Mónica Morales. 28 septiembre

El exceso de peso puede elevar el colesterol y causar presión arterial alta o diabetes. Todas estas condiciones son factores de riesgo relevantes para la aparición de enfermedades del corazón.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la obesidad se ha convertido en una gran amenaza nutricional para América Latina y el Caribe, pues cada año hay 3.6 millones de obesos más en la región2

Entre las consecuencias más comunes ligadas al sobrepeso y la obesidad se encuentran condiciones no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y accidentes cerebrovasculares); diabetes; trastornos del aparato locomotor; y algunos tipos de cáncer (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

¿Cómo prevenir la obesidad?

– Huir del sedentarismo: La actividad física diaria es fundamental. Caminar o trotar; montar en bicicleta; pasear las mascotas; y subir escaleras en lugar de usar el ascensor son hábitos prácticos que pueden contribuir a una vida más sana. La ingesta calórica debe ser proporcional al gasto calórico para evitar un aumento de peso malsano6.

– Dieta balanceada: Es recomendable hacer 4 o 5 ingestas al día para evitar llegar a las comidas principales con hambre excesiva. En estas ingestas se deben consumir alimentos saludables, que aporten vitaminas, minerales y fibra alimentaria, como frutas, lácteos, semillas y bocadillos saludables, entre otros.

– Más ensaladas, frutas y verduras: Para prevenir la obesidad en el ámbito familiar, es preciso que las ensaladas y verduras sean las protagonistas tanto en el almuerzo como en la cena: “Comer al menos 400 g, o cinco porciones de frutas y verduras al día ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética”6. Los padres enseñan a través del ejemplo, por lo que aprender a cocinar para toda la familia con verduras y hortalizas es un gran paso para un futuro saludable.

– Sin excesos de calorías: Es necesario priorizar los alimentos saludables, frescos y naturales que aportan al cuerpo todos los nutrientes que necesita diariamente. El agua, las infusiones de frutas y el té natural son alternativas saludables. Es preciso limitar la ingesta de bebidas azucaradas, refrescos, alcohol y jugos envasados. El consumo de azúcar libre debe ser menos del 10% de la ingesta calórica total diaria6.

– Nada de frituras: Las grasas saturadas y trans de los alimentos fritos pueden obstruir las arterias, aumentando el riesgo de padecer ataques al corazón y accidentes vasculares cerebrales (ACV)7. De acuerdo con la OMS: “La ingesta de grasas saturadas debe representar menos del 10% de la ingesta calórica total, y la ingesta de grasas trans, menos del 1%”6.

Fuente: doctor Mauricio Chavez, asesor médico de Bayer.