Eillyn Jiménez B., Carlos Arguedas C., Reiner Montero, corresponsal GN.   19 junio
Agentes judiciales recolectaron evidencias, mientras que la Fuerza Pública custodió la escena. Foto: Reiner Montero, corresponsal GN

Una aparente disputa por el control de territorios para la venta de drogas es, para la policía judicial, el móvil del asesinato de cuatro jóvenes ocurrido durante los primeros minutos de este miércoles, en una vivienda en barrio Las Palmas en Guápiles, cantón de Pococí, Limón.

La masacre se produjo a las 00:15 a. m. cuando dos individuos con ropa de color oscuro y encapuchados ingresaron a la casa por la puerta principal y dispararon a las víctimas, cinco en total, que en ese momento estaban en la sala, jugando playstation.

En el sitio del ataque murieron un menor de 15 años; cuya identidad no se puede revelar y Yehicol Carrillo Alfaro (22). En tanto, en el Hospital de Guápiles perdieron la vida poco después de ingresar a Sala de Emergencias, Richard Alonso Campos Morgan (22) y Arnold Villegas Chavarría (24). Todos presentaban balazos en la cabeza, el tórax, el abdomen y la espalda.

Un joven de apellidos López Franco, de 22 años, que también se encontraba en la vivienda, resultó herido y se encuentra estable en el hospital.

Marisel Rodríguez, vocera de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), dijo que por el momento pueden decir que “ellos estaban ligados a algún tipo de venta de drogas (...) Al revisar la vivienda había marihuana, algunas piedras de crack, cocaína en dosis listas para la venta. Empero, el caso está en investigación. Estas personas no se dedicaban a ningún oficio (lícito) conocido”.

Bandas en pugna

En los últimos años en Pococí se ha generado una fuerte disputa por el control de las ventas de drogas, pugna que ha causado múltiples asesinatos.

Datos policiales dados con anterioridad detallan que en este cantón de Limón hay dos organizaciones fuertes. El líder de uno de esos grupo está preso desde junio del 2017 y el otro está libre.

Al mismo tiempo, surgieron pequeños grupos que intentan dominar lugares como la Emilia (también conocida como el Rialengo, en Guápiles), pero los homicidios y los golpes policiales han minado la capacidad de esos grupos.

Para las autoridades, en este caso se presume que una banda alquiló una casa en barrio Las Palmas, con el interés de abarcar el centro de Guápiles. Esa negociación la hizo Carrillo Alfaro.

El OIJ desconocía este miércoles desde cuándo rentaron la casa y cuánto estarían pagando. En el lugar fueron decomisados 100 gramos de cocaína, entre 10 y 12 dosis de esa misma droga listas para la venta, dos cajetas de crack, una bolsa con picadura de marihuana y tres celulares.

Solo dos de las víctimas del ataque a balazos tenían antecedentes. Se trata de Campos que fue investigado por portación ilegal de arma de fuego permitida y robo agravado; mientras que López ha sido presentado ante el Ministerio Público por portación ilegal de arma de fuego permitida.

Ataque planeado

La alerta sobre la balacera ingresó al sistema de emergencias 9–1–1 a las 00:15 a. m. y en ella se informaba de varias personas heridas de bala, lo que motivó un desplazamiento inmediato de Cruz Roja y Fuerza Pública.

Al ingresar los paramédicos, hallaron en la sala de la casa a cinco jóvenes con múltiples impactos de bala.

La vivienda se ubica en una calle sin salida y, al parecer, fueron los vecinos quienes escucharon los disparos y dieron aviso a las autoridades.

“Escuchamos los gritos y los disparos, eso nos alertó. Acá estamos preocupados porque no sabemos qué tipo de personas llegan a esa casa”, narró un vecino que prefirió no ser identificado.

La Policía informó de que los pistoleros ingresaron por la parte trasera de la propiedad en la que se encuentra la vivienda, pues es de libre acceso.

"Dos sujetos rodearon la casa y aprovecharon que la puerta estaba abierta para disparar en contra de los cinco muchachos que se encontraban dentro”, añadió Rodríguez.

Los agentes judiciales recolectaron al menos 18 indicios balísticos de pistolas nueve milímetros.

Hasta el cierre de edición, no había rastro ni características de los sospechosos. Tampoco se tenía claro cómo escaparon los dos pistoleros. Para los investigadores el ataque requirió de análisis previo.

La masacre ocurrió unas horas después de otro otro crimen en Cariari de Pococí, donde un hombre identificado como Anthony Vargas Román, de 23 años, fue asesinado en la sala de su vivienda, frente a sus hijas, también por presunta venganza. Los responsables serían dos hombres en motocicleta que huyeron sin dejar rastro. Vargas tenía antecedentes por homicidios.

La Policía Judicial trataba de verificar si ambos casos tienen relación.

Madre de menor en juicio

Otro elemento relacionado a la masacre ocurrida este miércoles en Pococí, es que la madre del menor de 15 años asesinado, está en un juicio en los Tribunales de Pococí, pues se le atribuye ser la líder de una organización que se dedicaba a la venta de drogas.

La mujer, que es de apellidos Jiménez Cordero, de 39 años, es juzgada por los delitos de tráfico de drogas y homicidio. El debate inició el pasado 10 de junio continúa el lunes.

En este mismo proceso también están implicados un hombre de apellidos Martínez Campos, de 36 años, compañero sentimental de Cordero, la hija de la pareja apellidada Martínez Jiménez de 19 años y dos hombres Castro Castillo, de 31 y Montero Rodríguez, de 29.

También figuran una mujer Cordero Quirós, de 68, (madre de la líder) y tres individuos Salas Sanchez, 28; Cano Molina, de 26; y Bustos Mora, de 41. Asimismo, hay otro, hombre Martínez Campos, de 34.

Este grupo fue desarticulado el 17 de diciembre del 2017 durante una operativo del OIJ. Los imputados habitaban en barrio Los Diamantes, desde donde presuntamente distribuían droga y pretendían incursionar en la comunidad de la Emilia.

El Ministerio Público acusa a Jiménez Cordero, junto a su esposo Martínez Campos y Montero Rodríguez de ser los presuntos sospechosos de ordenar, planificar y ejecutar el homicidio de Jocxin Aaron Vidaurre Rojas, de 22 años.

Él murió el 20 de marzo del 2017, luego de recibir 22 balazos, cuando estaba en vía pública en el caserío de los Bovinos de Guápiles.

Este asesinato fue calificado por el OIJ y la Fiscalía como un “error”, pues las personas que perpetraron el crimen se equivocaron de objetivo.

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Información actualizada a las 5:10 p. m. con más datos del OIJ.