Katherine Chaves R.. 27 marzo
Diego Arrieta Rojas, de 23 años, soñaba con ser piloto desde sus 15 años. Foto: Tomada del facebook de Diego Arrieta
Diego Arrieta Rojas, de 23 años, soñaba con ser piloto desde sus 15 años. Foto: Tomada del facebook de Diego Arrieta

La noche del jueves 12 de marzo, Diego Arrieta Rojas, de 23 años, casi no durmió. La ilusión y los nervios por lo que ocurriría el día siguiente lo mantenían despierto, recordó su papá, Marcos Arrieta.

Para calmar la ansiedad, Diego planchó su uniforme de piloto. Quería tenerlo perfecto para cuando, después de aterrizar el viernes 13, le colocaran sus barras por haberse convertido en piloto privado. “Ese era su último vuelo para graduarse”, recalcó su padre.

Las horas pasaban y llegó el tan esperado día. Se alistó su desayuno, comió, se vistió y se fue al aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, en la que fue su última vez allí.

Ese día, él debía hacer una ruta completa: Pavas - Tambor - Pavas. Salió a las 10:34 a. m. hacia la zona puntarenense y llegó media hora después. A las 11:24 a. m. volvió a subirse a la avioneta, propiedad del Instituto Aeronáutico Centro Americano (IACA), y fue cuando sobrevino la desgracia.

Seis minutos después de que despegara, alertó a la torre de control sobre una pérdida de potencia del motor. Intentó hacer un aterrizaje de emergencia, pero la aeronave se desplomó en finca Tres Ríos, en barrio San Josecito de Paquera, Puntarenas.

Las heridas que sufrió lo mantuvieron nueve días en el Hospital México, pero el 22 de marzo perdió la batalla.

Deseo del corazón

Era por ahí del 2007. Los aviones ni le llamaban la atención a Diego, quien tenía apenas 10 años. A él lo que le gustaba era tocar percusión y la trompeta. “Era un talento que traía de los genes de la mamá, porque ella tiene muchos familiares músicos”, dijo su padre.

“Nunca tuvo miedo, volar para él era todo. Nunca tuvo miedo de que algo pasara”, recordó el padre

Sin embargo, todo cambió cinco años después cuando, gracias a la música, pudo viajar a Europa en dos ocasiones. Vivir la experiencia de volar lo hizo enamorarse de la aviación, aseguró su papá.

“Me acuerdo perfecto de ese día. Tenía como 15 años y me dijo: ‘Papi, quiero ser piloto; me gusta volar’. Ahí le nació el amor por la aviación y bueno, a nosotros (papás) nos sorprendió, pero lo apoyamos siempre por ser nuestro único hijo”, recordó.

Diego lo tenía muy claro todo: quería ser piloto comercial. Para conseguirlo, trabajaba como trompetista en el grupo La Selección y lo que le faltaba económicamente se lo aportaba su papá.

“Él siempre se caracterizó por ser muy luchador, por cumplir sus sueños y, bueno, yo siento que lo logró porque pudo viajar solito en avioneta”, apuntó su papá.

Diego Arrieta Rojas ya tenía experiencia volando solo. Foto: Cortesía de MSP
Diego Arrieta Rojas ya tenía experiencia volando solo. Foto: Cortesía de MSP
‘Sentí que estaba cayendo en un vacío’

Diego tenía 33 horas vuelo en su currículo, cuando sus papás recibieron la llamada “más dolorosa e inolvidable de su vida”.

“Estaba en mi trabajo, con mi esposa. A eso de las 11:30 a. m. nos llamó el dueño de la escuela (IACA) para decirnos que había sufrido un accidente. Lo que sentimos fue como que nos habían dejado caer de un edificio; sentí que estaba cayendo en un vacío.

“Fue espantoso. Lo que uno quiere es que le digan que su hijo está bien, pero el señor no fue específico. Conforme avanzó el tiempo, nos decía que estaba herido, que el cuerpo de rescate lo iba a recoger, luego nos dijeron que lo iban a traer (al Hospital México).

“Ahí uno va analizando que la situación se está complicando. Por dicha, Diego llegó al hospital y nosotros teníamos la fe puesta en que todo iba a mejorar. Pero, pasaron los días... Diego luchó, pero no se pudo”, según describió el papá esos días de angustia.

Marcos Arrieta indicó que, durante los nueve días en los que su hijo estuvo internado, mantuvieron la esperanza viva, sobre todo porque “él era muy fuerte, era de contextura grande, medía 1,85 metros, él podía”.

Sin embargo, agregó: “Recibió un golpe tan fuerte en la cabeza, que no lo resistió y nos lo mató”.

A las 4 a. m. del 22 de marzo, Marcos y su esposa se enteraron de que su hijo había fallecido.

Otros casos

Mayo del 2019: Un estudiante de aviación logró aterrizar de emergencia en una calle de Pavas, luego de que la avioneta presentara problemas.

Marzo del 2019: Tanto un piloto como su copiloto sobrevivieron a la caída de una aeronave, en el cañón del río Virilla, en Heredia.

Agosto del 2018: Un piloto, quien era el único ocupante de una avioneta, falleció luego de estrellarse contra un cerro de San Isidro de Peñas Blancas, en Alajuela.

Abril del 2018: Un instructor y un estudiante de aviación murieron cuando viajaban hacia Punta Islita.

Diciembre del 2017: Una avioneta se estrelló en Nandayure de Guanacaste; fallecieron diez turistas y dos pilotos ticos.

Setiembre del 2017: Una avioneta se estrelló en una laguna en Corredores de Puntarenas. Su piloto y copiloto salieron solo con golpes varios.