Vida

¿Lo que pensamos nos controla? ¿Y si controlamos lo que pensamos?

Son las 6 p. m. Suena el despertador y, al apagarlo, piensa: "¡Que pereza y apenas es lunes! Desde allí acaba de ordenarle a su cerebro que crea que esa será otra semana rutinaria y monótona. Aplica igual para el momento en que le enseña sus hijos a pensar de este modo cuando les recuerda, una y otra vez, que son "tremendos".

Son las 6 p. m. Suena el despertador y, al apagarlo, piensa: "¡Que pereza y apenas es lunes! Desde allí acaba de ordenarle a su cerebro que crea que esa será otra semana rutinaria y monótona. Aplica igual para el momento en que le enseña sus hijos a pensar de este modo cuando les recuerda, una y otra vez, que son "tremendos".

Nuestro cerebro es programable. Así ocurre desde que nacemos cuando las experiencias de vida se acumulan en parte la consciente y el subconsciente, esa otra región más profunda y aparentemente inaccesible de la mente. "La ciencia ha descubierto que el ser humano pasa siendo sugestionado toda su vida: la educación, la moral, la filosofía, la religión...todo sugestiona", explica el neuropsicólogo Allan Fernández.

Por su parte, la presidenta nacional de la empresa de capacitación Sandler Training, Marilis Llobet, considera que el subconsciente se nutre de lo vivido durante los primeros seis años de vida. "De pronto le dicen a un chico que no sea tan desperdiciado porque la vida cuesta mucho. La parte de no desperdiciar está bien pero 'la vida cuesta mucho' es una programación que se va al subconsciente".

Esto ocurre, según Marilis, ya que en la infancia tenemos menos filtros de percepción consciente y tomaremos esas frases como una verdad absoluta. "Ya mayor, esa persona podría querer poner una empresa y siempre tendrá ahí esa programación. Sin darse cuenta hará todo lo necesario para que esa creencia suceda", añade Llobet.

Aprender a entender las sugestiones negativas y, sobre todo, a lidiar con ellas es el primer paso para superarlas. Fernández explica que casos de ansiedad, problemas académicos o el fumado han podido sobrellevarse gracias a la autosugestión, una de las estrategias para "modelar" el subconsciente.

Mejor y mejor

"Día tras día, en todos los aspectos, me va mejor y mejor"...ese fue el mantra que el psicólogo y farmacéutico francés Émile Coué propuso repetir para autosugestionar la mente. Era el siglo XIX y conceptos como sugestión y efecto placebo eran planteados por él mismo.

El francés proponía que, entre la imaginación y la voluntad, en el cerebro humano siempre dominará la imaginación. Por eso, cuando alguien dice que desea dejar el café pero al momento se afirma que eso es muy difícil, determina a su cerebro para que eso no pase.

Dado que la mente es controlada por la imaginación, la alternativa es controlar lo que imaginamos: Una manera es programar a la mente con instrucciones simples, ante situaciones que sabemos de antemano, serán estresantes. "No hay que hacerlo en términos exagerados, no decir 'me voy a pegar un 100 en la prueba' porque eso es algo que no se puede controlar. En cambio, se le puede decir al cerebro: 'me voy a mostrar calmado', 'La información que he estudiado la voy a poder aplicar", describe Fernández.

Para Coué, la mejor estrategia es la sugestión, es decir, la implantación de ideas en el subconsciente. Y mejor aún, que cada uno introduzca sus propias ideas:la autosugestión. Para ello, propone la autohipnosis como una herramienta útil. Para acceder a ella es necesario creer. Vano será cualquier intento de cambiar algún mal hábito o síntoma si no lo consideramos un método efectivo. El siguiente paso, es lograr un estado de relajación, ese donde se puede acceder a la parte más profunda de la mente. Tras algunas pocas sesiones, se puede aprender a solucionar problemas puntuales.

"Mi fin es llevar a la persona a ese estado para que reconozca lo que se siente. Luego enseñarle dos o tres dinámicas para que pueda llegar allí desde cualquier lugar. La hipnosis, tal y como yo la entiendo, es un modo de compartir una herramienta, a diferencia de la psicoterapia en la que yo hago algo en la persona", agrega Fernández.

Cambios en el disco duro

Existen otros métodos para cambiar las ideas negativas arraigadas al subconsciente. Llobet denomina a este proceso "reprogramación de creencias". Con ello se busca dar ayuda a aquellas personas que "topan con cerca" en la búsqueda de lograr un sueño, o bien, que suelen repetir patrones dañinos.

"El ser humano es 3% consciente y un 97% subconsciente. El cerebro tiende a postergar aquellas cosas que no le parecen naturales", explica Marilis. Es decir, aquello que es contrario a la programación de creencias subconscientes, implica un mayor gasto de energía para cambiar.

Reprogramar creencias es un proceso personal que inicia con el autoconocimiento o dejar de vivir en "piloto automático", por preguntarse quien ya no se quiere ser.

Otro paso importante es dejar de culpar a factores externos por situaciones que el individuo puede controlar perfectamente. "Enfocar la atención en las cosas que sí puedo resolver, y hacerlo", amplia Llobet. Después de allí es posible usar metodologías puntuales, como la programación neurolingüística que se basa en el estudio de los rasgos de personas exitosas y la forma en que su mente interactúa con su cuerpo y el lenguaje.

Otra herramienta, que Marilis aplica, es el PSYCH-K, creada por Rob Williams. Esta cuenta con un protocolo particular que trabaja el estado del cerebro integral para grabar creencias directo en el subconsciente. Otra se denomina Rayid, la cual usa los patrones de los ojos para determinar las áreas fuertes y las débiles de una personas. Lo esencial, puntualiza Llobet, es buscar una técnica que se adecue a la personalidad de cada quien y que le permita tomar decisiones dejando el miedo de lado.

Fuente: Marilis Llobet, presidenta de Sandler Training (Tel:. 2288-1508) y Allan Fernández, neuropsicólogo (Tel:.2223-6603).

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