Otra de las personas que presenció los hechos y por poco es atropellada por Cordero fue Viviana Oses Ulate, quien iba caminando con dos amigas y vio que el carro venía detrás del motociclista.

Según Oses, hubo otros dos carros involucrados porque el motorizado se metió en el carril contrario y el carro hizo lo mismo para chocarlo.

“A nosotras casi nos mata, ese señor venía muy loco, persiguió al muchacho desde la plaza y ya unos metros más abajo lo mató; sin embargo, estaba muy tranquilo, como si nada hubiera pasado.

“Yo no pude dormir y hoy cuando fui a dejar a mi hijo a la escuela recordé todo y me asusté”, manifestó Oses.

Por otra parte, Andrés Muñoz Bustos, quien trabaja en Autos Matusago, contó que él escuchó un estruendo y al salir quedó muy impresionado al ver lo sucedido.

‘Era un muchacho calmado’

Lilliam Ulloa, vecina de los padres de Zambrana y quien compartió con el fallecido cuando este era niño, se mostró sorprendida por lo ocurrido y describió a Raúl como un “muchacho bueno”.

“Él (Zambrana) se crió aquí, era amigo de mis hijos y tanto él como su familia son excelentes personas, no se metían con nadie. Era un muchacho calmado”, aseveró Ulloa.

Añadió que de pequeño, el hombre iba a su casa y, pese a que se casó y se fue a vivir a La Guácima, solía ir al barrio de visita.

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