Revista Dominical

La tica que entrega su vida por los niños de África lucha contra la covid-19

Isabel Johanning, de 70 años, se encuentra en estado crítico en Guinea Bisáu. La mujer dulce y tenaz a quien llaman “Mamá blanca” lucha por sobrevivir. Desde Casa Emanuel, orfanato que fundó, se busca apoyo para comprar tanques de oxígeno que la ayuden a ella y a otras personas.

En 1993, Isabel Johanning llegó por primera vez a Guinea Bisáu, un pequeño país en el occidente de África. La fe sin obras es muerta, siempre se ha escuchado decir. Cuando ella viajó lo hizo para hablar del amor de Dios, pero también, para ayudar con sus conocimientos como odontóloga.

En aquella ocasión su regreso a Costa Rica, su país de origen, fue pronto: una malaria cerebral amenazó su vida. Se recuperó y volvió. Allí construyó una obra en la que cientos, sino es que miles de niños y personas se han beneficiado.

En 1995 fundó, junto con Eugenia Castro, el orfanato Casa Emanuel en el que cuidan a niños sin padres o aquellos a quienes sus progenitores no pueden mantener. Adicionalmente creó Casulo, un centro de rehabilitación en el que cuidan a niños con diferentes condiciones de discapacidad física e intelectual y que, de no ser acogidos, es probable que tengan un destino fatal.

En el pueblo Casa Emanuel edificó una escuela, un liceo y hasta un hospital, donde ofrecen servicios a módicos precios. A Isabel la conocen como “mamá blanca” y su presencia siempre ha sido sinónimo de bienestar.

Hoy Isabel, la dulce y tenaz mujer, se enfrenta nuevamente a una situación riesgosa: esta vez porque, tras contagiarse de covid-19, se le desarrolló una neumonía. Según palabras de su hermana menor, Lorena Johanning, dicha condición la tiene en estado crítico.

A través del teléfono Lorena Johanning escuchó afectada a su hermana, quien lamentablemente no pudo vacunarse. En Guinea Bissau están inoculando con AstraZeneca y como Isabel tuvo trombosis profunda, la recomendación médica fue que no la inmunizaran con ese medicamento (la Agencia Europea del Medicamento confirmó preliminarmente la posibilidad de que, en una minoría de personas se produzcan trombos en diferentes partes del cuerpo, aunque dicen que sería un evento extremadamente raro).

Sin embargo, a pesar de que no pudo vacunarse, en todo este tiempo de pandemia Isabel no dejó de trabajar por sus niños y todas las personas a quienes ayuda. Siempre lo hizo con protocolos de protección, pero lamentablemente el virus llegó.

Inicialmente creyó que podía tener alguna de las enfermedades que son comunes donde vive, pero finalmente se realizó la prueba y se dio cuenta que estaba contagiada. Recientemente fue trasladada del hospital de Casa Emanuel, en el que ella brinda sus servicios, a uno semiprivado en el que esperan que mejore pronto. La doctora del orfanato viajó con ella hasta este centro médico.

“Isabel empezó hace más de cuatro semanas y las tres primeras pensó que como había tanta enfermedad que podía ser malaria o fiebre amarilla. Se hizo la prueba y estaba con coronavirus. Nunca en su vida se ha visto tan mal. Ha estado con oxígeno desde la segunda semana. La neumonía es derivada de esto y por eso está en estado crítico. Le ha costado avanzar porque se le empezó a dar el corticoide, para contrarrestar la neumonía, tarde. Ya estaba avanzada”, cuenta doña Lorena, quien es muy unida a su hermana mayor.

Doña Lorena confía en la fortaleza de su hermana. Su esperanza es que salga adelante.

“Antier hablé con ella y está muy mal. La voz no se le escucha. Está muy delicada. Los hijos guineenses de ella, que están en Costa Rica, están contrariados. Los hijos costarricenses están orando para que su madre salga adelante. Así está toda la familia. A la expectativa de ver cómo actuamos”, confió la hermana.

Ella continúa: “Ella es una mujer muy luchadora y dice que de esta sale. Muchos niños dependen de que Casa Emanuel siga funcionando. Muchas personas se alimentan de ese lugar. A veces es su único alimento. Hemos aprendido del dolor ajeno. Ese es un país muy golpeado por la pobreza. Ella me dijo que no se piensa morir. Que le falta mucho por hacer. Está luchando por no morir. La esperanza es de que salga adelante, que siga con su vida feliz, dando lo mejor por los demás”.

Doña Lorena recuerda la felicidad de su hermana cada vez que, durante estos 28 años dedicada a ayudar, puede salvar a un niño más o encontrar una buena familia para uno de los pequeños.

“Como hermana quiero que salga adelante. Viene a Costa Rica cada año y se queda tres meses con nosotros. Por la pandemia no ha podido venir”, cuenta.

Ayuda para la mujer que ayuda

Por su estado de salud, doña Isabel Johanning requiere el soporte de tanques de oxígeno. Por ese motivo Casa Emanuel está buscando ayuda para este fin, que además de a “mamá blanca” beneficiaría a otras personas que también lo requieren en África.

En un grupo privado se solicitaron ayudas, pero no fue su familia quien originó la iniciativa, menos doña Isabel; sino que por solidaridad personas empezaron a compartir la información que se viralizó.

Con este escenario, doña Lorena pide que por favor, si alguien tiene la voluntad de colaborar que lo haga directo a las cuentas de Casa Emanuel, hogar que de todos modos siempre está abierto a las ayudas por todo lo que deben comprar para los niños: alimentos, leche y pañales, entre otros.

Eugenia Castro, la otra fundadora de Casa Emanuel, comentó a La Nación qué es exactamente lo que requieren para apoyar a doña Isabel y a otras personas que necesitan oxígeno.

“La fábrica de oxígeno tarda alrededor de cinco horas en cargar un cilindro medio. Como son muchos pacientes necesitando, la fila es mucha. Isabel necesita dos medianos o uno grande por día. Los cilindros nuestros están esperando su turno. Por eso vamos a tener que viajar por tierra a Senegal que es nuestro país vecino con el objetivo de comprar por lo menos 15 cilindros grandes llenos. El médico calcula 30 días de oxígeno mínimo para que los medicamentos hagan efecto y el cuadro de neumonía (en doña Isabel) desaparezca”, explicó.

Por ahora, calculan que se necesitan cerca de ¢10 millones para adquirir los cilindros con oxígeno.

“El cilindro lleno cuesta €550 (poco más de ¢400.000). Pero ya nos quedaría como repuesto para volverlo a cargar de nuevo en Senegal. Lo importante es que (a Isabel) no le falte el oxígeno para que se mantenga estable”, explicó Castro.

Algunas opciones para donar son:

Ingresando a www.casaemanuel.com, allí en la parte inferior está habilitado un botón para donaciones que funciona con paypal.

O realizando el depósito directo a Guinea Bisáu a la dirección:

Asociación Casa Emanuel

Banco Da Africa Occidental SA

Cuenta IBAN: GW09 6010 0100 2627 0100 1813

Dirección: Rua Guerra Mendes no 18 A/C

País: Guinea Bissau

Detalle: Donación Casa Emanuel

Asimismo, se pueden realizar donaciones en el Banco General, a nombre de Isabel Johanning Mora:

Dólares: 126-201040100005661

Colones: 126-20104000005650

IBAN:

Colones: CR93012620104000005650

Dólares: CR51012620104010005651

“Mami”

La labor de Isabel Johanning ha cambiado la vida de muchísimas criaturas. En Casa Emanuel todos le llaman mami. Desde que la misionera costarricense decidió cuál sería su camino siempre ha buscado que a los niños no les falte alimento ni el calor de un abrazo.

A los más grandes les enseñan un oficio para que puedan desenvolverse cuando estén mayores.

“Una vez tuve que tomar una decisión. Dije: ‘puedo ser tía o madre, si era madre no podía dejarlos (a los chicos de Casa Emanuel y Casulo) y si era tía, podía ayudar desde lejos’. Decidí ser madre. Intenté ser la mamá, aunque no puedo hacerles cariño a todos. Estoy presente en todo lo más importante. Todos me dicen mami, no quiero que ninguno tenga a nadie a quien no decirle mami, por eso he podido resistir. Solo Dios me ha dado esto, lo hago en el mundo de Él, en el mundo natural sería visto de otra forma. Solo en su mundo (espiritual) esto se puede hacer bien “, afirmó Isabel Johanning en el 2019.

Hoy, la mujer que ha sido un oasis costarricense para los niños abandonados de Guinea Bisáu, es quien requiere del apoyo de los demás.

Fernanda Matarrita Chaves

Fernanda Matarrita Chaves

Periodista y Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Latina de Costa Rica. “Redactora del año” de La Nación en el 2021. Ganó el premio nacional al mejor contenido divulgado sobre Niñez y Adolescencia 2021, otorgado por el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia y organizado por UNICEF, el PANI y Punto y Aparte

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