Hugo Solano C..   9 diciembre, 2019
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Cuatro turistas de Estados Unidos, junto al piloto y copiloto que venían de Tambor, distrito de Cóbano, Puntarenas, salieron ilesos luego de que la aeronave en que viajaban sufriera este martes una falla momentos antes de tocar tierra.

Los bomberos recibieron una alerta, a la 1:52 p. m., de que el tren delantero de aterrizaje de la avioneta no se había desplegado.

De acuerdo con el despachador de Bomberos, Gerardo Guzmán, a las 2 p. m. se les informó de que la aeronave Seneca bimotor, matrícula TIALH, haría un sobrevuelo cerca de la torre de control para verificar el fallo.

A las 2:08 p. m., el piloto logró aterrizar de emergencia y, al impactar la pista, la aeronave dio un pequeño giro y se detuvo.

Para ese momento ya se habían desplazado cinco unidades de Bomberos e igual número de ambulancias de la Cruz Roja.

Los apagafuegos rociaron con espuma la avioneta para enfriarla y, de seguido, los ocupantes salieron de la aeronave por sus propios medios.

Todos fueron valorados en el hangar del Tobías Bolaños y como estaban en condición estable, ninguno ameritó traslado a un centro médico.

De acuerdo con Alvaro Vargas, director general de Aviación Civil, se trata de una avioneta bimotor tipo GA34, arrendada a la empresa de vuelos locales Carmonair Charter y había despegado de Tambor, en la península de Nicoya.

Añadió que el piloto Alvaro Chavarría tenía a cargo el vuelo y logró salir avante en el aterrizaje.

“Es un tema que ya lo está viendo la oficina de accidentes e incidentes”, dijo Vargas.

El aeropuerto internacional Tobías Bolaños fue cerrado por más de dos horas mientras se atendía la emergencia.

El caso lo atendieron bomberos de Pavas y del aeropuerto, así como ambulancias de la Cruz Roja de San José, Pavas, León XIII, Santa Ana y Escazú.

Los turistas, al igual que el piloto Alvaro Chavarría y su copiloto, salieron ilesos. Foto: Cortesía.
Los bomberos actuaron rápido lanzando espuma enfriar la aeronave que regresaba de Tambor. Foto: Cortesía.
La coordinación entre la torre de control del Tobías Bolaños y el piloto fue determinante para que el aterrizaje fuera lo menos violento posible. Foto: Hugo Solano/Archivo