Jessica Rojas Ch.. 27 marzo

La mayor parte del trabajo de un fotógrafo es afuera, en la calle, en entrevistas, en lugares inesperados. Sucesos, deportes, política, entretenimiento y muchas otras informaciones son las que cubren nuestros compañeros de fotografía de La Nación, pero ante la situación de la pandemia por el nuevo coronavirus covid-19 su día a día ha cambiado drásticamente.

¿Un fotógrafo haciendo teletrabajo? Sí y no. Ellos son parte de la fuerza trabajadora del país que se ha acogido a trabajar desde la casa acatando las órdenes del Ministerio de Salud y las autoridades con el fin de evitar la propagación del virus, pero están atentos y listos para salir de la comodidad de sus hogares cuando se les necesite.

Entretanto y para paliar un poco ese ímpetu que los caracteriza, ellos nos comparten una mirada, desde su perspectiva artística, sobre cómo están viviendo la cuarentena mientras realizan otras actividades relacionadas con su profesión.

John Durán, Mayela López, Jeffrey Zamora, Jorge Navarro, Rafael Pacheco, Jorge Castillo, Albert Marín y José Cordero son algunos de esos compañeros que participaron en este fotoensayo con una mirada íntima tras sus lentes.

Estaba editando un trabajo sobre el impacto del covid-19 en San José y pensé que no hay nada mas incongruente que ser fotógrafo de prensa y hacer teletrabajo. Este lunes 23 de marzo cumplí una semana de trabajar en mi casa y me uno a la incertidumbre colectiva que golpea a muchos ticos. El tiempo se filtra por la ventana de mi cuarto sin importar si es día, tarde o noche. Jeffrey Zamora.
Estaba editando un trabajo sobre el impacto del covid-19 en San José y pensé que no hay nada mas incongruente que ser fotógrafo de prensa y hacer teletrabajo. Este lunes 23 de marzo cumplí una semana de trabajar en mi casa y me uno a la incertidumbre colectiva que golpea a muchos ticos. El tiempo se filtra por la ventana de mi cuarto sin importar si es día, tarde o noche. Jeffrey Zamora.
La pandemia del covid-19 nos llevó a todos a vivir algo que hace muy poco jamás imaginábamos. Y en mi caso, fotógrafa, me llevó a experimentar lo que para mí era impensable: hacer teletrabajo. Desde la sala de mi casa, edito y me conecto para estar en contacto con mis compañeros. Junto a mí, en un sillón, permanece el regalo de cumpleaños de mi hermana (cumplió el 7 de marzo), cuya celebración debimos posponer y a quien no he podido darle su presente. Mayela López
La pandemia del covid-19 nos llevó a todos a vivir algo que hace muy poco jamás imaginábamos. Y en mi caso, fotógrafa, me llevó a experimentar lo que para mí era impensable: hacer teletrabajo. Desde la sala de mi casa, edito y me conecto para estar en contacto con mis compañeros. Junto a mí, en un sillón, permanece el regalo de cumpleaños de mi hermana (cumplió el 7 de marzo), cuya celebración debimos posponer y a quien no he podido darle su presente. Mayela López
Desde mi ventana, en San Nicolás, de Taras de Cartago, a las 4:07 p. m., Nita en soledad extraña el movimiento que rutinariamente observaba antes de la cuarentena por covid-19. Foto: Rafael Pacheco
Desde mi ventana, en San Nicolás, de Taras de Cartago, a las 4:07 p. m., Nita en soledad extraña el movimiento que rutinariamente observaba antes de la cuarentena por covid-19. Foto: Rafael Pacheco
Momentos de soledad que nos permiten meditar sobre todo lo que nos rodea afuera y no lo podemos disfrutar como antes, a valorar mas a la vida, la famila, los amigos, nuestros compañeros de trabajo... todo lo que hoy parece tan ajeno y lejano. En la foto, Carolina Castillo, estudiante de la carrera de Odontologia de la ULACIT, recibe clases virtuales. Jorge Castillo
Momentos de soledad que nos permiten meditar sobre todo lo que nos rodea afuera y no lo podemos disfrutar como antes, a valorar mas a la vida, la famila, los amigos, nuestros compañeros de trabajo... todo lo que hoy parece tan ajeno y lejano. En la foto, Carolina Castillo, estudiante de la carrera de Odontologia de la ULACIT, recibe clases virtuales. Jorge Castillo
Una mirada desde el hogar durante la crisis del covid-19. Mi hijo Santiago se aparta para refugiarse en los acordes de su guitarra, la cual se ha convertido en su compañera inseparable durante el tiempo que está en casa. John Durán
Una mirada desde el hogar durante la crisis del covid-19. Mi hijo Santiago se aparta para refugiarse en los acordes de su guitarra, la cual se ha convertido en su compañera inseparable durante el tiempo que está en casa. John Durán
En casa siempre nos ha gustado hacer ejercicio. Mi esposa Ale y yo aprovechamos cada fin de semana para pedalear, correr o simplemente caminar. Este fin de semana pasado nos quedamos en casa. Salí a la acera a sentir el viento y el sol sabatino y retraté a mi esposa pedaleando sobre su bicicleta en la sala de la casa. Irónico. José Cordero.
En casa siempre nos ha gustado hacer ejercicio. Mi esposa Ale y yo aprovechamos cada fin de semana para pedalear, correr o simplemente caminar. Este fin de semana pasado nos quedamos en casa. Salí a la acera a sentir el viento y el sol sabatino y retraté a mi esposa pedaleando sobre su bicicleta en la sala de la casa. Irónico. José Cordero.
Durante el tiempo de crisis mi ventana a la realidad ha sido la tecnología, lo que ha creado en mí una sensación irreal de cambiar la calle, lo cotidiano de la profesión, de estar en un constante movimiento, a una gran pasividad, solo pendiente de un chat. Como sacado de una película de Hitchcock. Jorge Navarro 
Durante el tiempo de crisis mi ventana a la realidad ha sido la tecnología, lo que ha creado en mí una sensación irreal de cambiar la calle, lo cotidiano de la profesión, de estar en un constante movimiento, a una gran pasividad, solo pendiente de un chat. Como sacado de una película de Hitchcock. Jorge Navarro 
En el silencio de mi habitación me pregunto si mi barrio, mi provincia, mi país y el mundo entero volverán a ser como antes. El ministro de Salud dice que el virus llegó para quedarse entre la humanidad, que tarde o temprano tendrá que decidir entre vivir muchos días encerrada o vivir menos tiempo besando, abrazando y amando. Albert Marín.
En el silencio de mi habitación me pregunto si mi barrio, mi provincia, mi país y el mundo entero volverán a ser como antes. El ministro de Salud dice que el virus llegó para quedarse entre la humanidad, que tarde o temprano tendrá que decidir entre vivir muchos días encerrada o vivir menos tiempo besando, abrazando y amando. Albert Marín.