Mónica Morales. 19 marzo
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No todo ha sido negativo con la crisis sanitaria, al menos, nos liberó del estricto protocolo de vestimenta que aún conservaban ciertas compañías.

Gracias al trabajo en casa, más personas dejaron de lado la ropa formal y de oficina por vestimenta más cómoda.

El cierre de los gimnasios desde marzo motivó a que las personas buscaran espacios en sus domicilios para ejercitarse. Este cambio tuvo como resultado un aumento del 50% en las ventas de indumentaria destinada al fitness durante el 2020 respecto al año anterior a nivel mundial, según el último informe de la empresa neoyorkina Launchmetrics, especializada en mercadeo.