Carlos Soto Campos. 10 enero
La Horrorosa es una de las atracciones más tradicionales, llamativas y curiosas del campo ferial de Zapote que se realiza todos los años en época navideña y es visitada por cientos de personas. Fotografía: John Durán.
La Horrorosa es una de las atracciones más tradicionales, llamativas y curiosas del campo ferial de Zapote que se realiza todos los años en época navideña y es visitada por cientos de personas. Fotografía: John Durán.

Hay pocas experiencias tan extrañas, graciosas y criollas como la de La Horrorosa. Por 35 años este chinamo icónico de las fiestas de Zapote –que también viaja por distintos rincones del país– se ha ganado el cariño del público haciendo todo lo posible por incomodar a la gente.

La Horrorosa ha perdurado porque el morbo y la curiosidad todo lo pueden y es una experiencia tan tica que solo se puede escribir con costarriqueñismos: es una atracción para vinear, pegarse un susto y por supuesto echarse un rollazo.

(Video) Una noche con La Horrorosa en las fiestas de Zapote

Y para explicar el futuro de María Pepa utilizaremos otra frase criolla: va jalada. Este diciembre la atracción espantó por última vez en Zapote y no volverá hasta quién sabe cuándo. No más María Pepa, no más los gritos de “¡y vieeene para afueeera!” o “¡cuiraro cuiraro cuiraro!”.

Así nos lo contaron los que por años se han encargado de llevar a María Pepa a las fiestas.

“Queremos descansar un poco y hay que descansarlo también, porque la gente… Esto se va quemando, se va quemando y queremos darle un tiempo”, comentó Michael Cheves, el hombre que con un micrófono y un parlante se ha encargado por 30 años de hacer de María Pepa la mujer más famosa de todo Zapote.

Cheves toma un micrófono y pronto varios curiosos se acercan a ver de qué se trata. Muchos hombres se carcajean o curiosean hacia dentro del chinamo con una ilusión similar con la que un niño saluda a su jugador de fútbol favorito. Pero esa ilusión no se volverá a sentirse pronto.

Hay que ser curioso

“En esta vida hay que ser curioso”, es una de las frases que Michael Cheves dice al micrófono muchas veces y creo que esa es la que resume el espíritu del show.

Un equipo de Revista Dominical (periodista y fotógrafo) visitó a Michael el viernes 3 de enero, en el que fue el primer viernes del año pero el último que viviría La Horrorosa en Zapote.

Por mucho tiempo las cuatro paredes que encierran a María Pepa estaban pintadas con un aerógrafo, pero ahora tiene impresiones en vinilo con caras deformes y unas letras desfiguradas en las que se deletrea “La Horrorosa”. En pocas palabras: quien juzgue el libro por su portada tiene pocas pistas para saber de qué se trata este espectáculo.

Michael Cheves se ha encargado por 30 años de ser la voz de La Horrorosa. A su izquierda, Randall González con los niños Sol y Tomás, quienes con un poco de miedo se disponen a disfrutar de la atracción. Foto: John Durán
Michael Cheves se ha encargado por 30 años de ser la voz de La Horrorosa. A su izquierda, Randall González con los niños Sol y Tomás, quienes con un poco de miedo se disponen a disfrutar de la atracción. Foto: John Durán

Ahí es cuando la voz de Michael Cheves se vuelve clave: él explica que se trata de una modelo de 20 años (a veces dice que de 18) que se transforma en “la mujer más despreciable en toda la Tierra”. “Si su suegra está fea me la manda, que le tengo trabajo”, dice a veces para el deleite de los curiosos.

“La entrada cuesta solo ¢1.200, ¿y la salida? La salida se la regalamos buajajaja”, dice al micrófono Michael con voz tenebrosa.

Durante 30 años él ha viajado llevando a La Horrorosa por las fiestas de Zapote, las Fiestas Típicas de Santa Cruz, además de fiestas y carnavales en Panamá, Nicaragua, El Salvador y Honduras.

Michael Cheves es moreno y de un cabello oscuro siempre acomodado con gel; es tan alto que debe encorvarse para no ser visto mientras habla al micrófono. Su padre, Carlos y su madre, Victoria fueron los que le enseñaron desde pequeño a hacer una vida viajando de fiesta en fiesta.

“Mi papá y mi mamá siempre trabajaron en fiestas pues mi tío tenía un espectáculo. A la edad de 13 años fue que empecé a meterme de lleno. En esa época poníamos el chinamo por el otro lado, por el Taller París”, explicó Michael.

Fue en los años 80 cuando un cubano –René– trajo al país una atracción llamada “La flor humana”. René le enseñó los trucos a Pofi (Henry Meza), el dueño de la atracción y a Michael Cheves, pero la magia de María Pepa (su voz, su nombre y su narrador) tienen marca tica.

“Se ha llamó La flor humana pero luego le hemos puesto La mujer gorila, La horrorosa y luego María Pepa por aquel mujerón, María Jose Nieto, la española que vino una vez al país y enamoró hasta al presidente de aquel tiempo”, contó Pofi.

El dueño de la atracción nos dice pocas palabras pero está seguro de que llevar a María Pepa por todo Centroamérica y buena parte del sur del continente es un gran éxito en su vida.

Las voces
La Horrorosa también se puede disfrutar desde afuera, pero no hay que equivocarse: el verdadero vacilón está adentro. Foto: John Durán
La Horrorosa también se puede disfrutar desde afuera, pero no hay que equivocarse: el verdadero vacilón está adentro. Foto: John Durán

Sin entrar a ver lo que pasa, decenas de personas se amontonan afuera del chinamo a ver “el vacilón de año” como lo llama Michael. Adentro de la atracción hay un mundo que sorprende por sí solo pero él se encarga de convencer a la gente con frases graciosas.

“Yo creo que son muchos años de esto, entonces es prácticamente sentarse y hablar, aunque la improvisación sí es importante, interactuar con la gente”, señala Michael.

“Aquí salen ideas en el momento, cosas que uno ya traía y también frases que ya la gente conoce como cuando uno dice ‘hay que ser curioso, novedoso, traído, hechizado, maltratado, jalado, pateado, resbalado, pisoteado, tirado, prensado’ o el ‘cuiraro cuiraro cuiraro cuiraro’, pues, esos ya son costarriqueñismos, ya esto es un clásico”, detalló.

Apropiadamente, el día que fuimos a ver a María Pepa y a quienes la mantienen en Zapote, hizo un día horrible para las fotos. Afuera hay tanto que ver como adentro: decenas de personas se amontonan a presenciar la atracción a recordar la vez que entraron o a repetir los chismes que les han dicho sobre lo que ocurre adentro.

No es común en otros chinamos ver a extraños interactuar tanto como ocurre en las afueras de esta atracción, de la que todos tienen una opinión pero pocos una certeza.

Adentro

Entramos, por supuesto, a vivir este clásico en “primera fila” y a tratar de ver de cerca a María Pepa, una criatura tan esquiva que cuesta capturarla en fotos, como si fuera prima del abominable hombre de las nieves.

Las luces se apagan y durante unos tres minutos unas 10 personas están encerradas en un chinamo, siendo guiadas nada más que por esa voz. Parece mentira pero cuando las luces se van al inicio de la atracción y quedamos completamente a oscuras, el ruido de afuera se apaga completamente.

María Pepa, transformada y libre, lista para atormentar al público. Foto: John Durán
María Pepa, transformada y libre, lista para atormentar al público. Foto: John Durán

De pronto una luz ilumina a una mujer joven de cabello largo y en vestido de baño negro. Ella le sonríe al público, como muchas otras mujeres lo han hecho antes (la modelo cambia según la localidad y la época).

“De sus manos, brazos, piernas, sus pechos, glúteos, van brotando pelos hasta descrubrir una bestia que cobra vida”, narra Michael Chaves. Si uno no parpadea puede ver perfectamente como en la jaula desaparece la joven para dar espacio a una bestia peluda –similar a un gorila– que muestra sus dientes.

Las luces se apagan de golpe y Michael grita “y vieeenee para afueeera” y ahí es donde se escochera todo. María Pepa le apareció de frente a un padre y sus dos hijos y ellos gritan. El papá trató de sacar el celular para un foto pero María Pepa los asustó tanto que el padre se tropezó y quedó tirado en el piso muerto de risa, por supuesto.

Todo el mundo se estruja y por unos segundos uno pierde el pudor y se deja gritar toda clase de improperios cuando alguien lo pisotea o uno se tropieza. Durante todo este jaleo Michael grita “viene por aquí, viene por allá” y hace los sonidos que haría un gato mutante enojado.

La tensión sube hasta ser descorchada por un montón de risas y todos salen del chinamo para contarse lo vivido.

Decenas de mujeres han interpretado a La Horrosa, personaje mítico de Zapote y al, igual que la última, se mantienen en el anonimato. Siempre se despiden del público con un beso. Foto: John Durán
Decenas de mujeres han interpretado a La Horrosa, personaje mítico de Zapote y al, igual que la última, se mantienen en el anonimato. Siempre se despiden del público con un beso. Foto: John Durán

En otra ocasión (ingresamos tres veces para hacer el reportaje) una muchacha le pide a su novio que la alce porque está sintiendo algo raro en el pie, y como el novio se ríe y no le da pelota, la muchacha grita casi los tres minutos enteros que dura este pequeño caos causado por María Pepa.

Para mantener el orden dos miembros del staff de La Horrorosa sostienen la alfombra que divide la atracción del público general, con el fin de que nadie se salga (y sí, de vez en cuando pellizcan los tobillos de las personas que entran, como la muchacha que estaba llorando).

En otra ocasión un niño salió corriendo en la segunda vez que María Pepa escapó y en medio de todo el show una madre preguntaba “¿y qué se hizo Christopher?” (el pequeño estaba afuera y se volvió a meter solo). María Pepa nos da caos pero también mucho de qué reír.

Uno quisiera llevar a un psicólogo, un filósofo o algún experto en las experiencias sensoriales que descifraran la magia de María Pepa. Desde el primer segundo de esta atracción de tres minutos el miedo se siente por no saber qué va a pasar, pero cuando se ve, uno solo puede carcajearse y dejarse llevar por lo sencillo que es.

Uno de los operarios de La Horrorosa se encarga de
Uno de los operarios de La Horrorosa se encarga de "redondear" la experiencia pellizcando los talones de los asistentes. Foto: John Durán

Hacia el final, el gorila vuelve a su jaula y Michael vuelve a tomar el micrófono.

“Observe cómo van desapareciendo los pelos de su cuerpo, de su boca van desapareciendo los colmillos y de sus manos desapareciendo las garras y vuelve a ser la misma bella guapa, encantadora y linda de siempre”, dice mientras, efectivamente desaparece la bestia y vuelve la mujer. "¡Mamarre, mamarre! ¡cómo lo mueve esa muchachota...!”, finaliza Cheves, mientras la joven en vestido de baño baila frente al público.

Retiro

Como dice Michael al micrófono “no hay mal que dure cien años ni tonto que los aguante”. Todo tiene su fin, y María Pepa ha tenido varios.

En las fiestas de diciembre 2016 no hubo espectáculo por problemas con el Ministerio de Salud. El show de María Pepa incluía un parlante que sonaba a más no poder y algunos golpes en las latas del chinamo, lo que dejó mal parados a los dueños del local en las mediciones sónicas del ministerio.

María Pepa regresó en el 2017 pero desde entonces, cada año han tenido que cambiar un poco el espectáculo, porque el ruido que emite esa transformación que no es de este mundo no es el adecuado, según las leyes de este mundo.

Decenas de curiosos se acercan a las afueras de La Horrorosa. Foto: John Durán
Decenas de curiosos se acercan a las afueras de La Horrorosa. Foto: John Durán

“Ya estuvo retirada un tiempo de Zapote. Ya el otro año no hay María Pepa, volvemos con otra atracción, la decapitación humana”, explicó Michael.

Muy a pesar de los valores de objetividad que se impulsan en las escuelas de periodismo, este periodista se echó una carcajada cuando oyó “la decapitación humana” porque se imaginó como decapitaban a un gorila de peluche.

La realidad es que este nuevo espectáculo suena prometedor y María Pepa no vuelve a Zapote hasta nuevo aviso.

Queda algo de esperanza. Si ya María Pepa volvió una vez podrá volver en otra ocasión, pero todo dependerá del público y de la energía de La Horrorosa y sus consortes. Sabremos si volvió si, un día perdidos entre los chinamos de Zapote, volvemos a escuchar el inconfundible alarido... “¡y vieeene para afueeera!”.