Natalia Díaz Zeledón. 10 junio, 2018
Just Fontaine el 15 de junio de 1958 en el partido de Francia contra Escocia. Foto: Wikimedia Commons.
Just Fontaine el 15 de junio de 1958 en el partido de Francia contra Escocia. Foto: Wikimedia Commons.

Hace 60 años, el Mundial estaba en pañales. En su sexta edición, se jugaron apenas 35 partidos –este año serán 64– y con 17 años, Pelé se convirtió en una estrella mundial cuando sostuvo el primer trofeo que Brasil obtuvo en el campeonato –ahora acumula cinco–.

Pero fuera de todos esos hitos, quizás el más impecable fue el que consiguió el francés Just Fontaine con los 13 goles que marcó en apenas seis partidos del Mundial.

El delantero tenía 25 años, estaba recuperándose de una operación y tuvo que jugar con tacos prestados.

Las estadísticas no estaban a su favor y mucho menos con cinco años de experiencia en el deporte.

“En 1958, apenas había vuelto a jugar el 15 de febrero, después de una operación de rodilla en diciembre. Hice lo que tenía que hacer para volver a la cancha y cuando llegó junio, yo ya estaba caminando sobre el agua. Como Jesús”, dijo en una entrevista con Fifa en el 2014, cuando finalmente recibió la Bota de Oro.

Los 13 goles continúan imbatibles. El francés fundó un récord que ningún otro jugador ha logrado superar.

Muy a pesar de la gloria que esos trece goles le dieron a su carrera, Fontaine se tuvo que retirar joven, con 29 años, para convertirse en entrenador de varios clubes de fútbol en Francia.

En 1960, la misma pierna de la operación sufrió otras dos quebraduras y, el francés colgó los tacos –ahora sí, los propios– dos años después.

El de 1958 fue su primer y último mundial.

En esa época, los trece goles apenas si los celebraron con unos cuantos disparos de un rifle de aire cuando regresó a Francia. Sin embargo, cuando su carrera como jugador terminó, Fontaine había conseguido 30 goles en partidos internacionales: es decir, 43% de sus goles los marcó para el Mundial del 58.

“El estado de la bola, la falta de profesionalismo del staff complicaban las cosas más que ahora. Llevaba los botines de otra persona (...) Los réferis protegen a los futbolistas mucho más de lo que lo hacían en mi época”, dijo Fontaine –hoy de 84 años– en otra entrevista, hace unos años.

“Así que déjenme repetirlo: 13 goles es un total gigantesco. ¿Vencer mi récord? No creo que se haga nunca”.