Mónica Morales. 26 septiembre
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Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son un conjunto de desórdenes que afectan al corazón y los vasos sanguíneos y se pueden manifestar de muchas formas; desde presión arterial (baja y alta), enfermedad arterial coronaria, enfermedad valvular, accidente cerebrovascular y arritmias.

¿Cuándo consultar el médico?

Existen varios factores de riesgo que pueden ponerlo en alerta frente a una posible enfermedad cardiovascular. La recomendación es consultar un especialista si se presentan dos o más de los factores de riesgo descritos a continuación:

– Obesidad: El exceso de peso puede elevar el colesterol y causar presión arterial alta o diabetes. Todas estas condiciones son factores de riesgo relevantes para la aparición de enfermedades del corazón. Según el Análisis de la Situación de la Salud del Ministerio de Salud para el 2018: los adolescentes entre 13 y 19 años de edad presentaron prevalencias de 14,7% en sobrepeso y 6,1% de obesidad. El sobrepeso y obesidad en adultos ascendió al 64,5%. El 66,6% de las mujeres costarricenses entre 20 y 45 años presentaron obesidad o sobrepeso, siendo el grupo más afectado el de las mujeres de 45 a 64 años que representaron un 77,3% de obesidad y sobrepeso. En el caso de los hombres esta problemática afectó al 62,4 % de la población. El 39,8% de los hombres entre 20 y 44 años presentaron sobrepeso y el 19,1% obesidad. El 49,2% de los hombres entre 45 y 64 años mostraron sobrepeso y el 18,7% obesidad.

– Hipertensión: La presión arterial alta no controlada puede producir el endurecimiento y el engrosamiento de las arterias, lo que estrecha los vasos por los que circula la sangre. El número de personas con hipertensión está aumentando en los últimos años en Latinoamérica. De acuerdo con un estudio en cuatro países de Sudamérica, entre esos Colombia, apenas el 57,1% de la población adulta que se estima con presión arterial sabe que tiene hipertensión, incrementando los riesgos de derrame cerebral, insuficiencia renal o ataques cardiacos.

– Tabaquismo: El consumo de tabaco puede afectar varios órganos del cuerpo y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades como cáncer de pulmón, enfermedades coronarias, coágulos sanguíneos y debilitamiento en las paredes de los vasos sanguíneos. El porcentaje de la población mayor de 19 que fuma es de 13,3%; la prevalencia en el sexo masculino fue 18,8%, la cual es mayor en el grupo de edad de los 20 a los 39 años. En el caso de las mujeres, el porcentaje de personas que fuma en la actualidad es de 7,9%, con una mayor prevalencia en el grupo de edad entre 20 y 39 años, con una prevalencia de 8,9%.

– Colesterol: Los niveles altos de colesterol en la sangre pueden aumentar la formación de placas en las arterías o el desarrollo de aterosclerosis, que consiste en depositar grasas, colesterol y calcio dentro de las arterias que pueden dañar los vasos sanguíneos. Entre los factores críticos que producen los infartos, se encuentra el colesterol elevando, produciendo 1.472 infartos en el 2017.

– Sedentarismo: Las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las personas que hacen ejercicio de forma regular. La prevalencia general de actividad física clasificada como alta en la población mayor de 20 años fue 33,9% siendo el grupo de 20 a 39 años el que presentó mayor prevalencia entre los grupos de edad evaluados con 37,4% y la más baja en el grupo de 65 y más (21,9%). La prevalencia general de actividad física clasificada como baja en la población mayor de 19 años fue de 44,6%, siendo esta más alta en los mayores o iguales a 65 años (61,6%) Los resultados por sexo evidenciaron una prevalencia de 41,7% de actividad física alta en las personas del sexo masculino siendo mayor en el grupo de 20 a 39 años (48,0%); mientras que en el sexo femenino la prevalencia de actividad física alta fue 26,2%, siendo mayor en el grupo de 40 a 64 años con una prevalencia del 28,9%.

– Ser mayor de 45 años: El cuerpo inevitablemente va cambiando de manera natural con el paso del tiempo. Dichos cambios también producen riesgo como la obesidad, problemas en la próstata o enfermedades cardiovasculares. Tener conciencia frente a los cambios que enfrenta el organismo a partir de los 40 años ayuda a mejorar la calidad de vida y puede jugar a favor de la longevidad.