Revista Dominical

Notables talentos artísticos y dificultades de aprendizaje: el caso de James Angulo

Este joven de 18 años ganó un concurso de canto nacional y quiere estudiar diseño de modas pero su camino por el sistema educativo ha sido distinto, mostrando que la realización puede ir más allá de lo académico

Por un tiempo la sonrisa y los dos prominentes hoyuelos se borraron del rostro de James Angulo Torres. El joven de 18 años había caído en cuenta de que al terminar su proceso de secundaria no podría ir a la universidad, pues al salir del programa en el que estudia en el Liceo de Pavas no recibirá un título que le permita acceder a la enseñanza superior.

Este 2022 él cursará el quinto año (de los seis) de secundaria en Plan Nacional (como se denomina al plan de estudios de III Ciclo y Ciclo Diversificado Vocacional), modalidad anteriormente conocida como Prevocacional y de la que la mayoría de los estudiantes salen con un nivel de sexto grado de primaria sin adecuación curricular. James ingresó a este programa luego de que a su mamá, Mariela Torres, le sugirieran dicha opción para su hijo, quien durante la escuela contó con adecuación curricular significativa a causa de dificultades de aprendizaje.

Este artículo se originó luego de conocer la historia de James más allá del premio que ganó en agosto del 2021, el primer lugar en la categoría de canto del Tour Chiky. En una entrevista a propósito de su victoria, el chico manifestó su personalidad atrapante y evidente elocuencia. En aquella primera llamada él -en ese momento de 17 años- y su mamá, hablaban de la imposibilidad de que James pudiera ir a la universidad.

Para lograr acceder a la educación universitaria, tras los seis años en Plan Nacional, debía ir por dos años y medio más al Centro Integrado de Educación de Adultos (Cindea), una modalidad de estudios nocturnos y allí empezar desde sétimo año. Para él y su familia esto no parecía la mejor opción, pues sumaría casi 15 años de estudios entre la primaria y la secundaria.

En resumen: tras cursar los seis años de escuela con adecuación curricular significativa, James pasó al colegio bajo la modalidad de Plan Nacional donde, al cabo de otros seis años, recibirá un titulo no de bachillerato sino uno equiparable con el sexto grado de primaria regular. Así, para completar la secundaria, tiene que ingresar luego al modelo de educación para adultos y, eventualmente, recibirse de bachiller con casi 22 años.

Al conversar con James y su mamá, quienes comentaron que él tiene la condición de déficit de atención y dificultades de aprendizaje, el enfoque de este artículo cambió. Se conversó con la coordinadora de Plan Nacional en su colegio y se buscó una versión del Ministerio de Educación Pública (MEP) para conocer por qué un joven con las habilidades sociales de James y sus notables talentos para la música y el diseño (también quiere ser diseñador de modas) no había estado en educación regular.

En la primera llamada con Gilda Aguilar, jefa del departamento de apoyos educativos para estudiantes con discapacidad, del Ministerio de Educación Pública, ella comentó que cuando los alumnos que recibieron adecuación curricular significativa salen de la escuela, se brindan opciones a los padres y madres para saber si sus hijos e hijas van a educación regular o si se integran a Plan Nacional, una modalidad que busca posibilitar que los estudiantes “tengan mayores oportunidades de desarrollar sus habilidades y destrezas”.

Inicialmente, Aguilar comentó que con las características que se le describieron de James Angulo, le parecía extraño que él ingresara a ese programa, y que si estaba allí era porque sus encargados lo habían permitido, sin embargo, antes de emitir mayor criterio ella buscó conocer más del caso del talentoso joven.

Consultada en la primera entrevista, Mariela Torres, mamá de James, dijo que a ella no se le presentó la posibilidad de que su hijo optara por la educación regular en la que se le daría acompañamiento con adecuación regular significativa. También señaló que los contenidos que veía su hijo no eran tan avanzados como los de su hijo menor (quien en el 2021 cursaba quinto grado). En el expediente educativo de James hay un documento firmado por ella en el que acepta que su hijo ingresara a Plan Nacional, modalidad en la que estudian adolescentes con diferentes condiciones físicas y cognitivas.

Tras la revisión del expediente, se encontró con que James venía de la escuela con “dificultades de lectoescritura”, explica Gilda Aguilar, quien tuvo la oportunidad de conocer al joven y a su madre y quedó impresionada por la personalidad y talento del muchacho.

Desde la primera conversación, James expresó lo bien que se sentía él de estar en Plan Nacional y habló del cariño que siente por sus compañeros, adolescentes con diferentes capacidades a quienes él brinda su apoyo y cariño.

En una segunda entrevista, James asegura que haber ingresado a Plan Nacional “es lo mejor que le ha pasado”. En este programa, que según Silvia Rodríguez Selva, la coordinadora del tercer ciclo y ciclo diversificado vocacional conocido como Plan Nacional en el Liceo de Pavas, “desarrolla talentos a través de la educación de calidad”, este artista se ha encontrado con lo mejor de sí mismo y ello no tiene que ver solamente con sus talentos.

Hoy se siente feliz por ser él mismo y por darse cuenta que puede realizar su sueño de ser cantante sin tener que ir a la universidad, aunque claro, es una posibilidad que le gustaría.

James, un talento que abraza con su voz

El 7 de agosto del año pasado, durante la final del Tour Chiky, evento que organiza Pozuelo para reconocer e incentivar a los estudiantes por medio del baile y de la música, James Angulo Torres, en ese momento de 17 años, recibió una de las noticias más emocionantes de su vida: era el gran ganador del concurso.

“Al escuchar mi nombre sentí que Dios estuvo ahí conmigo. Le pedí que me ayudara a encontrar una sola oportunidad de demostrar quien es James”, cuenta feliz.

Y es que la música ha sido puerta a un nuevo mundo para James, uno en el que es él mismo y en el que derriba estigmas, esos que muchas veces otorgan valor solamente a las personas que son destacadas, por ejemplo, en los estudios.

Fue gracias a la música que en la escuela cantó en un festival de las artes contra el bullying y, desde ese momento, sus compañeros le admiraron y ya no lo molestaban cuando “lo veían diferente”. Ya no hubo más maltratos físicos. La fuerza de James viene desde su diafragma, pero también del corazón.

Todas sus letras reflejan sentimientos y vivencias. La misma fuerza de sus emociones es la que le acompaña cada día en el colegio, cuando apoya y da cariño a sus compañeros.

“Me siento orgulloso porque son chicos sumamente lindos. Los amo, son seres tan puros, tan lindos. Una chica me dice que canto hermoso, que tengo una voz bella. Cuando alguno de ellos se estresa yo busco ayudarles. Somos inteligentes y nos sobra el talento. Los profes son sumamente especiales. Nos tratan con cariño. Pertenecer a Plan Nacional es increíble, nos enseñan valor, respeto, es un gran orgullo”, comentó en octubre.

Doña Mariela, la orgullosa mamá del cantante, destaca que la modalidad en la que estudia su hijo ha permitido que se “derriben barreras” y que fue una buena decisión que él entrara a este plan de estudios.

“Se pensaba que eran niños que no podían. El año antepasado (2019) James llevó al Liceo de Pavas a ser parte, por primera vez, del Festival Estudiantil de las Artes en la categoría de canto. Todos aquellos estigmas han bajado muchísimo; él y sus compañeros son chicos sumamente talentosos”, dice la mamá, quien apoya incondicionalmente a su hijo y ha estado a su lado cuando personas lo ven mal por su forma de expresarse.

Para esta mamá de tres es normal encontrarse a James escribiendo canciones en la madrugada. Ya tiene siete piezas de su autoría. Una de ellas tendrá su video como premio, tras haber ganado el Tour Chiky. El tema se llama Corazón y tiene un mensaje romántico inspirado en una historia de amor que vio de cerca.

“Yo escucho hablar a mi hijo y por mi rostro bajan lágrimas de felicidad, de orgullo. Escucharlo hablar con esa diferencia. Es un joven que tiene seguridad de la meta que desea alcanzar”, añade la madre. Ella destaca que en estos años en Plan Nacional su hijo ha desarrollado más habilidades.

“Antes era un niño tímido, inseguro”, añade. Al interactuar con James, no se encuentra ni un ínfimo rastro de esas características.

Lo que es posible

Además de sus notables habilidades sociales, simpatía y facilidad de palabra, James es inspirador. Sus palabras brotan naturalmente y todas tienen mensajes para aquellas niñas, niños, adolescentes o cualquier persona para que no duden nunca de su valor y crean en sus talentos, esos que no siempre deben seguir las reglas de lo que por tiempos se ha impuesto como lo correcto.

“Me siento muy contento. No importa qué dificultad tengas, sé que se puede creer que a veces sí importa (las dificultades) porque al final se debe conseguir un trabajo, pero yo me siento decidido para trabajar en esto, aprovechar mi talento, llegar y decirle a los chicos que mucha gente podrá discriminarte, decirte cosas, pero podemos marcar el mundo con un arcoiris de felicidad aunque en este momento se sienta mal porque le cuesten las materias. Plan Nacional me enseñó a dar amor, cariño: a explotar el talento. A ser una gran persona y amar a todas las personas. A entender que todos tenemos un brillo que nos hace especiales”, dice. Con sus palabras sus hoyuelos se vuelven a marcar.

Y es que la sonrisa y los camanances de James están muy presentes en su cara. Está decidido a continuar en la música y ante la dificultad de ingresar a la universidad espera poder entrar al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) para estudiar diseño de modas, otra de sus pasiones.

De igual manera, él y su mamá tienen los brazos abiertos para esas posibilidades que le ayuden a crecer. Sueña con aprender piano, pero por ahora es un proyecto, pues su familia no cuenta con los recursos para solventar las clases. Como su madre no deja de apoyarlo, ella contactó a varios profesores en busca de lecciones para que él continúe potenciando su talento. La conocida cantante y maestra María Marta López fue la única que respondió a esos mensajes y hoy James estudia con ella.

Doña Mariela cree en todas las capacidades de su hijo y sabe que llegará hasta donde él se proponga, no obstante, considera que las universidades deberían de tener una admisión diferente para las carreras artísticas como la que quiere cursar James.

Hoy el muchacho sueña con levantar un Grammy, hacer soñar a Costa Rica con su voz y llenar al país de orgullo. Quiere que sus canciones suenen y que las personas se identifiquen y amen sus letras… pero sobre todo, desea que todos se sientan capaces de lograr sus sueños sin importar las dificultades.

Educación inclusiva

Silvia Rodríguez Selva, coordinadora de Plan Nacional en el Liceo de Pavas, resalta el eslogan que tienen en el colegio: “Desarrollando talentos a través de la educación inclusiva de calidad”. Un lema que James reza con convicción.

Rodríguez habló más a detalle de esta modalidad en la que atienden a adolescentes “con problemas de aprendizaje que no lograron llenar todos su conocimientos en la escuela”.

“Son niveles de funcionamiento que no se equiparan para que tengan éxito dentro de la educación regular. Plan Nacional es un trampolín para llenar esos conocimientos. (Tras los seis años de educación secundaria) Salen con un nivel de sexto grado sin adecuación y con bagaje para que quienes quieran puedan continuar con la maya curricular o vayan a las especialidades que eligieron. Esto en el caso de los chicos que pueden, o si no, se direccionan a otros programas cuando no logran llenar esos vacíos. Siempre hay opciones”, comentó.

Una de las principales características de este plan de estudios es que los estudiantes cursan especialidades relacionadas con tecnología, mecánica, ciclo para reparar bicicletas, entre otras.

“Para nosotros el arte, la música y el deporte son los eslabones principales para poder desarrollar los demás procesos de aprendizaje. Trabajamos con el diseño universal de aprendizajes. Un chico aprende motivado. Se les fortalece la parte emocional y social. Su autoestima, todas esas partes que dejan de ser atendidas (en educación regular) se atienden aquí”, comentó Rodríguez, quien describe a James Angulo como un triunfador.

Para Rodríguez, quien es licenciada en educación especial, el éxito y la parte académica deben ir juntos, eso sí, siempre respetando a las personas y sus tiempos.

“No podemos exigirles un ritmo al que nos hemos acostumbrado (con la educación regular). Ellos tienen su ritmo. Su forma de aprender. Existen infinidad de herramientas. Se les desarrolla su talento y finalmente ese mismo es el que les abre el conocimiento a lo que antes se les dificultaba”, asegura.

La coordinadora de una modalidad que cuenta con 113 estudiantes continúa: “Damos un acompañamiento más individual. Cuando viene un chico nuevo se lee el informe (que envían de la escuela) y no se determina lo que no tiene, sino lo que sí tiene. Si tiene habilidad para pintura esta se le desarrolla para potenciarle en otras asignaturas. Todo está enfocado en desarrollar y visualizar talentos iniciales. Todo ser humano tiene algo para dar. Todos tenemos un talento. Hay que tener buen ojo para desarrollarlo desde las aulas. Hay que pulirles las alas y que vuelen”.

En este servicio del Liceo de Pavas los estudiantes tienen su propio programa de radio: Radio Alfa y se puede escuchar en línea. Además, un equipo participará en una competencia de hockey en Rusia, en el 2023. Ellos fabricaron sus propios bastones para jugar con palos de escoba, cuenta Rodríguez para ejemplificar las muchas habilidades que tienen los estudiantes.

Más allá de lo académico

Luego de ahondar en el caso de James y de conocerlo personalmente, Gilda Aguilar cuenta que en el centro educativo de Pavas a él le han apoyado para mejorar sus habilidades académicas y se le han potenciado otras.

Ella no se atreve a decir si el futuro de James hubiera sido distinto en caso de ingresar a educación regular secundaria con adecuación significativa. Lo que sí resalta es que en Plan Nacional el estudiante potenció sus habilidades y talentos. Tras una conversación con él y su mamá, abordaron el tema de la universidad que tanto les inquietaba.

“Se les preguntó si lo que él quiere desarrollar se puede hacer solo en la universidad. Ambos coincidieron en que no necesariamente. Él ahorita está recibiendo clases de canto. Se le dijo que él podía llevar, en oferta emergente del Cindea, cursos sin necesidad de haber salido con un título de bachillerato para poder cursarlos y que son afines, por ejemplo, con el diseño que es lo que él quiere.

“Él quiere más una carrera artística, donde pueda diseñar sus trajes, cantar. Cuando se le dijo que él podía desarrollar esa carrera sin ir a la universidad, sino que había otras vías, él dijo que estaba de acuerdo. Cuando se le consultó si quería salirse de ese servicio (debía regularse para entrar a la modalidad de estudios de noche del Cindea), él dijo que estaba satisfecho, que tenía aprecio por sus compañeros y que él quería terminar ahí”, explicó Aguilar.

El caso de James se investigó por solicitud de este medio y porque ya ha habido situaciones en los que estudiantes se pasaron de servicio.

“Estamos en un tránsito. Hasta hace algunos años, los estudiantes que tenían alguna condición específica de aprendizaje, una dificultad importante o discapacidad intelectual solo podían ir a la educación especial. La apertura que hemos venido haciendo es que la gente puede ejercer ese derecho en la educación regular. Sin embargo, todavía en este tránsito, hay familias que deciden (acogerse a Plan Nacional), porque todavía tenemos una sociedad a la que le cuesta muchísimo aceptar las diferencias”, puntualizó.

Gilda Aguilar también se refirió a las diferentes posibilidades que se encuentran tanto en Plan Nacional como en la educación regular.

“A este muchacho este servicio le dio seguridad, fortaleza. Pudo desarrollar su talento y autoestima. Muchas veces nos ha pasado con otros estudiantes que van con adecuación curricular significativa, que tienen el mismo título de educación secundaria, pero muy pocos acceden a la universidad porque la universidad no hace adecuaciones curriculares significativas y piden examen de admisión. Lo segundo es que a veces el costo personal es muy alto porque son estudiantes que muchas veces son sometidos a bullying, sus pares no logran ser empáticos. Por eso es que estamos en proceso donde hay que romper muchos estereotipos y prejuicios a nivel social porque al final la mayor barrera es esa”.

De James Angulo, la profesional en educación especial destaca dos condiciones que ve fundamentales: sus deseos de surgir y el ímpetu para lograr su sueño.

“Él lo va a cumplir de la forma que sea. Tiene un buen sistema de apoyo familiar. En los dos (servicios) hubiera tenido éxito porque eso no lo marca solo lo académico, sino que hay un desarrollo de él como persona que realmente lo impulsa. Lo hubiera impulsado donde estuviera porque tiene talento”.

“A veces medimos a las personas, consideramos que se es exitoso solo por la parte académica. Realmente en un mundo tan diverso como en el que vivimos, hay personas que tenemos muchas más habilidades y talentos que no están en lo académico y eso no impide desarrollarnos”

—  Gilda Aguilar, jefa del departamento de apoyos educativos para estudiantes con discapacidad.
Fernanda Matarrita Chaves

Fernanda Matarrita Chaves

Periodista y Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Latina de Costa Rica. “Redactora del año” de La Nación en el 2021. Ganó el premio nacional al mejor contenido divulgado sobre Niñez y Adolescencia 2021, otorgado por el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia y organizado por UNICEF, el PANI y Punto y Aparte