Yuri Lorena Jiménez. 16 septiembre
Michael Schumacher/Photo: AFP
Michael Schumacher/Photo: AFP

El férreo cerco con que los allegados del titán de Fórmula 1, el alemán Michael Schumacher, han logrado amurallar cualquier noticia sobre su situación desde el trágico accidente de esquí que sufrió el 29 de diciembre del 2013, no parece tener parangón.

Ni siquiera en tiempos en que la privacidad es un lujo hasta para la gente más poderosa, pues los celulares inteligentes se han vuelto un arma peligrosísima en las manos equivocadas o bien en las de gente de supuesta confianza total que cae en la tentación de jugar de paparazi a cambio de una jugosa propina.

Sin embargo, el caso de Schumacher ha logrado desmarcarse casi completamente de alguna infidencia, en gran parte porque su esposa Corinna Betsch se propuso, desde el primer momento de la tragedia, evitar que el mundo convirtiera en un circo el insólito accidente que cortó la carrera del siete veces campeón mundial.

La ironía descomunal cobija el caso, pues estamos hablando del hombre que en sus 18 años de competición vivió gran parte de su vida a más de 300 kilómetros sin sufrir accidentes de consideración, todo para estrellarse contra un árbol, cuando esquiaba a menos de 40 kilómetros por hora.

Como piloto de las escuderías Jordan, Benneton, Ferrari y McLaren y sus 308 carreras disputadas, 91 de ellas con victoria, 155 podios y 68 poles, además de los títulos mundial en la Gran Carpa en 1994, 1995, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004, el Káiser sufrió percances de menor cuantía.

El alemán se encuentra en recuperación desde 2013 cuando sufrió un terrible accidente de esquí en los Alpes franceses. También se emociona cuando le realizan una estimulación cerebral, en donde el médico le coloca auriculares con sonido de motores de autos.

Lo más grave que le pasó fue en 1999, en el GP de Gran Bretaña, donde Schumi –como se le apodaba en el gremio– sufrió un accidente que le causó la fractura de una pierna y la imposibilidad de disputar las siguientes seis carreras del campeonato.

Sin embargo, todo eso cambió la mañana de aquel 29 de diciembre, mientras vacacionaba con su familia en la estación invernal de Méribel, en Los Alpes franceses, mientras descendía en la nieve sobre un esquí, acompañado a unos metros de distancia por su hijo Mick, hoy de 19 años y quien justo por estos días acapara titulares mundiales debido a su seguidilla de triunfos, por supuesto, en la adorada Fórmula 1 que convirtió a su papá en una leyenda viviente.

Siempre se dijo que el casco, que se partió en dos, impidió que Schumacher sufriera una muerte instantánea.

Antes de repasar las novedades sobre Mick Betsch (el muchacho se hacía nombrar con el apellido materno para tratar de labrar su carrera en las pistas sin la injerencia del famoso apellido paterno), volvamos sobre las actualizaciones que, por fin, le dan la vuelta al mundo con breves pero conmovedoras –y hasta esperanzadoras, dice su familia– noticias sobre el admirado campeón.

Las crónicas del accidente que ensombreció para muchos aquella época navideña ya de cara al Año Nuevo, el 2014, recrearon que el percance se dio en cosa de segundos, cuando Michael encaraba un brusco descenso, tropezó y su cabeza se estrelló contra una roca. Siempre se dijo que el casco, que se partió, impidió que sufriera una muerte instantánea.

En aquel momento, el diagnóstico del hospital, tras el incidente fue escueto: traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales y edema cerebral difuso.

Las interpretaciones de especialistas reconfirmarían, en las semanas y meses siguientes, que Schumacher había quedado con graves daños cerebrales que implicaban inmovilidad total, además de la incapacidad para hablar o comunicarse.

A partir de entonces, el campeón comenzó una prolongada lucha por sobrevivir, liderada por su esposa, su familia y sus íntimos allegados. Entre ellos está su íntimo amigo Jean Todt, actual presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), quien suele visitarlo y cada vez que la prensa le toca el tema –como ocurrió recientemente– se molesta y reitera su petitoria en el sentido de que “dejen en paz” al famoso y a su familia.

Y es que el hermetismo en torno a su estado de salud, como ya se dijo, había sido total hasta hace poco.

Schumacher convivió con el peligro durante los 18 años de su brillante carrera. Este es uno de los tantos momentos de los que salió bien librado: en julio del 2001, el piloto brasileño Luciano Burti prácticamente voló sobre el vehículo de Schumacher. Ambos abandonaron la carrera, pero salieron ilesos.
Schumacher convivió con el peligro durante los 18 años de su brillante carrera. Este es uno de los tantos momentos de los que salió bien librado: en julio del 2001, el piloto brasileño Luciano Burti prácticamente voló sobre el vehículo de Schumacher. Ambos abandonaron la carrera, pero salieron ilesos.

Lo único que ha sabido en los últimos cuatro años es que está en su mansión suiza en la localidad de Gland, a orillas del lago Ginebra, en una habitación especialmente acondicionada y donde trabaja una quincena de profesionales de la salud, según reseñaron varios medios en las últimas semanas.

Su esposa, dicen, básicamente convirtió la mansión en una clínica de última generación.

La familia, que se mantiene a su lado permanentemente, jamás ha revelado cómo se encuentra el deportista e instaló un hermetismo total solamente quebrado por las especulaciones de los medios de prensa de todo el mundo.

“Es el derecho de su familia a proceder de la manera que es mejor para ellos”, dijeron una y mil veces desde el estrecho círculo que se mueve en torno al expiloto.

La última noticia oficial sobre su caso se dio a mediados del 2014. Se sabía que, desde el momento del accidente, había permanecido en coma inducido. En abril de ese año, algunos medios reseñaron que Michael tenía breves momentos de consciencia y que su familia y mánager, Sabine Kehm, estaban optimistas sobre su recuperación.

Finalmente, el 14 de junio de ese año, Kehm liberó un comunicado que se convertiría en la última reacción oficial acerca del estado de Schumacher hasta el día de hoy.

“Michael dejó el hospital de Grenoble para continuar con su larga fase de rehabilitación. Ya no está en coma”, detalló Kehm sobre el estado del piloto, entonces de 45 años (hoy tiene 49).

Desde entonces, lo único que se sabe es que, desde la salida de la clínica, Schumi ha tenido algunos mínimos avances, pero avances, al fin y al cabo. Al parecer, en ocasiones sus cuidadores lo sacan al patio en una silla/camilla especial, con el fin de que perciba el aire fresco, todo en medio de los más estrictos cuidados para evitar alguna complicación que podría ir desde un resfrío.

En este contexto, por cierto, se generó un escándalo hace casi dos años cuando un paparazi supuestamente habría logrado captar a Schumacher en estado vegetativo, durante uno de estos momentos al aire libre.

Otra gesta increíble, que quizá solo alguien como Schumacher pueda lograr: el fotógrafo no solo no logró que ningún medio le comprara la foto, algunos porque temían implicaciones legales, pero muchos otros argumentaron razones de respeto a la dignidad del expiloto.

Tiempos felices. Michael Schumacher y su esposa, Corinna, posan en Madonna di Campiglio, al norte de Italia (foto de la derecha), durante unas vacaciones en 2003. Ella fue su novia desde 1995 y ha sido un bastión en la lucha por la recuperación de su esposo, y también a la hora de proteger su privacidad. Foto AFP/Para Grupo Nación
Tiempos felices. Michael Schumacher y su esposa, Corinna, posan en Madonna di Campiglio, al norte de Italia (foto de la derecha), durante unas vacaciones en 2003. Ella fue su novia desde 1995 y ha sido un bastión en la lucha por la recuperación de su esposo, y también a la hora de proteger su privacidad. Foto AFP/Para Grupo Nación

Ante la andanada de críticas y hasta amenazas de miles de fanáticos de Schumacher, el paparazi prefirió mantenerse a la sombra y no se atrevió (hasta la fecha) a liberar la fotografía, esto porque el equipo legal de los Schumacher habría advertido que llegaría hasta las últimas consecuencias si la fotografía trascendía.

No fue sino hasta hace tres semanas en que finalmente trascendieron novedades sobre Michael, las que, por cierto, conmovieron a miles alrededor del mundo.

De acuerdo con las revelaciones de un familiar a la prestigiosa revista Paris Match –que guardó la identidad de la fuente– “cuando lo ponen en su silla de ruedas frente al hermoso paisaje de las montañas que miran al lago, Michael a veces llora, creemos que por la emoción del espectacular panorama”, le dijo el pariente a dicha publicación.

Siempre de acuerdo con la revista, Schumacher ha venido experimentando pequeños avances en su recuperación, lo cual tendría muy optimistas a sus familiares. Por ejemplo, se dice que en la piscina en la que realiza parte de su rehabilitación ha logrado hacer algunos movimientos. Eso sí, aún no puede caminar ni hablar.

El mismo pariente contó de otros momentos en los que también se emociona, y que erizan aún más la piel: los médicos a su cargo idearon realizar con él una particular estimulación cerebral que consiste en colocarle audífonos y recrearle sus mejores momentos.

Cuando escucha el sonido que emiten los auriculares con los motores de autos de carreras, Schumacher vuelve a liberar lágrimas, como cuando recibe el aire fresco en medio del paradisiaco paisaje donde se aloja.

¿Mudanza a España?

Días antes de la conmovedora revelación sobre las lágrimas de Schumacher, se armó toda una controversia cuando distintos medios europeos publicaron que el expiloto sería trasladado a vivir a Mallorca.

La revista francesa L'Illustré publicó, el 15 de agosto, que la familia de Schumacher había comprado una lujosa residencia rodeada de un vasto terreno que perteneció al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Recientemente el diario El País informó de que, si bien la esposa y el agente de Schumacher desmintieron lo de la mudanza, lo de la compra de la casa sí es cierto y que, de hecho, algunos familiares de Michael están residiendo ahí.

El diario español infiere que podría tratarse de un destino vacacional, pues Mallorca era uno de los sitios favoritos de Schumacher para visitar, esto con base a la información de L'Illustré, que publicó varias fotos de la villa comprada por 30 millones de euros y que consta de una residencia principal de 3.000 metros cuadrados, que se ubica en la parte central de un terreno de 15.000 metros cuadrados. Rodean a la casa grandes jardines y dos piscinas, y también cuenta con dos dependencias separadas que servirían para el personal y los invitados.

“El lugar, rodeado de sólidas murallas, presenta numerosas ventajas: está situado sobre un promontorio, una parte del cual deviene un pequeño precipicio, lo que hace que la propiedad sea inaccesible a las miradas indiscretas", explica la revista, que agrega que el terreno es apto para el aterrizaje de un helicóptero camuflado por un cúmulo de palmeras, lo que ofrecería una protección adicional a los paparazis.

Aunque lo de la mudanza parece estar descartado, la compra de una casa con este tipo de características llenó de emoción y euforia a miles de fans del piloto, quienes manifestaron en redes sociales que las señales de una mejoría en la salud del muy querido Michael, parecen ser, si no evidentes, sí esperanzadoras.

Para adelante

Y es que parecen correr buenos vientos para los Schumacher por estos días.

En las últimas semanas Mick Shumacher, segundo hijo del astro de las pistas, está escalando lo que parece un ascenso imparable hacia el Gran Circo en un futuro cercano, tras conseguir las tres victorias del fin de semana en Nurburgring en la Fórmula 3.

El talento impregnado en su ADN ya no se pudo ocultar más, como intentó hacerlo Mick, cuando, con apenas 11 años, empezó a destacar en este deporte y eligió, como se dijo antes, el apellido de su madre.

Mick Schumacher, hijo de Michael, a sus 19 años se ha convertido en un émulo de su padre, pues se está volviendo una promesa mundial que avanza a pasos agigantados. Foto AFP/Para La Nación
Mick Schumacher, hijo de Michael, a sus 19 años se ha convertido en un émulo de su padre, pues se está volviendo una promesa mundial que avanza a pasos agigantados. Foto AFP/Para La Nación

Sin embargo, su nombre se ha ido erigiendo en una gran promesa y, a estas alturas, el joven encaja con gran orgullo el apellido de su padre, solo que con el alivio de haber demostrado que todo lo logrado hasta ahora ha sido por cuenta propia.

Evidentemente, Michael es su ídolo y su motivación principal.

“Tuvo una gran influencia en mí. Como todos saben, él es mi ídolo, soy todo lo que ha hecho y estoy tratando de encontrar cosas que pueda usar de mi lado, y él ha jugado un papel muy importante en mi manejo actual”, dijo el joven a BBC Sports, el domingo pasado.

Además, recordó con alegría haber piloteado el mismo monoplaza que Michael utilizó en 1994: “Para todos fue muy conmovedor. Ver el auto de 1994 después de tanto tiempo, ¡es una lástima que haya sido tan corto, me hubiera gustado dar unas vueltas más!”, agregó el joven, quien también parece haber heredado el don de gente y la humildad de su padre.

Por algo, al final de la entrevista citada agradeció que los aficionados no lo conozcan demasiado: “Todavía puedo caminar tranquilo por la ciudad”.

Así, si bien es cierto la información sobre los avances de Michael Schumacher es casi nula, esta seguidilla de cuentagotas en los últimos meses ofrece, como mínimo, la esperanza de que alguna vez volvamos a ver al gran campeón, como mínimo, saludando a sus millones de fans.