Mercedes Agüero. 10 diciembre, 2017
Emilia Navas Aparicio, fiscala general interina.
Emilia Navas Aparicio, fiscala general interina.

De respuestas cortas –o no respuestas–, de gestos casi imperceptibles, reservada, creyente, ejecutiva y casi fanática de su trabajo. Esta es la constante de Emilia María Navas Aparicio, la fiscala general interina, la mujer de mano dura que el 3 de noviembre despertó a los costarricenses con el arresto de un empresario y seis altos ejecutivos bancarios vinculados con presuntos actos de corrupción.

Hasta ese día poco se sabía de ella, pero lo cierto es que esta máster en Administración de Justicia, no es ninguna novata. Tiene casi tres décadas de carrera judicial y desde que llegó al Ministerio Público, a modo de salvavidas en una de las peores crisis de la entidad, ‘tomó al toro por los cuernos’, como dirían en España, la tierra natal de su madre.

En mes y medio, abrió seis causas penales en la Fiscalía General; ordenó la reapertura de dos expedientes ya desestimados (uno involucra al exmandatario Óscar Arias y otro al expresidente peruano Alejandro Toledo), tiene en estudio otras seis denuncias para determinar si se reabren o no y le puso el acelerador acuatro causas penales cuyas investigaciones no mostraban avances.

Para Navas esto no es más que cumplir su deber. Si por ella fuera, el espacio concedido a este medio el 7 de noviembre lo dedicaría solo a hablar de asuntos laborales. “Creí que la entrevista era más institucional”, dice, acongojada, al preguntarle qué fue lo último que leyó. “Me gusta el perfil bajo, soy tímida y creo que la gente está pendiente de mi trabajo; no de quién es o ha sido Emilia Navas”, aclara.

Luego de algunos intercambios sobre el contexto de la conversación termina dando, a cuenta gotas, algunos detalles de su vida. Recién terminó de leer El Cofre de Constantino, un libro de historia, y ahora se encamina a abrir las páginas de Palabra de Primera Dama, de Michelle Obama, uno de los personajes que más la inspiran en este momento.

“He venido leyendo mucho sobre ella porque aprovechó su cargo de primera dama para hablarle a las mujeres, a las niñas y adolescentes para que aprendan avalorarse y para que estudien. Cuando uno ocupa puestos de jefatura importantes, además de hacer su trabajo, uno debe ocuparlos para ser un referente. Ella lo fue y lo sigue siendo”, reflexiona. ¿Le gustaría ser un referente? “Sí, por supuesto”, responde sin titubear. “Lo importante es ocupar cargos, no por género, sino por cualidades y destrezas. No se trata de hombres o mujeres, sino de igualdad de oportunidades”, agrega.

Cuando uno ocupa puestos de jefatura importantes, además de hacer su trabajo, uno debe ocuparlos para ser un referente.

El Ministerio Público ha estado carente de esa equidad. Desde su creación ha habido ocho fiscales generales hombres y las mujeres apenas han ocupado interinamente el puesto de fiscal general subrogante. Así que podríamos estar al frente de la primera fiscala general de la República.

Ella ha venido ganando respeto y admiración con su trabajo. Además, el terreno está fértil pues el fiscalgeneral Jorge Chavarría ya se jubiló. “Hay que ver que desenlace tiene toda la situación crítica en que está inmerso el Ministerio Público”, dice y, de inmediato, agrega que no ha pensado en ello porque tiene demasiado trabajo con los casos. Pero, ¿le gustaría? Sí. Le gustaría que una mujer con capacidad, destrezas y habilidades ocupe el cargo de fiscala general. Asegura que hay un grupo muy importante de mujeres con capacidad para liderar la entidad.

Lo importante es tomar decisiones con probidad, objetividad y apegadas a la ley

La intención de convertirse en jefa del Ministerio Público no es nueva en Navas. Lo intentó en el 2010 cuando la plaza quedó vacante luego de la salida de Francisco Dall’Anese. En aquel momento los magistrados no la respaldaron y escogieron a Jorge Chavarría Guzmán, el mismo que la Corte Plena suspendió, el 13 de octubre, mientras se le investigaba por la forma en que la Fiscalía General solicitó a la Sala Tercera desestimar una investigación contra dos diputados involucrados con el caso del cemento chino.

Emilia Navas Aparicio, fiscala general interina.
Emilia Navas Aparicio, fiscala general interina.
Un divorcio no válido

La entrega al trabajo, dice Navas, es herencia de su padre, el médico Hugo Navas Herrera. Él también le inculcó valores como la nobleza, humildad el compromiso y la lucha.

La alegría, en cambio, viene de los genes maternos. Esos los aportó María del Pilar Aparicio, la madridista que se enamoró del doctor Navas y cruzó el océano Atlántico guiada por el corazón. “Ella vino, se enamoró de Costa Rica y ama este país”, cuenta la fiscala, quien de la mano de su madre, se hizo fan de la empanada gallega y devota de la Virgen del Pilar, cuya imagen suele llevar colgada en el pecho.

De sus padres también viene el valor que le da a la familia. Es madre de dos hijos. Su familia es su felicidad, dice, y nada la hace más sentir mejor que verla unida y con trabajo. Esto también explica porque aunque aparece divorciada desde el 2010, ella no le da ninguna validez a ese trámite.

“Soy creyente, tengo 33 años de vivir con mi esposo y esperoque sean muchos más”, responde al consultarle si se volvería a casar. La pregunta la incómoda, pero ella quiere dejar el asunto claro: “Sí, estoy divorciada, pero Francisco ha sido, es y espero siga siendo mi esposo”.

Ese lazo que en lo personal le resulta indisoluble, toma otra forma en el ámbito profesional. Mientras Navas investiga hechos de corrupción, Francisco Campos defiende, en ocasiones, a quienes se les acusa de cometer tales delitos. Para Navas aquí no hay conflicto de pormedio, sino mucho respeto del uno por el trabajo del otro.

“Yo conociendo la ley sé que en un debido proceso son importantes los derechos de las personas imputadas y uno es tener defensa técnica”,explica.

De asuntos un poco más espinosos, como la desintegración familiar, prefiere no hablar. “Pasemos a la próxima” dice cómo si setratara de un examen. La próxima tampoco tuvo respuesta. ¿En qué medida podría estar afectando a la sociedad la liberación o la emancipación de género? ¿La libertad de la sexualidad que se discute hoy? Navas aduce que son asuntos tratados en varios casos en el Ministerio Público y no quiere dar criterio personal.

En política no ha participado y tampoco tiene amigos políticos, solo ‘conocidos’, los cuales nunca la han llamado para pedirle un favor o que interceda en algún caso. Cree que la gente simplemente no se atreve porque saben que es una mujer proba, actúa apegada a la ley y jamás se dejaría presionar por nada ni nadie.

No obstante, para la fiscala la política, es “necesaria a la hora del manejo del gobierno”. Y de la actual división de poderes en nuestro país ¿cuál es su criterio? “Es la correcta. Lo importante es que quienes ocupen los cargos de los tres poderes actúen apegados a la ley y con probidad”.

Investigar, su pasión

Navas se declara apasionada de la criminalística. Esa pasión por las investigaciones explica el ahínco con que asumió el sonado caso del cemento chino desde que entró a la Fiscalía General, el 13 de octubre. Su trabajo es como de hormigas: fuerte, constante y discreto.

Dos días antes de que el empresario Juan Carlos Bolaños y parte de la cúpula gerencial del Banco de Costa Rica fueran detenidos, la fiscala y su equipo, afinaban el guión de las horas previas a los allanamientos. La meticulosa planificación pasaba por coordinar seguimientos y detenciones con el Organismo de Investigación Judicial, recolección y análisis de pruebas, así como los interrogatorios.

La titánica jornada concluyó con el envío a prisión preventiva de los siete detenidos. En todo ese tiempo, la capitana no durmió. “Tampoco lo hicieron los demás miembros del equipo”, dice, en un afán porque no se le acredite solo a ella el resultado de una de las operaciones policiales anticorrupción más grandes de la última década.

Siendo estos casos tan mediáticos resta ver si este no será un escándalo más para las cámaras. “Le puedo dar fe de que ninguna de mis decisiones o las del equipo de trabajo responde a lo que se diga, haga o se califique en cualquier medio, por los ciudadanos. Para nosotros no es un show ni un circo. Hay diligencias que están expuestas y queda en cada persona como las califica”, aclara.

Su meta en este caso es llegar a la verdad real de lo ocurrido, pero reconoce que llevan una carrera contra el tiempo .

Lo ideal es que cuando se asuma una denuncia se reaccione de forma inmediata y se busque prueba útil.

Apuesta también a devolver la confianza en la Fiscalía. Una de las cosas que más admira de su otra tierra (España) es la probidad de sus tribunales de justicia– algo en lo que quizá muchos no coinciden–. Allá, dice, investigan casos de corrupción muy grandes independientemente de si el que está en el banquillo es empresario, es de la realeza, un político o un ciudadano común.

¿Cree que aquí no hemos llegado a ese punto? “Creo que a partir de ahora sí. Llegamos a eso y a más”.