Fernanda Matarrita Chaves. 15 mayo
Desde su volante, Jeudy Estrada muestra su microcasa. Foto: Jeudy Estrada para LN
Desde su volante, Jeudy Estrada muestra su microcasa. Foto: Jeudy Estrada para LN

Jeudy Estrada vive con mucha facilidad en su casa de 22m². Mientras ve televisión desde su confortable cama tamaño Queen, con solo estirar el brazo puede tener acceso al área de la cocina y tomar algo para comer mientras se entretiene.

Jeudy vive en un bus, un Blue Bird año 1999, que acondicionó con todo lo necesario para tener su propio apartamento, pero sin quitarle su motor, por lo que en su hogar, literalmente, puede ir a donde quiera.

Jeudy Estrada logró, a sus 24 años, la aspiración de vivir como siempre lo quiso. Su estilo es un tanto particular y despierta el interés de quienes descubren que dentro del bus que estaciona, por ejemplo cerca de una playa, hay un reducido mundo en el que habita con comodidad.

“El autobús es un sueño de niño. Soñaba vivir en algo diferente donde me pudiera trasladar. Por ejemplo, amanecer un día en Pérez Zeledón (de donde es originario) y días después en otro lugar”, dice Jeudy, arquitecto de profesión y quien con su anhelo perenne y nuevos conocimientos de diseño y construcción buscó un bus para empezar la vida que quería.

“Tuve la oportunidad de comprarme el autobús. Un amigo que tiene una compañía me dijo que después de 20 años los buses no pueden ser de uso público. Ahí nació la idea de reciclar el autobús”.

“Mi familia me apoya al 100%. Ellos están muy contentos. Saben que fue un sueño desde hace mucho. De vez en cuando me visitan y hacemos una fogata y tomamos café”.
Así luce el bus desde el exterior. Adentro es toda una sorpresa. Foto: Jeudy Estrada para LN
Así luce el bus desde el exterior. Adentro es toda una sorpresa. Foto: Jeudy Estrada para LN
Vivir y pasear

Además de arquitecto, Jeudy es malabarista. Desde niño integra el Circo Fantástico de Pérez Zeledón. Gracias a esta participación durante varios años viajó en giras a Europa para participar en diferentes festivales: allí conoció formas diferentes de vivir.

“Vi que hay personas que viajan diferente. No lo hacen hospedándose en hoteles. Quizás desde que conocí esa realidad empezó el deseo de hacer algo así”, cuenta.

En su proceso ha descubierto que esta forma móvil de vivir puede funcionar y así las personas podrían, según su criterio, no asumir deudas tan grandes al momento de adquirir una casa.

“Esta es una tendencia que apenas se da en Costa Rica pero que es más normal en Estados Unidos. Esto es ideal para quienes quieren salir de lo tradicional y no endeudarse con una casa. Imagínese si muchas personas en el mundo pudiéramos vivir en un autobús todo el espacio que se ahorraría”, dice Jeudy.

Su plan es ofrecer sus servicios de construcción y remodelación de este tipo de casas móviles.

En su microcasa Jeudy ha invertido unos $20.000. El costo del bus con todos sus permisos correspondientes para poder circular significó la tercera parte de ese monto. Además, su hogar cuenta con paneles solares, lo que significa que la energía que se usa en la casa (para los electrodomésticos, por ejemplo) proviene del sol.

Jeudy vive en el bus hace ocho meses. Por lo general está estacionado en la propiedad en la que sus padres tienen su casa. Sin embargo, en el interior de este microhogar cuenta con todo lo que se necesita: ducha, inodoro, cocina, habitación, etcétera.

“Hay que mentalizarse en que esta no es una casa tradicional. Los espacios son muy reducidos. Uno no puede ser muy consumista. No tener tanta ropa innecesaria, pues los almacenamientos son menores que en una casa. Es bonito. Todo lo tengo cerca.

Tiene un área social; un área privada que es el cuarto con una cama queen, un closet y tele; tiene cocina de gas, refrigeradora, ducha e inodoro. En la ducha se puede lavar (aunque por lo general lava en casa de sus padres). Esto cambia el pensamiento de vivir tradicional y se compensa con que usted solo lo prende y se va a otro lugar”, detalla.

Como la tendencia de las microcasas apenas inicia en Costa Rica, Jeudy no tuvo ningún inconveniente para proceder con el acondicionamiento del bus. Él destaca de que se ahorró permisos de construcción e impuestos, pues su vivienda “no pasa como casa, sino como bus”.

En el bus pueden convivir y salir a pasear hasta siete personas. Para habitarlo lo ideal es que lo haga una pareja. Foto: Jeudy Estrada para LN
En el bus pueden convivir y salir a pasear hasta siete personas. Para habitarlo lo ideal es que lo haga una pareja. Foto: Jeudy Estrada para LN

--¿Y cómo es conducir una casa?

“Se puede manejar con licencia b1 que es la de automóvil. Uno cambia las placas a particular porque ya el vehículo no es de uso público ni de carga. Ya no pasa por esa parte de Cosevi que regula los pesos y dimensiones. Tiene placa particular. El bus lo puedo manejar, tiene motor. Me apego a Riteve, no me paso de alturas ni de ancho establecido. Vivo a 45 minutos de la playa. Cuando me antojo prendo el bus y me voy a la playa. Me quedo tres días y regreso. No pago absolutamente nada de hospedaje y voy con la confianza de que estoy en mi propia casa”, detalla.

Para estar (y vivir) en el lugar que le plazca, Jeudy tiene en su casa un almacenamiento de 500 litros de agua potable, así como una bomba con tanque hidroneumático que le otorga una presión similar a la de estar en una vivienda regular.

“Para las aguas negras hay un tanque de 100 litros que almacena todo. Entonces se puede utilizar el inodoro muchas veces. Cuando regreso al lugar donde estoy usualmente estacionado, lo puede descargar. Si ando viajando mucho tiempo entonces utilizo pastillas que degradan toda la materia y se puede descargar en la naturaleza sin hacerle ningún daño”, explica.

“La verdad me siento satisfecho porque pienso que si se tiene un sueño se debe luchar por él. Soy dichoso de poder lograrlo en un corto tiempo. Lo pude lograr y estoy contento”.
Jeudy y su padre en el proceso de reconversión del autobús. Foto: Jeudy Estrada para LN
Jeudy y su padre en el proceso de reconversión del autobús. Foto: Jeudy Estrada para LN
Construir el sueño

Para convertir el bus en casa Jeudy contó con el apoyo de su padre, un experimentado operario de construcción, quien amalgamó conocimientos con las habilidades de su hijo.

En el proceso tardaron varios meses, pues se requieren técnicas distintas a las convencionales.

“El techo es curvo, no se usa ningún nivel todo se hace con líneas y medidas de referencia. Los materiales deben de ser flexibles por el movimiento del bus. Cuando está en carretera se comporta como una columna vertebral: la trompa puede girar hacia la derecha y la cola hacia la izquierda, si usamos materiales tradicionales como concreto, cerámica o yeso todos esos se van a quebrar fácilmente. Duramos seis meses por las características; este bus tiene muchas extras”, detalla.

Jeudy y su casa llaman la atención a donde quiera que van. Las personas se acercan, sobre todo cuando ven que el vehículo no cuenta con una puerta tradicional, sino con una de casa que usa llavín. Generalmente él permite que se acerquen y conozcan el interior de su hogar andante.

“Cuando lo parqueo las personas se acercan con curiosidad. Desde las ventanas se ve.

Mis amigos también piensan que estoy un poco loco, es inusual, pero tienen curiosidad de ver como vivo en el autobús”, dice Jeudy, quien tiene conocimiento de que hay un par de personas más en el país que cuentan con un bus convertido. Su plan es, cuando la pandemia lo permita, reunirse y pasear juntos.

En su bus, Jeudy puede vivir con alguien más: está pensado para una pareja, sin embargo, en un viaje pueden participar siete personas más. Él cuenta con sofás que se pueden hacer camas.

En esta particular casa hay espacio hasta para las plantas. Foto: Jeudy Estrada para LN
En esta particular casa hay espacio hasta para las plantas. Foto: Jeudy Estrada para LN

“Siete personas pueden viajar y dormir también. Ya he ido a Guanacaste y a la zona de Dominical, entre otros lugares. He hecho viajes cortos, pero a futuro cuando todo se normalice, planeo un viaje por Costa Rica y luego me gustaría ir al extranjero”, menciona.

La casa de Jeudy paga marchamo y Riteve. Dice que vivir allí es muy seguro: si bien su hogar es un vehículo, él cuenta con extintores y detectores de humo para prevenir cualquier accidente.

Por la vida útil del automotor no se preocupa porque sabe que así como otros carros, su bus puede ser funcional aún con varias décadas de existencia. Él tiene previsto ir cambiando los repuestos que sean necesarios.

En esta microcasa con ruedas y motor todo está calculado y se conduce por buen camino.

Si quiere conocer más de este estilo de vida, puede seguir microcasa_cr en Instagram o Micro Casa CR en Facebook.
Dentro del bus se acondicionaron un inodoro y una ducha como las que se encuentran en cualquier casa. Foto: Jeudy Estrada para LN
Dentro del bus se acondicionaron un inodoro y una ducha como las que se encuentran en cualquier casa. Foto: Jeudy Estrada para LN