Yeryis Salas.   3 abril, 2019
Sitio en el que ocurrió el mortal atropello de Raúl Zambrana, en Santa Bárbara de Heredia. El sospechoso, de apellido Cordero, descuenta 2 meses de prisión preventiva. Foto: Mayela López

En sus 25 años como oficial, el jefe policial de Santa Bárbara de Heredia, Douglas Sandí, nunca había notado tan tranquila a una persona después de arrestarla por un hecho grave.

“Me ha tocado aprehender infinidad de personas por múltiples delitos, y siempre la reacción principal es que no están mentalmente en el lugar, totalmente idas, hasta que les baja la adrenalina se dan cuenta de lo que hicieron”.

Pero este lunes, en San Pedro de Santa Bárbara, vivió una experiencia inédita en su carrera, cuando detuvo a un taxista informal de apellidos Cordero Vega, de 71 años, por presuntamente usar su auto para perseguir, arrollar y matar a un motociclista.

“(Cordero) estaba prácticamente frío, indiferente al respeto por la vida, como si hubiera majado una bolsa plástica”, aseguró Sandí.

Después del impacto inicial, los detenidos se suelen percatar de lo sucedido y entran en algún grado de ansiedad. Ese no fue el caso de Cordero, al menos mientras estuvo bajo las órdenes de la Fuerza Pública.

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“Nunca mostró remordimiento, ni ansiedad, absolutamente nada, estaba totalmente sereno. No sé en qué estado estaba su organismo, no aparentaba estar bajo efectos del alcohol, el comportamiento dejó mucho que desear”, comentó.

Sandí comentó que de lo poco que dijo el taxista informal fue: “Ese se murió, después nace otro”.

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“Lo único que le sucedió es que horas después, en la noche, tuvo un problema de presión y debió recibir atención médica”, contó el jefe policial.

Según los vecinos, pasadas las 4 p. m. del lunes un motociclista le reclamó a Cordero por irrespetar una señal de alto.

Después de discutir, Cordero siguió al motociclista por varios cientos de metros, hasta atropellarlo, pasarle por encima, y matarlo por un trauma abierto en la cabeza.

El chofer, además, impactó contra otro automóvil y dejó a dos personas heridas.

La víctima, Raúl Zambrana Durán, tenía 36 años. Estaba casado y tenía una hija de dos años.

Raúl Zambrana Durán, motociclista que murió luego de ser arrollado por conductor que lo persiguió en Heredia. Foto tomada de Facebook

“A mí se me soltaron las piernas y las manos en puro temblor, pero a como pude bajé para ayudar al muchacho, solo que ya estaba muerto, no había nada que hacer y el señor estaba de lo más tranquilo”, relató Silieth Ugalde Zumbado, testigo del incidente.

Al chofer del auto los vecinos le impidieron la fuga. Incluso, los policías evitaron que lo agredieran.

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Versiones de algunos oficiales indican que el hombre de 71 años había sido intervenido en otras dos ocasiones por la Policía, sin quedar en claro cuáles fueron las causas.

“Se alteraba fácilmente”

La mayoría de taxistas informales consultados por este medio rechazaron dar declaraciones sobre su relación con Cordero Vega.

Los más cercanos a él no hablaron para evitar problemas con la familia. Otros apenas lo conocían, pues hace pocos meses empezó a trabajar en Santa Bárbara.

Solo dos transportistas, que pidieron no ser identificados, describieron al sujeto como “impulsivo y matón”.

“Es una persona impulsiva, muy prepotente, se alteraba fácilmente. Cuando se acercaba se sabía que no era de aguantar mucho”, afirmó uno de ellos.

“Era una bomba de tiempo, un loco suelto en la calle”, dijo el otro.

Según varios testimonios, en las últimas semanas Cordero enfrentó problemas familiares.

El oficial Sandí conversó con la familia tras el suceso, que reaccionó con sorpresa a la noticia.

Vecinos de San Pedro de Santa Bárbara impidieron que Cordero huyera del sitio, algunos intentaron agredirlo. Fotografía cortesía

“Él tenía mal carácter, pero nunca esperaron que llegara tan lejos”, afirmó Sandí.

Ahora, el sospechoso cumple dos meses de prisión preventiva, mientras avanza la investigación por presunto homicidio simple y daños, tramitada bajo el expediente 19-2100-059-PE.

El artículo 111 del Código Penal castiga el homicidio simple con cárcel de doce a dieciocho años.