Carlos Arguedas C..   18 octubre
Randall Ulloa Acuña, de 39 años, era oriundo de San Rafael de Oreamuno, Cartago. Foto cortesía de la familia

"A Randall, ese tipo de cosas siempre le molestaban mucho, ver que asaltaran a alguien.

“En algún momento habíamos hablado, porque una vez alguien que quiso ayudar a una persona, murió. Y entonces yo le decía a él: ‘uno no se puede meter en esas cosas (...) porque uno no sabe cómo anda la otra persona, si anda armada o no’. Lamentablemente por bueno, no lo pensó...”

Rosibel Aguilar Corrales, esposa de Randall Ulloa Acuña, quien murió el jueves al recibir una puñalada en el pecho cuando defendió a una mujer que era asaltada en La Sabana, San José, recordó este viernes que su compañero sentimental era una persona que siempre le gustaba ayudar a la gente “le agradecieran o no.

"No le importaba. Él decía que uno hacia las cosas porque quería, no porque le agradecieran nada”.

El asesinato de Ulloa se produjo el jueves a las 6:05 p. m. luego de que este ingeniero en sistemas de computación bajó de un autobús que lo transportó de su lugar de trabajo, la empresa Advision Development, en Santa Ana.

"Él venía de trabajar. Se bajaba ahí en La Sabana y caminaba hacia un apartamento en Nunciatura (al oeste de La Sabana), donde vivimos. A él le encantaba pasar caminando por La Sabana, era parte de sus cosas. Llegaba a las 6:20 p. m. De hecho ya habíamos coordinado porque lo estaba esperando, con una amiga para comer.

"Como a las 5:15 p. m. me dijo que ya venía por el Country Club (Escazú). Cuando se dio la hora y no llegaba, salimos ahí a comprar helados.

"En eso venía una indigente gritando cosas y entre las cosas que gritó es que habían matado a una persona en La Sabana.

“Como estábamos cerca de mi casa, le dije a mi amiga que fuéramos a sacar el carro porque sabía que Randall caminaba por ahí. En un momento pensé que le había pasado algo, o se quedó ahí ayudando. Jamás de que me lo iba a encontrar a él.

"Saque el carro, le di la vuelta a La Sabana y fue cuando llegué a donde estaba...”

Entrenaba en La Sabana

Randall Ulloa, de 39 años, oriundo de San Rafael de Oreamuno, Cartago, era una persona que le gustaba el atletismo y junto con su esposa Rosibel Aguilar salían a entrenar, regularmente en La Sabana.

"Nosotros somos corredores de maratón desde hace mucho. Yo corría con él a las 2:30 a. m., bueno a esa hora era que salíamos.

"A esas horas en que hemos salido nunca nos intentaron hacer nada. Los que están ahí son los muchachos de las grúas. A esa hora no pasa nada.

“Cuando se dio que estaban violando mujeres o intentándolas tocar pusieron patrullas. Se parqueaban ahí, aunque sea a mensajear. Cuidan una, dos o tres semanas y se van.

“En este país, la gente ve que le están robando a alguien y se hacen de la vista gorda. Lamentablemente se va haciendo muy fría. No ayuda, bueno, siempre aparece gente como Randall que no le importa nada, tuvo la oportunidad de ayudar y no lo pensó”.

Randall Ulloa había participado recientemente en la maratón de Tamarindo y antes había participado en la de Indianapolis, en Estados Unidos. Para el año entrante pretendía estar en la de Berlín, Alemania.

El funeral de Ulloa se realizará este sábado a las 9 a. m. en San Rafael de Oreamuno.

Randall Ulloa Acuña tenía siete años de casado con Rosibel Aguilar. La pareja vivía en un apartamento en la Nunciatura, La Sabana. Foto cortesía de la familia.