Carlos Hernández, corresponsal GN. 26 octubre, 2018
El vehículo al parecer tenía rastros de sangre. Foto: Suministrada por Carlos Hernández, corresponsal GN
El vehículo al parecer tenía rastros de sangre. Foto: Suministrada por Carlos Hernández, corresponsal GN

Un guarda de seguridad, quien figura como sospechoso de matar a su esposa, al parecer dejó un carro abandonado en la comunidad de Tujankir 2, en Katira de Guatuso, Alajuela.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó de que algunos vecinos narraron que el sujeto, de apellidos Venegas Villalobos, llegó el lunes a la zona en busca de un sitio para dejar el vehículo y un lugareño le ofreció espacio en su propiedad.

Poco después, el sospechoso indicó al dueño de la propiedad que buscaría un amigo y no regresó, por lo que este viernes se dio parte a las autoridades.

Agentes judiciales que revisaron el carro ubicaron rastros de sangre; sin embargo, se desconoce hacia dónde huyó Venegas.

Se presume que su destino era Nicaragua, a unos 63 kilómetros de donde apareció el automóvil.

El caso

La víctima del crimen fue identificada como Margarita Flores Castro, quien al parecer tuvo una discusión con su esposo el 16 de octubre por la madrugada en la vivienda en la que ambos habitaban, en Guápiles de Pococí, Limón.

Horas después, Flores se fue a la casa de una amiga y pasó ahí la mayor parte del día, hasta que le dice a ella que la lleve a Guápiles centro, donde en apariencia iba a reunirse con Venegas para hablar sobre lo sucedido horas antes.

La mujer falleció en el Hospital de Guápiles, adonde fue llevada por una ambulancia de Bomberos, luego de que un taxista informal la viera herida y la auxiliara.

De acuerdo con la Policía Judicial, el hombre pidió perdón a su hija por teléfono cuando esta le contó que su madre había muerto.

La mujer, quien tenía 45 años y era profesora de Artes Plásticas en un colegio de Limón 2000, presentaba dos heridas de arma blanca en el brazo izquierdo y una en el tórax.

Según los datos recolectados por los agentes judiciales, se presume que la agresión ocurrió en vía pública.

El OIJ indicó que no existían antecedentes de violencia doméstica o intrafamiliar entre la pareja, quienes tenían 23 años de casados, por lo que se cree que se trató de un problema aislado.

La pareja procreó tres hijos, dos muchachos de 25 y 22 años y una muchacha de 21.

El hombre, de 47 años y con una pasada ante los tribunales de justicia por robo agravado, se encargaba de la seguridad en dos centros educativos de la zona.