Eillyn Jiménez B..   5 julio
Luany Valeria Salazar Zamora era amante del fútbol e incluso estuvo en varios equipos. Foto: Cortesía de Patricia Zamora

“Mi hija siempre fue una persona muy cariñosa y caritativa. A veces yo llegaba a buscar una bolsa de arroz y no estaba porque ella se la había regalado a alguien que la necesitaba, nunca quise quitarle ese impulso.

“Además, varias amigas me contaron que Valeria le ayudaba a las hijas para los exámenes, siempre fue muy chispa.

“La verdad, ella era espontánea, donde ella llegaba era alegría y tenía una voz inconfundible, muy fuerte, por lo que en todo lado se notaba. Realmente los recuerdos que tenemos son lindos, porque ella no era de hacerle daño a nadie, era muy noble y no podía saber que alguien tenía necesidad porque buscaba cómo ayudarle”.

De esa forma describió Ana Patricia Zamora Masís a su hija, Luany Valeria Salazar Zamora, quien fue encontrada semienterrada y envuelta en plástico en el patio trasero de una casa cercana a la suya, en Linda Vista de Río Azul, en La Unión de Cartago, el 15 de junio anterior.

Para Zamora, el cariño que la gente tenía hacia su hija quedó reflejado en el funeral, ya que muchísimas personas llegaron a darle el último adiós a la muchacha, de 23 años.

Esta entrevista con La Nación fue realizada el pasado 23 de junio, dos días antes de que el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Wálter Espinoza Espinoza, expusiera ante los diputados de la Asamblea Legislativa el perfil de la joven.

El jerarca reveló que la muchacha tuvo una relación sentimental con un hombre de apellido Romero, quien presuntamente era sicario de la banda dirigida por Luis Ángel Martínez Fajardo, alias Pollo, así como que había estado involucrada en un confuso hecho que incluyó una balacera y trabajaba en un hotel capitalino.

Precisamente, Luany trabajaba en la industria hotelera antes de la pandemia, contó su madre, quien recordó que su relación era especial y fuerte. Incluso, dijo que siempre que la joven salía o necesitaba algún tipo de ayuda acudía a ella.

“Ella le decía a todo el mundo que yo era su adoración y a mí me decía que si me pasaba algo, no sabía qué iba a ser de ella.

“A Valeria le gustaba salir, pero no era de hacer las cosas a escondidas, teníamos una muy buena comunicación y así era con toda la familia. A veces, cuando quería venirse de algún lugar, nos llamaba para que la fuéramos a recoger o le pagáramos el taxi”, explicó doña Patricia.

Agregó que, a pesar de que su padre todavía le enviaba dinero, a ella le gustaba trabajar y que luego de que quedó desempleada ambas hicieron nuevos planes y tenían contemplado que ella terminara el bachillerato e ingresara a la universidad para sacar una carrera.

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Luany aspiraba a estudiar Derecho y, en algún momento, pensó en ser policía.

“Ella quería ser abogada, le gustaba defender sus derechos. También quería trabajar en la Policía, era muy brava y pensaba que por su carácter podía trabajar ahí. No era de buscar problemas, pero no le gustaba que nadie la molestara.

“Habíamos acordado que luego de la pandemia yo le iba a pagar los estudios, eran los planes que teníamos”, explicó Zamora.

Pese a que Luany no terminó el colegio, su madre asegura que siempre se destacó por tener buenas calificaciones, especialmente en Inglés, debido a que desde niña asistió a cursos.

“Desde pequeñita siempre fue de las mejores notas. En la escuela siempre salía con el estandarte.

“Y bueno, ella hablaba inglés porque desde pequeñita la puse a estudiar, eso le había servido mucho, era muy inteligente. Constantemente me decían que era muy carga, muy empunchada y ella me decía que quería sacar el bachillerato para ganar más platica en los trabajos”, detalló la madre.

“Luany decía que la vida era lo que ella más amaba en este mundo”, Patricia Zamora, mamá de Luany Valeria Salazar.
La joven en ocasiones ayudaba a su madre en un salón de belleza. Foto: Cortesía de Patricia Zamora

Futbolera y saprissista

Luany Valeria Salazar era una amante del fútbol. Además de ver los partidos del Deportivo Saprissa, jugaba fútbol e incluso estuvo en varios equipos.

Ahora, su madre conserva las camisetas que utilizó cada vez que disputó un partido.

“Ella jugaba fútbol, tengo varias camisetas porque jugó en varios lados, como que le gustaba brincar de un lado a otro.

“También sabía boxear y nadaba, un tiempo estuvo en artes marciales, pero no volvió porque me decía que un señor la veía raro.

“Era cuadradita y no le aguantaba nada a nadie, si alguien le decía algo a ella o a los que quería, nos defendía, entonces si pasaba algo preferíamos no decirle para evitar que se enojara”, afirmó su madre.

Zamora dijo que como cualquier ser humano su hija tenía su carácter, pero recalcó que tenía un gran corazón, era alegre y le gustaba disfrutar la vida.

“Decía que la vida era lo que ella más amaba en este mundo, quería seguir estudiando y nos amábamos como usted no tiene idea”, finalizó.

Ana Patricia Zamora Masís era muy unida a su hija, Luany Valeria Salazar Zamora. Foto: Cortesía de Patricia Zamora

Desaparición y asesinato

La última vez que la familia supo de Luany Valeria Salazar fue el martes 9 de junio. Ese día ella le dijo a su mamá que iba a salir con una amiga, pero nunca volvió.

No fue hasta dos días después que los parientes alertaron al OIJ sobre la desaparición. Ellos alegan que llamaron al sistema de emergencias 9-1-1 para comunicar la desaparición, pero aseguran que ahí les indicaron que debían esperar entre 24 y 48 horas para denunciarlo.

Su cuerpo fue localizado hasta el 15 de junio, muy cerca de su vivienda, semienterrado, en el patio de otra propiedad que era ocupada por un hombre de apellido Mejía, quien es el principal sospechoso del crimen.

Por este caso, Wálter Espinoza, director de la Policía Judicial, tuvo que acudir en dos ocasiones a rendir informes en la Asamblea Legislativa.

Durante la primera audiencia, aseguró que la denuncia se tomó con la seriedad del caso, que le pidieron a los familiares fotos recientes de Luany para publicarlas en redes sociales y les indicaron que cualquier dato era importante para la investigación.

El jefe policial aseguró que la madre no mencionó nunca que sospechaba de alguien; sin embargo, en una copia de la denuncia que tiene La Nación, se observa que la mamá sí señaló a un vecino como la última persona con la que se vio a su hija.

Espinoza aseguró que, entre el jueves 11 y el sábado 13 de junio, realizó entre 15 y 17 acciones que iban encaminadas a resolver la desaparición.

No obstante, el lunes 15 de junio, un hermano de Luany pidió permiso para ingresar a una casa vecina, porque ahí fue vista por última vez.

Al estar en el patio de esa vivienda, observó tierra removida por lo que comenzó a escarbar y, en un momento dado, sintió un plástico. Al sacarlo y romperlo, descubrió el cuerpo de la joven.

Al día siguiente, la Fuerza Pública detuvo al sujeto, de apellido Mejía y conocido como Hippie, por ser el sospechoso del asesinato. Por este asunto descuenta seis meses a prisión preventiva.

Desde que se supo del hallazgo, la familia volteó la mirada al OIJ, al asegurar que no hicieron lo propio.

Por esas acusaciones, el Tribunal de Inspección Judicial abrió de oficio una causa para determinar si hubo o no inacción de la Policía Judicial en este caso.

Además, ahora la Fiscalía investiga a Espinoza por el presunto delito de incumplimiento de labores.

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Nota del redactor: Esta entrevista fue realizada el 23 de junio del 2020, antes de que el director del OIJ fuese a la Asamblea Legislativa donde le preguntaron por el perfil victimológico de Luany.