16 junio
Luisito Rey, el padre de Luis Miguel, se obsesionó por conseguir una carrera exitosa. Foto: archivo/GDA/ElUniversal-
Luisito Rey, el padre de Luis Miguel, se obsesionó por conseguir una carrera exitosa. Foto: archivo/GDA/ElUniversal-

Cada vez que el Sol de México recuerda a su padre, este emerge del abismo como el añoso Cronos, dispuesto a devorarlo y a deglutir sus entrañas.

Despierta de sus desvaríos y lo ve ahí: menudito, enclenque, con aquel ridículo bigote y la sonrisa enajenada con que interpretaba Frente a una copa de vino. Y escucha: “me da una pena tan grande, que me tengo que reír”.

Una carcajada eterna es lo que debe de escucharse en el más allá –si es que ahí hay redes sociales– cada vez que el alma de Luisito Rey lanza un vistazo a este mundo, y oye las mil y una maldades que le causó al pobre de Luis Miguel, convertido por la magia del mercadeo en un mártir artístico.

Canalla, explotador, adicto, celoso y agréguele completa La Biblia del insulto, de María Irazusta, para tener una leve idea de lo que pudo haber sido Luisito con su retoño y peor aún con su mujer, Marcela Basteri.

La poco maternal Bette Davis podría resumir la relación entre LuisMi y su padre en esta frase: “Si nunca haz sido odiado por tus hijos, nunca haz sido padre.”

(Video) Luisito Rey: El hombre que todos odiamos

En Luis Miguel, la serie, presentan al infeliz como un ser desnaturalizado, interpretado por Óscar Jaenada; peor que Barbazul y más malo que la leche de gata viuda.

Los expertos en imagen sembraron minas antipersonales, en todas las redes sociales; Luisito se convirtió en el muerto más despreciado y Micky emergió como la víctima de su egomaníaco padre.

Quienes conocieron a los dos especímenes coinciden que es un ajuste de cuentas, solo que Luisito ya estaba tieso desde el 9 de diciembre de 1992, cuando pagó todas sus zanganadas.

Los más atrevidos piensan que entre ambos son más las semejanzas que las diferencias; uno es un intérprete “de tres al cuarto” y el otro era más necio que una mosca cojonera.

En la Internet “colgaron” un video donde los dos se abrazan, se besan, se soplan la nuca y queman incienso mutuo, en el desaparecido programa televisivo Siempre en Domingo.

Un enemigo de Luisito se tomó la molestia de enlistar el decálogo de las vilezas que le hizo a su retoño, y seguro pensó en lo que dijo el escritor francés, Jules Renard: “No todos tienen la suerte de ser huérfanos.”

A Rey, no “mi rey”, le endosaron forzar a su hijo a dejar la escuela para dedicarse de lleno a la cantada en bares de baja estofa; drogarlo a punta de efedrina para aguantar, sin desmayarse, las extenuantes jornadas faranduleras.

(Video) ¿Qué pasó realmente con la mamá de Luis Miguel, Marcela Basteri?

Era posesivo, dominante y celoso; nunca dejó trabajar a la pobre Marcelita y la tenía amarrada a la cocina, al servicio doméstico de él y los otros dos hijos: Alejandro y Sergio. Una de las pocas salidas que le permitió fue para ofrecer sus encantos –que eran bastantes– al todopoderoso y corrupto Arturo “el negro” Durazo, Jefe del Departamento de Polícía y Tránsito de la Ciudad de México.

El sacrificio era para potenciar la carrera de LuisMi.

El tal Luisito era un espíritu inmundo que poseyó al hijo y lo distanció de su madre; incluso abrió una fábrica para “lavar” dinero con los ingresos millonarios generados por el artista.

Le atribuyeron desviar fondos a cuentas en Bahamas y Suiza, evadir impuestos y hasta desaparecer a su mujer.

Obsesión y sueños frustrados; en medio, un mocoso exitoso. Era más de lo que el padre podía tolerar.

Jefe y empleado
La figura de Luisito Rey ha regresado a la polémica por la serie 'Luis Miguel'. Foto: archivo/GDA/ElUniversal
La figura de Luisito Rey ha regresado a la polémica por la serie 'Luis Miguel'. Foto: archivo/GDA/ElUniversal

Una voz privilegiada y un talento natural para la guitarra fue la herencia de Rafael Gallego y Matilde Sánchez a su hijo, solo que eran más pobres que un hámster.

Apenas vivían de lo que rascaban como cantantes de flamenco, allá en Cádiz, donde nació el 28 de junio de 1945.

Doña Matilde estaba convencida de que el niño tenía el signo de la gloria marcado en la frente; lo inscribió en el concurso de canto del Café de Redacción, de la Radioemisora de Cádiz, y lo ganó.

Para darle glamur al nene decidió llamarlo Luis Gasán; más tarde cambiaría a Luis Miguel –por la admiración que sentía hacia el torero Luis Miguel Dominguín, padre de Miguel Bosé–. Finalmente se quedó con el de Luisito Rey.

Formó parte de varios grupillos y viajó por España; con nueve años marchó a Madrid con Matilde y actuó en la cinta Pobre niña rica. A los 17 años grabó su primer disco, se presentó en la televisión y comenzó a escribir canciones para celebridades como Peret, Edith Piaf, Charles Aznavour e Yves Montand.

Debido a problemas con el gobierno franquista decidió instalarse en París y a los 25 años conoció a una supuesta actriz italiana, Marcela Basteri. Se casaron a finales de los años 70 y emigraron a Puerto Rico, donde nacería la piedra del escándalo: Luis Miguel.

De Puerto Rico la familia entera se trasladó a México, porque Luisito quería relanzar desde ahí su magra carrera musical. Grabó un sencillo, El lavaplatos; más tarde una pieza dedicada a su adorada esposa, Marcela, que el mismo Micky le cantaría durante un concierto en el Luna Park, de Buenos Aires, Argentina.

El ascenso del hijo eclipsó a Luisito y este se volvió violento, abusivo y ambicioso.

Lo trataba como a un empleado y “No le pegaba, pero ¡Vaya que le gritaba!” contó Sergio Riesenberg, director del Festival de la Canción de Viña del Mar, al diario El Universal.

(Video) Las revelaciones de Luis Miguel: La Serie

Luisito obligó a LuisMi a viajar por todo el mundo, a vivir en hoteles, saltar de un avión a otro y divertirse con callejeras. En su afán de controlar su vida rompió el noviazgo del divo con la fotógrafa Mariana Yazbek.

A los 19 años el cantante le dio un patada y contrató a una empresa para que llevara sus negocios.

Deprimido, recaló en Barcelona y alternó su angustia con proyectos quiméricos. Gastó los ahorros en alcohol, drogas y rameras. Fue de fracaso en fracaso y llevó la existencia de un granuja, viviendo del engaño y la farsa.

Nada le importaba y era una bomba humana. El 30 de noviembre de 1992 se atiborró de estupefacientes y el corazón le estalló. Más que un hombre era una sombra.

Luis Miguel recibió la noticia antes de un concierto. Salió al escenario y sonrió…