Hugo Solano C., Raúl Cascante, corresponsal. 14 septiembre
La madrugada de este sábado los agentes del OIJ de Limón levantaron el cuerpo de Cajina, así como la moto que conducía cerca de Santa Rosa, Limón. Foto: Raúl Cascante.
La madrugada de este sábado los agentes del OIJ de Limón levantaron el cuerpo de Cajina, así como la moto que conducía cerca de Santa Rosa, Limón. Foto: Raúl Cascante.

Un exconvicto de 31 años fue acribillado a balazos la noche de este viernes en Limón, dos kilómetros antes de llegar a Santa Rosa.

El fallecido, identificado como Julio César Oporta Cajina, viajaba en una motocicleta cuando al llegar a una curva pronunciada fue atacado con un fusil AK-47 por sujetos que se movilizaban en un vehículo.

Por los indicios balísticos que quedaron en el sitio, se calcula que le dispararon al menos en 11 ocasiones. Los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) determinaron en la inspección preliminar del cuerpo que presentaba cuatro balazos en la cabeza, dos en el pecho, tres en la espalda.

Alexánder Jiménez, de la Cruz Roja de Limón, dijo que al llegar al lugar, a eso de las 10:30 p. m., ya el paciente no contaba con signos vitales. La escena quedó en custodia de la Fuerza Pública hasta que los agentes del OIJ levantaron el cadáver este sábado a las 4 a. m.

Por la forma en que fue asesinado, el OIJ presume que se trata de un posible ajuste de cuentas; sin embargo, la investigación apenas se inicia.

La moto quedó a un lado de la víctima. Se presume que el sujeto, quien era padre de cuatro menores, laboraba como mecánico, pues según testigos tenía grasa en las manos y daba esa impresión.

De momento no se tienen pistas de los agresores.

Testigo y exconvicto

Cajina estuvo preso hasta hace poco en Pococí. En mayo de este año, en asocio con otro grupo de internos de la cárcel Carlos Luis Fallas, planteó un recurso de amparo ante la Sala IV por la falta de teléfonos para comunicarse con familiares, según la resolución del 21 de junio que consta en el expediente 19-009049-0007-CO.

Esa vez se acogió la queja y se ordenó al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) colocar más teléfonos. Los quejosos indicaban que les cerraron un taller de artesanía y lo convirtieron en un pabellón de un solo cajón o dormitorio donde viven sesenta y cuatro privados de libertad.

Explicaban que el mayor problema que sufrían era el teléfono, pues solo había un aparato que no está en capacidad de permitir que todos pudieran comunicarse con familiares, amigos, esposas, hijos o abogados, lo que violaba sus derechos.

Cajina también había sido testigo de un juicio por homicidio calificado, según consta en archivos judiciales.

En los 257 días transcurridos este año se registran 385 asesinatos, unos 38 menos que en igual periodo del 2018.

En los últimos 20 días la cifra de asesinatos llegó a 45, lo que ha motivado una reacción policial de megaoperativos, tendiente a evitar que la seguidilla persista.