Por: Jessica Rojas Ch..   8 septiembre
El Pacto de Concordia (izquierda), el Acta de Cartago (centro) y el Acta de Guatemala (atrás) son parte del archivo histórico especial de la Independencia que se guarda en el Archivo Nacional. Foto: Alejandro Gamboa.

En un cuarto frío cubierto por gruesas paredes de losa de concreto, sobre una estantería de metal hecha para soportar una tonelada de papel por metro cuadrado, se encuentra la colección de los documentos que proclamaron la Independencia de Costa Rica en el año 1821.

El Archivo Nacional, específicamente el departamento de Archivo Histórico es el encargado de resguardar con celo estas joyas documentales que, además de recordarle a los costarricenses la libertad y la soberanía de nuestro país, son prueba fehaciente de la decisión que se tomó.

En el Depósito de Documentos Especiales están archivadas el Acta de los Nublados, el Acta de Independencia de Costa Rica (del Ayuntamiento de Cartago) y el Pacto de Concordia (considerada la primera Constitución Política), así como otros documentos de los diferentes ayuntamientos que se sumaron hace casi 200 años a la declaratoria (con sus contradicciones, acuerdos y desacuerdos al respecto).

Los importantes papeles están guardados bajo las categorías de “Municipal” y “Provincial Independiente”, según explicó Javier Gómez, jefe del Archivo Histórico. “Hay otros depósitos donde se encuentran las colecciones que mencionamos, pero como estos papeles son los relativos a la Independencia de Costa Rica, se separaron para traerlos a este lugar especial”, explicó.

En el folio 127 frente del acta número 57 del Ayuntamiento de Cartago estamparon varios de los legados y representantes sus firmas en el Acta de Cartago. Foto: Alejandro Gamboa.

Las actas y la documentación relacionada con la Independencia, así como otros archivos históricos del país están bajo la custodia del Archivo Nacional desde su creación, en 1881. “Se redactaron una serie de decretos ejecutivos en los cuales se le ordenó a las diferentes oficinas gubernamentales y municipalidades que remitieran los documentos más antiguos que tuvieran al Archivo. A partir de ahí se hizo un rescate masivo de documentos que había incluso desde la Colonia”, afirmó Gómez.

La colección incluye una copia del Acta de Independencia de Centroamérica que se firmó el 15 de setiembre de 1821 en el Palacio Nacional de Guatemala.

En el documento de tres páginas, las autoridades de la provincia de Guatemala dictaron el deseo del pueblo de separarse de la monarquía española.

“(...)Que siendo la Independencia del gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el Sr. gefe Político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo” (sic) reza el primer acuerdo del documento firmado.

En el papel también invitan a las demás provincias de la Capitanía General de Guatemala (incluida Costa Rica) a enviar a la ciudad un grupo de representantes para decidir entre todos la independencia del resto de las comunidades. Esta reunión se llevaría a cabo en marzo de 1822.

Toda esta colección también se encuentra con la etiqueta de “críticos”, pues en caso de que ocurriera algún desastre estos documentos son los primeros que hay que rescatar. Cabe destacar que en el Depósito de Documentos Especiales, casi todo lo que está archivado está bajo esa etiqueta.

Los Nublados del día
El acta de los Nublados del Día se redactó en la Intendencia de León, en 1821. El documento se mantiene casi intacto gracias a los cuidados del Archivo Nacional. Foto: Alejandro Gamboa.

La provincia de Nicaragua y Costa Rica pertenecía a la Intendencia de León, así que en 1821 fue a esa dependencia donde llegó primero la copia del acta firmada en Guatemala unos días atrás.

Tras el recibido, la Diputación Provincial y el Prelado redactaron un oficio, en el cual resolvieron la “absoluta y total independencia” de Guatemala, así como la independencia del gobierno español “hasta tanto que se aclaren los nublados del día”.

Ese documento de una página escrita solamente por una cara se conoce popularmente como el Acta de los Nublados por esta llamativa frase. Luego de su redacción en León fue enviado a las autoridades de Cartago, y es ese original el que se conserva en el Archivo Nacional, en Zapote.

“El Acta de los Nublados es una de las más claras de leer. La Intendencia de León nos dice está bien, nos estamos independizando de España hasta que se arreglen las situaciones políticas y sociales por las que estaba atravesando España en ese momento tras la invasión de los franceses, la gobernación de José Bonaparte y la destitución y vuelta al poder del rey Fernando VII. Se firmó el acta, pero no se cerró ninguna puerta con España”, explicó Gómez.

Este papel es una prueba fiel del cuidado con el que se maneja la documentación en el Archivo Histórico. La hoja –cuyo tamaño es aproximado al conocido como tabloide–, tiene un pequeño orificio en el centro; sin embargo, los encargados de restauración y conservación del Archivo Histórico, realizaron un agregado para que el papel no sufriera más daño.

“Aunque se pierde parte del texto, no se deteriora ni se hace más grande el problema. Lo que se busca es darle integridad al documento, que estéticamente se vea bien”, explicó Gómez.

Este minucioso trabajo lo ejecutan cuatro artistas restauradores que trabajan en el departamento de Archivo Histórico. Para lograrlo utilizan técnicas complejas, encolados especiales y papeles importados de países como Japón y Estados Unidos.

Además, el documento está guardado en una caja dentro de un protector de plástico que escuda al papel de cualquier agente externo que lo pueda deteriorar, como el polvo o la humedad.

La copia del Acta de Guatemala también se encuentra resguardada en el Archivo Nacional, en Zapote. Foto: Alejandro Gamboa.
De Cartago

Otra de las chineadas del Archivo Histórico es el Acta de Independencia de Costa Rica, la cual se redactó en la ciudad de Cartago el 29 de octubre de 1821.

En el libro de actas del Ayuntamiento, específicamente en el acta número 57, folios 126 vuelto, 127 frente y 127 vuelto se encuentran el documento firmado por los legados que estuvieron en la reunión donde se declaró que: “Por unánime voto de todos los circunstantes, se acordó: 1° Que se publique, proclame y jure solemnemente el jueves 1° de noviembre la independencia, absoluta del Gobierno español” (sic).

Las hojas donde se redactó el acta de Cartago están visiblemente mucho más afectadas que las del resto del libro ya que, durante varios años, según explicó Gómez, estuvieron expuestas en una urna. “Está un poco maltratada, el deterioro se nota en la diferencia del color porque sufrió daños por la luz, la humedad y hasta el sol”, dijo el experto.

Empero, a pesar de que ya casi cumple 197 años de haberse redactado, el documento está en muy buenas condiciones, especialmente por el material con el que se fabricaba el papel en esos tiempos. “Eran elaborados a base de fibras vegetales. Este documento tiene una consistencia tan buena que permite incluso lavarse. Nosotros lo hemos sumergido en agua para quitarle la suciedad, el polvo y las asperezas que pueda tener encima. Si los documentos no se someten a cambios bruscos de temperatura o humedad, se van a mantener por muchos años más”, agregó Gómez.

La tinta ferrogálica es la que se utilizó para escribir el documento. Esta tinta se hace a partir de sales de hierro que la hacen muy resistente, pero que también provoca herrumbre, otro dolor de cabeza para los restauradores.

En este caso, el libro está guardado en una caja de cartón que fabricó el Archivo Nacional.

En desacuerdo

Como dato curioso, el acta de Cartago ha generado polémica no solo porque tradicionalmente el país celebra la Independencia el 15 de setiembre, aunque nuestro documento se firmó hasta el 29 de octubre, sino también porque en dicha sesión los legados presentes tomaron la decisión sin hacer la consulta popular con sus respectivos ayuntamientos.

“Sucedió la particularidad de que ese día confluyeron los legados de los diferentes pueblos de Costa Rica como Alajuela, Heredia y San José en Cartago para tratar otros asuntos, pero llegó el comunicado de la Independencia de Guatemala”, afirmó el historiador.

Javier Gómez, jefe del Archivo Histórico, muestra el estante donde están guardados los documentos de la Independencia en el Depósito de Documentos Especiales. Foto: Alejandro Gamboa.

Justamente, el Archivo también tiene en su poder las actas de los ayuntamientos de San José, Villa de Alajuela, Nicoya, Heredia, Villa de Heredia y Alajuela donde expresan su posición sobre el acuerdo que se tomó en Cartago con respecto al Acta de Guatemala.

Por ejemplo, Villa de Alajuela manifestó no estar de acuerdo con el proyecto tomado por la Provincia ya que para ellos “constituiría la ruina total”. En el caso de San José declararon seguir lo dispuesto por la Intendencia de León (al 12 de octubre) y ratificaron la independencia absoluta el 30 de ese mismo mes.

Por su parte, el Ayuntamiento de la Villa de Heredia afirma en una acta que ese vecindario nunca hubiera jurado la independencia, le revoca el poder de representación a su legado y además rechaza el Pacto de Concordia.

Para terminar la colección histórica, el Archivo también resguarda El Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia que se considera la primera constitución de nuestro país. El documento se firmó el 1. ° de diciembre de 1821, también en Cartago por una junta de legados de los diferentes pueblos de Costa Rica.

“Está muy bien hecho, es un texto constitutivo bastante interesante, bien pensado y que al fin y al cabo lo que dice es qué quiere ser Costa Rica, cuál es su forma de regirse, su sistema político y marca las reglas del juego”, explicó Gómez. Este documento también cuenta con una protección especial dentro del depósito.

Invaluables
La copia del Acta de Guatemala también se encuentra resguardada en el Archivo Nacional, en Zapote. Foto: Alejandro Gamboa.

De acuerdo con Gómez, el Archivo Nacional consultó hace algún tiempo a una empresa aseguradora cuánto podría costar un seguro para estos documentos. La respuesta del perito encargado de la evaluación fue que son invaluables.

“No es lo mismo que evaluar una obra de arte que se le puede poner un precio por su tamaño, por el autor, por lo que se cotiza en el mercado o por la técnica con la que se realiza. Estos son documentos públicos oficiales que no tienen un punto de comparación con nada”, explicó el experto.

Así las cosas, el Archivo Nacional vela constantemente porque sus tesoros se resguarden bajo las más estrictas normas de seguridad que van desde la temperatura de los depósitos –que se mantiene entre los 18 y los 21 grados centígrados las 24 horas de los 365 días del año–, hasta la construcción del actual edificio del Archivo, que se hizo específicamente para cuidar los documentos.

También cuentan con un control de plagas para evitar que bichos amantes de comer papel, como los pececillos de plata, se filtren en las instalaciones. Además de las cajas especiales y de los empastes, los guardianes de estos tesoros echan mano del desecante molecular que absorbe la humedad.

El actual edificio ubicado en Zapote es la tercera sede que tiene el Archivo. Está conformado por cuatro etapas que en un principio iban a ser en forma de torre (de ahí su estructura circular), pero por falta de presupuesto no se lograron construir los siete pisos que esperaban y quedaron en tres.

“En otros países se hacen adaptaciones o modificaciones de edificios históricos o que son patrimonio para montar ahí los archivos, pero nuestro edificio fue diseñado para resguardar. Cada depósito tiene una medida exacta, los espacios son específicos para evitar el deterioro de los documentos porque el papel de una u otra manera lo vamos a perder así sea de aquí a mil años, pero la intención es que no pase todavía”, agregó Gómez.

Con respecto a la exposición y consulta por parte del público en general, la Ley 7202 del Archivo Nacional (octubre de 1990) le permite al Archivo restringir el acceso a dichos documentos por un tema de conservación. Si alguna persona quisiera ver los textos puede solicitarle a las autoridades del Archivo una copia digital o el microfilm de los mismos.