Eillyn Jiménez B.. 3 septiembre
Flor Corrales sostiene una fotografía de su nieto, Álex Retana Corrales, quien fue asesinado el 11 de junio de este año a 300 metros de su casa. Foto: Albert Marín
Flor Corrales sostiene una fotografía de su nieto, Álex Retana Corrales, quien fue asesinado el 11 de junio de este año a 300 metros de su casa. Foto: Albert Marín

Una semana antes de morir asesinado de una puñalada, Álex Jesús Retana Corrales llegó a su casa con un ojo morado y una ceja con sutura. Ese día le dijo a su abuela que se había caído, pero ella no le creyó.

Flor María Corrales Morales, la abuela de este joven mejenguero, de 21 años, sostiene que el muchacho fue agregido física y verbalmente por su presunto homicida, desde varias semanas antes del ataque final, ocurrido el 11 de junio pasado en la urbanización La Planta, en Salitrillos de Aserrí, San José.

El sospechoso es otro muchacho de 20 años, de apellidos Sequeira Wilson, quien dos meses antes del crimen se había cruzado con Retana en una mejenga donde eran contrincantes y perdió el partido.

“Ese muchacho jugaba en el equipo contrario y perdieron, Álex le dijo que no se enojara, que se tranquilizara y por eso empezó a molestarlo. El día que le dieron la puñalada me dio un beso, me dijo que ahorita venía porque iba a jugar y se fue (...). Al ratito vino una vecina a decirme que lo habían matado”, describió la abuela, desde su casa al sur de la capital.

Para la familia del fallecido, ese primer conflicto en el partido desató los ataques recurrentes y el posterior asesinato, pues alegan que Retana no tenía problemas personales con nadie.

El crimen se presentó a 300 metros de donde vivía Álex con su familia, en Salitrillos de Aserrí, y según contaron algunos testigos a doña Flor, el agresor lo buscó, lo atacó con un cuchillo y después se escondió dentro de una casa; sin embargo, la Policía lo capturó poco después con manchas de sangre y el arma utilizada.

Corrales lamenta ahora que su nieto nunca le contara quién era la persona que lo agredía y, aunque sabe que lo hizo para no preocuparla, cree que hubiese servido para conversar con el presunto agresor o los padres de este, con tal de evitar el fatal desenlace.

“Ocho días antes de que lo apuñalaran, ese muchacho (el sospechoso) llegó con dos más y le pegaron. Álex vino con el ojo morado, tenía la ceja cosida y me dijo que se había caído, yo le dije que eso no era de una caída, pero él no me quiso detallar nada”, explicó Corrales.

Infografía LN
Infografía LN
Coco, un salonero fiebre del fútbol

Coco, como le decían de cariño a Álex, trabajaba desde hace cuatro años en un catering service (servicio de comidas para actividades) como salonero, era un fiebre del fútbol, veía mucha televisión, ayudaba en las tareas de la casa, cocinaba y anhelaba comprarse una moto.

Su madre, Raquel María Corrales Corrales, lo recuerda como un muchacho amable, tranquilo, servicial, atento y amante de los canelones que ella le preparaba.

Afirma que casi todos los días iba a jugar partidos con su hermano y algunos amigos y, ocasionalmente, probaba suerte en las máquinas tragamonedas.

“Álex (Retana) jugaba con los chiquitos del barrio, se llevaba bien con todo el mundo, lo querían mucho por como era. Desde que nos pasamos acá, hace siete años, más o menos, nunca tuvo ningún problema”, narró doña Raquel.

En la habitación de Álex todavía están guardados dos pares de tacos que utilizaba para ir a quemar fiebre a una cancha de fútbol cinco en el centro de Salitrillos, así como la mayor parte de sus pertenencias, entre las que destaca una camisa de la Liga Deportiva Alajuelense, equipo al que era aficionado.

Sus hermanos menores, un muchacho de 18 años y una joven de 19, todavía resienten su ausencia y, de acuerdo con doña Raquel, su hijo todavía llora por las noches por lo sucedido.

“Para nosotros ha sido muy duro, el día de la madre (15 de agosto) fue muy difícil para mí, pero intentamos salir adelante”, aseguró.

Esta mujer, de 38 años, reconoce que a ella y el resto de la familia les indigna que el presunto agresor tenga como medida cautelar el uso de una tobillera electrónica, así como también que la investigación avance tan lento.

Ahora, el único deseo para los parientes de Álex Retana Corrales es que se haga justicia y que el responsable pague las consecuencias de lo ocurrido, pese a que saben que eso no les devolverá al joven.

“Queremos que haya castigo para ese muchacho (Sequeira) por lo que le hizo a mi nieto”, precisó doña Flor Corrales.

¿Quién era?
¿Quién era?
Caso en investigación

Ante consultas de La Nación, la Fiscalía de Desamparados confirmó que el caso está en investigación y se tramita bajo el expediente 18-016358-0042-PE. En este momento se encuentra en la etapa de la recolección y análisis de prueba, la cual es privada para personas ajenas al proceso penal.

Sequeira Wilson figura como sospechoso de un delito de homicidio simple y, de acuerdo con datos suministrados por la oficina de prensa del Poder Judicial, cumple con medidas cautelares que dictó el Juzgado Penal de Desamparados el 13 de junio de este año.

“Al hombre de apellidos Sequeira se le ordenó el uso de brazalete (tobillera electrónica) durante todo el proceso. Además, no debe visitar la zona de Aserrí, debe mantener domicilio fijo en Tibás y tiene una prohibición de comunicarse, amenazar o agredir a testigos”, precisó el Poder Judicial.

Alex tenía 21 años, era salonero de un catering service y además, un fiebre del fútbol y la Liga Deportiva Alajuelense. Foto: Albert Marín
Alex tenía 21 años, era salonero de un catering service y además, un fiebre del fútbol y la Liga Deportiva Alajuelense. Foto: Albert Marín