Eillyn Jiménez B..   12 septiembre
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La revelación de diversas pruebas que vinculan a los sospechosos con los asesinatos de María Luisa Cedeño Quesada y Allison Pamela Bonilla Vásquez cobraron relevancia en la última semana.

En el caso de la anestesióloga, las pericias para detectar ADN en su cuerpo permitieron ligar de manera directa a un bailarín, de apellidos Herrera Martínez, con el homicidio.

Actualmente, el hombre descuenta seis meses de prisión preventiva, misma situación en la que está un informático apellidado Miranda Izquierdo.

En tanto, Harry Bodaan, el dueño del hotel La Mansion Inn, donde ocurrió el crimen, permanece bajo arresto domiciliario.

Contra Miranda y Bodaan las autoridades han indicado que son unas mordeduras las que los asocian al hecho; empero, el abogado del empresario ya anunció que pedirá un cambio en las medidas cautelares para su representado.

Por otra parte, rastros de sangre dentro de un vehículo, videos y la versión de testigos han sido claves para que las autoridades establezcan una relación entre un agricultor de apellidos Sánchez Ureña, alias Sukia, con la desaparición y crimen de Allison Bonilla.

A pesar de que el nuevo abogado del hombre afirmó que en una ampliación de su declaración ahora negará los cargos se le atribuyen, las autoridades consideran tener indicios suficientes para señalarlo como sospechoso.

La joven, de 18 años, se dirigía a su casa en la urbanización Florencio del Castillo, en Ujarrás de Paraíso, Cartago, cuando fue vista por última vez.

Finalmente, en esta quinta edición de Conversando sobre Sucesos también hablamos sobre Alejandro Arias Monge, conocido como Diablo, quien es considerado por las autoridades como un individuo muy peligroso.

Desde el pasado 4 de setiembre las autoridades lanzaron “una casería” para dar con su paradero y anunciaron que su búsqueda no se detendrá hasta encontrarlo.

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