Jorge Arturo Mora. 25 octubre
Vincent fue feliz al saber que el perro quedará en buenas manos tras su internamiento. Foto: Albuquerque Animal Welfare
Vincent fue feliz al saber que el perro quedará en buenas manos tras su internamiento. Foto: Albuquerque Animal Welfare

La historia de John Vincent y su perro es una de esas que confirman la trillada frase del “mejor amigo del hombre”.

Vincent, un veterano de guerraestadounidense de 69 años que luchó en Vietnam, comenzó a tener padecimientos de salud que inevitablemente lo enviaron a un centro de cuidados paliativos, después de haber sido atendido en un hospital de Nuevo México.

Pero más que el dolor de saber que su vida está en riesgo, lo que más tristeza le provocó a Vincent ha sido separarse de Patch, su perro, un cruce Yorkshire Terrier de 6 años que lo ha acompañado en su vejez. Vincent debió dejar al can en un refugio ya que debe internarse y no tiene familia cercana para cuidar al perro.

La salud de Vincent ha empeorado tanto que podría estar en sus últimos días. Un trabajador social llamó al excombatiente para explicarle la situación y preguntarle si tenía algún último deseo; Vincent no dudó en comunicarle que su más grande anhelo era despedirse de Patch por última vez.

“Trabajamos con la Administración de Veteranos para organizar estas cosas”, cuenta Ricci, el trabajador social que ayudó al veterano de guerra.

El jueves pasado el deseo se cumplió y, en el Hospice Center en el Raymond G. Murphy VA Medical Center en Albuquerque, Patch y su dueño se encontraron para su adiós.

Ambos pasaron todo el día juntos abrazados y aprovechando sus últimos momentos, explica Ricci, quien contó que Vincent montaba una Harley y solía llevar a Patch de paseo. El perro, incluso, tenía su propio par de pequeños lentes de sol.

El día juntos pasó rápido para Vincent y, al momento de la despedida definitiva con Patch, Ricci confesó que el clima fue muy emotivo.

Lo que consoló al excombatiente fue saber que Patch regresará al refugio por pocos días pues ya una familia ha adoptado a su adorado can, quien comenzará pronto una nueva y amorosa vida.