Carlos Arguedas C.. 3 febrero
El carro del fallecido estaba estacionado a la derecha y, por tratar de huir, chocó contra la señal a la izquierda. En el asfalto quedó un señal de frenado. Foto: Melissa Fernández
El carro del fallecido estaba estacionado a la derecha y, por tratar de huir, chocó contra la señal a la izquierda. En el asfalto quedó un señal de frenado. Foto: Melissa Fernández

“Auxilio ayúdemen. Me asaltaron. Llame una ambulancia. Llame a la policía ...”

Esos fueron los gritos que escuchó Mario Edgardo Cordero Venegas poco después de las 2 a. m. de este domingo, los cuales lo hicieron “sacado de la cama”, pues le llamó la atención la forma en que la mujer gritaba.

“Cuando salí, ella me contó que, en el mirador (como a 500 metros de donde estaban), unos tipos habían herido de bala a su amigo y que por favor llamara una ambulancia y a la policía”, narró Cordero a La Nación.

Ese fue el final de muchos momentos de angustia que que vivió una mujer de 26, vecina de San Pablo de Heredia, que la noche del sábado salió con su amigo Carlos Eduardo Ulate Badilla, de 32 años, para visitar un mirador en calle Leones en Concepción de San Isidro de Heredia.

La pareja estacionó el automóvil, un Toyota Yaris de color gris, en uno de los descansos (tramo de unos cinco metros de asfaltado al lado de la vía) que hay en la estrecha calle que lleva a una zona de camping llamada Bosque Caricias los Leones, la cual colinda con el Parque Nacional Zurquí. Se trata de una calle bastante solitaria y de clima frío.

La joven narró a Cordero que estacionaron el carro para ver el paisaje y que, después de la medianoche, llegó otro vehículo del cual descendieron dos individuos, quienes comenzaron a lanzar piedras al parabrisas.

“Ella me contó que su amigo se puso muy nervioso y arrancó el carro, pero seguro por el susto lo que hizo fue irse con el carro para el otro lado y arrancó una señal de tránsito. Ahí quedó el carro”, dijo Mario Cordero.

De acuerdo a la versión que narró la testigo, tanto a Cordero como a la Policía Judicial, varios de los sujetos se acercaron con armas de fuego le dispararon a Ulate en el tórax y les quitaron los teléfonos celulares. Luego, se fueron del lugar.

"Ella tenía sangre en la cabeza. Me imaginó que del golpe que llevó en el choque y también sangre en el pantalón. Ella me contó que le decía a los tipos que no le hicieran nada, que la dejaran. Luego, me contó que cuando vio la camisa del amigo llena de sangre, le pedía a su amigo que le hablara, pero que no respondía.

“Ella dice que fue a una casa cercana, que estuvo gritando pero que no salió nadie. Dice que volvió al carro, se puso a tocar el pito, pero que tampoco”.

“Dice que bajó un poco y volvió a subir (...) hasta que se vino caminando más para abajo hasta que llegó aquí. Cuando salí, estaba aquí agarrada a la cerca. Ella me decía acompañene, vamos, vamos, pero diay yo no sabía si los tipos estaban por ahí hasta que llegó la policía y la Cruz Roja fue que subimos. Son como 500 metros para arriba”, contó Mario Edgardo Cordero.

Disparo mortal

Socorristas de la Cruz Roja determinaron que Carlos Eduardo Ulate murió casi de manera inmediata al recibir el balazo. Su cuerpo quedó en el asiento del conductor. En el sitio no se localizaron evidencias balísticas.

La Cruz Roja informó de que la alerta sobre el hecho la recibió el Sistema de Emergencias 9-1-1 a las 2:13 a. m. pero las autoridades presumen que la agresión debió suceder alrededor de la 1 a. m.

Ulate era vecino de San Pablo de Heredia. Tenía dos hijos, pero era soltero.

El cuerpo de la víctima fue trasladado a la Morgue Judicial en San Joaquín de Flores, Heredia, para realizar la respectiva autopsia. El caso está en investigación para determinar con exactitud lo ocurrido y dar con las personas responsables de este hecho, comunicó el OIJ.

Mario Alberto Cordero León, padre de Mario Edgardo, dijo que calle Leones era una zona muy tranquila, pero que en los últimos años el sitio es muy visitado por gente que llega para admirar el paisaje, pues en diversas partes de la carretera se puede admirar buena parte del Valle Central.

“El otro día yo lleve a unos aamigos en la moto para que vieran el paisaje y en eso llegó la policía. Uno que es conocido me dijo que es allí están asaltando mucho que por eso suben. Lo que dicen es que los asaltan y les quitan las llaves del carro, que se la tiran a los potreros para que no los sigan. Se aprovechan que llegan parejas y lo que mas se llevan son celulares”, dijo el poblador.

Mario Edgardo Cordero, vecino del lugar, ayudó la víctima. Fotos Melissa Fernández
Mario Edgardo Cordero, vecino del lugar, ayudó la víctima. Fotos Melissa Fernández