Revista Dominical

Alex Murdaugh, el abogado que pagó para ser asesinado... y sobrevivió

Ni la película más fantasiosa reseñaría la siniestra saga del adinerado hombre que al parecer ideó su propio homicidio, tras el extraño asesinato de su esposa e hijo, revelando una vida secreta de drogas, desfalcos y muertes sin resolver

Un verdadero acertijo rodeado de crímenes insólitos, fraudes y siniestras historias adicionales que han terminado por salir a la luz recién en este setiembre tienen como protagonista impensable a Alex Murdaugh, integrante de una generación de prestigiosos abogados y fiscales de Carolina del Sur, en Estados Unidos, y quien ha acaparado titulares dentro y fuera de su país.

Lo que presuntamente comenzó desde lustros atrás con una seguidilla de estafas contra el prestigioso bufete familiar y socios adicionales terminó no solo en un robo que aún no se cuantifica pero que no baja de los $10 millones, sino también en una asombrosa seguidilla de muertes familiares, incluido el crimen de la esposa e hijo menor de Murdaugh, en julio pasado, asesinados a balazos en su lujosa residencia.

Como han dicho las autoridades y la prensa estadounidense, no hay forma de inferir conclusiones aún sobre la eventual responsabilidad de Alex Murdaugh, de 53 años, en la caótica seguidilla de tragedias personales que, por ahora, son encabezadas por él mismo, cuando supuestamente le pagó a un sicario su propio asesinato con el fin de heredar a su hijo sobreviviente su gran fortuna.

El balazo en la cabeza, increíblemente, causó daños mínimos, al punto de que Alex sobrevivió sin mayores secuelas para pronto enfrentarse finalmente a la ley, cuando se entregó a las autoridades el pasado 16 de setiembre, no sin antes dejar boquiabiertos y desmadejados a sus socios en el prominente bufete familiar que también incluía a otros abogados de gran renombre.

Es difícil enumerar, antes de describir, el número y el grado de tragedias que han rodeado en los últimos años a uno de los herederos más ricos del mencionado estado sureño, parte de un conglomerado familiar cuyo apellido, Murdaugh, fue durante más de cinco décadas un referente de prestigio profesional y poderío económico.

No se sabe bien cuándo fue que todo comenzó. Por ahora se conoce que Murdaugh, el tercero de los hijos de Randolph Murdaugh III, había estado sustrayendo decenas de miles de dólares de las cuentas del bufete sin que nadie se percatara o, al menos, lo denunciara. Esta es una de las tantas incógnitas que encierra el caso al día de hoy, cuando varios homicidios relacionados con Alex, directa o indirectamente, parecen estar concatenados con la megaestafa.

Alex Murdaugh organizó que un hombre lo matara en una conspiración para que su hijo pudiera recibir un seguro de vida de $10 millones, asegura la policía. Recibió un disparo en la cabeza, pero prácticamente salió ileso... y sus crímenes y escándalos se decantaron en un dominó macabro.

La seguidilla de muertes trágicas incluye un accidente de un yate que conducía su hijo menor, Paul, la madrugada del 24 de febrero del 2019, cuando este tenía 19 años y viajaba ebrio, a toda velocidad en un lago del condado de Beaufort, acompañado de varios jóvenes apenas mayores de edad, y que culminó en un accidente que provocó la cruenta muerte de Mallory Beach, también de 19 años y novia de Anthony Cook, uno de los amigos de Paul.

Paul, quien luego fue señalado por sus compañeros de aventura marítima por haber insistido en maniobrar el bote de su padre a pesar de su severo estado etílico, no llegó a afrontar el caso en su contra, pues el lunes 7 de junio de este 2021 él y su madre, Maggie, fueron tiroteados en la propia mansión familiar, en un caso que por ahora se encuentra en plena etapa de investigación.

Aunque las pesquisas apuntan a que Alex Murdaugh llevaba años de adicción a ciertas —y caras— drogas, lo cierto es que lo que le tocó vivir ese 7 de junio por la noche es una tétrica imagen de película de terror que no se compara a las dos décadas que llevaba Alex esclavizado por las drogas. Él regresó a su casa esa noche tras visitar a su padre, Randolph Murdaugh, en la clínica privada en la que luchaba contra un cáncer terminal, a sus 81 años.

Al llegar percibió una extraña quietud en su entorno y, tras buscar a la familia se encontró con un espantoso panorama: los cadáveres de su esposa Margaret “Maggie”, de 52 años, y el de su hijo menor, Paul, ahora de 22 años y quien estaba a punto de ir a juicio por las distintas causas en su contra interpuestas por varias de las víctimas del accidente acuático de febrero del 2019.

Madre e hijo se hallaban sin vida, acribillados a unos 400 metros de la mansión, en el área dispuesta para sus perros de caza, en una propiedad de casi 800 hectáreas en Moselle, Islandton, Carolina del Sur. La llamada al 9-1-1 no se hizo esperar y varias patrullas policiales se hicieron presentes al filo de la medianoche y hasta más allá de la madrugada y del día siguiente, en medio del estupor de los Murdaugh y de sus tantos familiares, amigos y allegados.

Según los dictámenes forenses, las víctimas habían sido tiroteadas entre las 9 y las 11:30 de la noche. Madre e hijo presentaban varias heridas de bala: Paul en el torso y la cabeza, con un arma convencional, mientras que la madre fue asesinada con un rifle semiautomático, lo cual en principio indicó que hubo dos perpetradores. El caso es reciente y se encuentra en plena etapa de investigación.

Solo tres días después, el padrote de la estirpe, Randolph Murdaugh III, fallecía víctima de cáncer. Dicen que las desgracias nunca llegan solas... nunca mejor dicho.

El 17 de junio los hermanos de Alex, John y Randolph IV, hablaron en el programa Good Morning America sobre los crímenes, apenas a 10 días de ocurrido el doble homicidio. Narraron que Alex estaba profundamente impactado con lo ocurrido e insistieron en que era imposible que su pariente estuviera involucrado. “Mi hermano amaba a Maggie y a Paul igual que como quiere a su hijo Buster. No hay posibilidad de que él tenga nada que ver con esto”, dijo John quien, igual que Randolph, lucía totalmente compungido frente a las cámaras.

En lo que sí fueron vehementes fue en la decepción total por el fraude. “Estoy shockeado, al igual que el resto de mi familia, por enterarme de la adicción de Alex y porque haya robado dinero de la firma”, dijo Randolph.

Muerte en el agua

Ya desde antes de los homicidios la vida de Alex Murdaugh había empezado a descalabrarse. El accidente que provocó su hoy fallecido hijo menor, Paul, no solo había culminado con la muerte de Mallory Beach, de apenas 19 años, sino que había puesto a su hijo en la picota tras las declaraciones de los cuatro sobrevivientes: Anthony Cook (novio de Mallory); Connor Cock, primo de Anthony y novio de Miley Altman y la misma novia en ese momento de Paul, Morgan Doughty.

Iban distribuidos en diferentes puestos de la embarcación, de seis metros de eslora, y se dirigían a una fiesta en casa de un amigo común, pero según reseñas de la prensa local, no bien se ubicaron en la embarcación los jóvenes empezaron a manifestar su preocupación por el estado “fuera de control” de Paul, quien había bebido “demasiado”, según sus hoy examigos.

Incluso le insistieron en que le diera el timón a Anthony, pero Paul no solo se negó, sino que aceleró la velocidad hasta que, en la oscuridad de la noche-madrugada se topó con los pilotes de un puente y no tuvo capacidad de reacción.

“Mallory Beach tenía 19 años e iba sentada en el regazo de su novio cuando la embarcación chocó violentamente contra el puente; ella salió literalmente volando por encima del bote y desapareció entre la noche y el agua, en medio de la desesperación de sus compañeros de viaje y de la confusión de Paul, quien lucía desorientado y desubicado”, según reportaron en su momento medios locales, como lasexta.com.

Una enfermera declaró que Paul Murdaugh llegó en calzoncillos, excitado, beligerante y visiblemente intoxicado. Aseguró que era el peor de todos “y el menos colaborador”. El examen de sangre que le realizaron a las 4 de la mañana demostró que tenía un nivel de alcohol más de tres veces lo legalmente permitido.

Audios que trascendieron meses después del accidente delatan el caos que se desató en la oscuridad: mientras el resto de muchachos gritaba con desesperación ante lo ocurrido con Mallory, Paul tuvo un ataque de risa, lo que estuvo a punto de generar una agresión grupal contra él.

El cuerpo de la joven fue encontrado, el 3 de marzo del 2019, por buzos especializados. Era una zona poco profunda ubicada a ocho kilómetros del lugar del accidente. Los peritos establecieron que había muerto ahogada y también había sufrido un fuerte golpe contra algo “filoso”

El desastre que vino después se convirtió en una crisis adicional a la ya complicada situación de Alex Murdaugh, adicto a los estupefacientes en un círculo vicioso por la succión permanente al dinero del prestigioso bufete familiar.

Si bien la narración de lo ocurrido con el accidente provocado por Paul suena como una tragedia mayor, tras su posterior asesinato junto con su madre, en la vida de Alex Murdaugh los infortunios parecen ser superlativos.

Heredero del prestigio profesional de tres generaciones de fiscales y abogados, casado desde hacía más de 20 años con la madre de sus dos hijos y con una vida de lujos que transcurría entre los carros, barcos, mansiones y casas de veraneo, Alex Murdaugh parecía tenerlo todo. Pero, como dice la reconocida periodista argentina Carolina Balbiani en su crónica sobre el caso, en el portal Infobae, “a veces hay que desconfiar de los cuentos de hadas y príncipes. El ogro no siempre parece un ogro, ni los palacios son siempre seguras fortalezas”.

Porque durante el 2021, el mágico castillo terminó de desmoronarse y los naipes volaron por los aires.

El sábado 4 de setiembre del 2021, el otrora prominente abogado de Carolina del Sur llevó a cabo una parodia de asesinato que terminó dejando a la intemperie una saga de muertes “accidentales”, asesinatos y descalabros financieros.

La bala delatora

Era sábado y el abogado Alex Murdaugh conducía su flamante Mercedes Benz deportivo, color negro, por un camino rural cuando vio una luz titilante en el dash le indicaba que tenía una llanta desinflada. Se estacionó en la cuneta y, mientras cambiaba la llanta, vio venir una camioneta azul, según lo narraría luego a las autoridades. Según dijo, el hombre al volante se bajó para ofrecerle ayuda y de pronto, sin decir agua va, le disparó en la cabeza.

Increíblemente Alex no solo no murió, sino que minutos después incluso pudo llamar desde su celular al 9-1-1 para pedir auxilio, a eso de las dos de la madrugada.

Tras ser trasladado en helicóptero al Centro de Emergencias de Parker de Savannah, en Georgia, fue tratado por su herida... y ahí mismo se activaron las sospechas, pues varios médicos aseguraron que su lesión había sido superficial, aunque el equipo legal que asumió la defensa insistió en que el cráneo presentaba orificios de entrada y salida y mostraba una severa fractura.

Independientemente de lo acaecido, pocos se atrevieron a especular con la posibilidad de que un tiro en la cabeza podría haber sido “planificado”. O sea, más fuego a la hoguera de las extrañezas de este caso tan rocambolesco, por decir lo menos.

Sin embargo, solo dos días después de haber sido dado de alta, el herido anunció públicamente su renuncia a la firma de abogados en la que ejerció por varias décadas con el argumento de que se internaría en una clínica de rehabilitación para tratar sus adicciones a las drogas, en especial a la oxicodona, un analgésico opioide que consumía desde hacía, por lo menos, veinte años.

También se dijo que el otrora prestigioso abogado y magnate económico atravesaba una profunda depresión desde los violentos asesinatos de su esposa y de su hijo menor tres meses antes, y que se había refugiado más que nunca en el consumo de estupefacientes.

El protagonista de esta tenebrosa historia lo explicó públicamente: “Los asesinatos de mi mujer y de mi hijo me han causado enormes dificultades en la vida. Tomé un cúmulo de decisiones de las que verdaderamente me arrepiento. Estoy renunciando a mi firma de abogados para entrar en rehabilitación luego de una larga batalla contra las drogas que fue exacerbada por estos crímenes. Estoy muy apenado por haber lastimado a otros, incluida mi familia, amigos y colegas. Recen por mí”.

Pero entonces, poco después, ocurrió el polémico intento de suicidio. Más bien, homicidio-suicidio. Homicidio por encargo. Suicidio por encargo. Aún la justicia está tratando de determinar cuál es la denominación del delito por el que será juzgado no solo Alex, sino el supuesto perpetrador, Curtis Edward Smith.

En cuanto al gigantesco desfalco, los abogados de Alex insistieron en que su cliente había utilizado ese dinero para financiar su tremenda adicción a las drogas. Aunque la compañía nunca reveló el monto exacto, según trascendió la suma faltante es exorbitante y alcanza las ocho cifras. Son muchos millones de dólares... ¿Cómo es que nadie se percató antes en la oficina de semejante faltante? Es uno de los grandes cuestionamientos que se auscultan en estos momentos en medio del complicadísimo caso.

Muerte anunciada...

Aunque inicialmente, ya con todos los escándalos familiares al descubierto, Alex anunció que había renunciado voluntariamente a su puesto en el prestigioso bufete Peters, Murdaugh, Parker, Eltzroth & Detrick, lo cierto es que los otros socios le habían exigido la renuncia el viernes 3 de setiembre tras descubrir, luego de una intensa auditoría, que Alex llevaba años de apropiarse de altas sumas de dinero de la oficina mancomunada.

El cómo lo logró es uno de los tantos intríngulis que se están investigando por parte de las entidades de justicia. Pero siempre todo se puede complicar más y fue así como un día después del despido, el 4 de setiembre, Alex Murdaugh sufrió el atentado que en teoría lo asesinaría y, ya muerto, toda su fortuna quedaría en manos de su primogénito Buster, único sobreviviente de las muertes de su familia primaria.

Una semana después, la justicia comenzó a investigar a fondo los hechos y la Corte le suspendió la matrícula de abogado a Alex Murdaugh. A todo esto se sumó que la policía había descubierto la verdadera trama que se escondía en el episodio del ataque en la carretera y el ahora cuestionado tiro mortal.

“La realidad era bien diferente a la que había relatado la víctima no tan víctima. Alex Murdaugh había contratado a su excliente y proveedor de sustancias ilícitas, Curtis Edward Smith, de 61 años, para que lo asesinara de un disparo. La intención era, según el propio Alex, que su único hijo vivo, Richard Alexander “Buster” Murdaugh (25), pudiera cobrar la cuantiosa póliza de su seguro de vida: diez millones de dólares”, explica la crónica sobre el caso publicada en el portal Infobae.

Los detectives contactaron a Curtis Edward Smith, quien no tardó en admitir su participación y actualmente, ya detenido, enfrenta cargos criminales. Smith fue acusado por conspiración para cometer fraude, agresión y posesión de drogas. Alex Murdaugh fue también imputado por haber conspirado con Smith para estafar al seguro, por haberle provisto el arma y enseñado cómo dispararle.

Igual no deja de impresionar a propios y extraños el nivel de audacia —¿o sociopatía?— de Alex Murdaugh... porque un disparo en la cabeza, es un disparo en la cabeza.

De nuevo: y es que todo puede empeorar. Los abogados que lo representan contaron que su cliente, Alex , había ideado el plan con la creencia errónea de que su hijo mayor no podría cobrar el dinero del seguro si él se suicidaba. Estaba convencido de que tenía que ser un asesinato. La pregunta común de la prensa especializada es: ¿Cómo puede ser que un abogado tan importante, acostumbrado a litigar sobre accidentes, seguros y familia, no conociera bien su póliza y qué incluía? Por el tipo de seguro y por el momento en que se había hecho, el suicidio no excluía a su heredero.

Las dudas quedaron sobre la mesa: ¿realmente Alex planeaba morir? ¿O solo buscaba sufrir una herida superficial? ¿Cuál era el objetivo real?

Recién el 14 de setiembre, Curtis Edward Smith fue arrestado. La fianza establecida fue de 55.000 dólares. Su próxima comparecencia está prevista para el 8 de noviembre. Solo dos días después, el 16 de setiembre, se entregó Alex Murdaugh. Pese a que el fiscal del caso solicitó 100.000 dólares de fianza, al final Alex quedó en libertad luego de depositar 20.000 dólares y de entregar su pasaporte. Tendrá que presentarse ante el tribunal el próximo 25 de octubre.

Pero... hay más

El 11 de junio se realizaron, bajo la lluvia, los funerales de Maggie y Paul. A Buster, el hermano mayor, se le vio abrazado a sus familiares.

La policía pidió no ser presionada para tener respuestas veloces. Consideran que el caso es complejo y que no hay que precipitarse. Aún no se presentaron cargos contra nadie por los homicidios de Paul y Margaret Murdaugh y no se sugirió que Alex pudiera estar ligado al asunto. Paul había recibido varias amenazas de muerte tras el accidente acuático ya mencionado ¿Habría sido él el verdadero objetivo?

En medio de toda la compleja trama, recién se reabrieron antiguos casos. Mientras investigaban los homicidios de Maggie y Paul, los detectives hallaron nuevas pistas sobre el crimen de un joven llamado Stephen Smith, ocurrido el 8 de julio del 2015 tras recibir un letal golpe en la cabeza. Su cuerpo fue hallado al lado de una carretera en el condado de Hampton, donde los Murdaugh han sido sumamente influyentes.

El caso no se resolvió nunca y la hipótesis policial fue que el muchacho había sido víctima de un atropello en el cual el conductor se habría dado a la fuga. Sandy Smith, la madre de Stephen, quien era gay, siempre sostuvo que su hijo había sido víctima de un crimen de odio y señaló a Buster Murdaugh como parte del grupo que mortificaba y acosaba a su hijo desde la secundaria.

Aunque no han trascendido los nuevos indicios hallados por la policía, el caso fue reabierto. La señora Smith ha manifestado a la prensa su esperanza de que se haga justicia y reiteró sus fuertes sospechas de que Buster haya estado involucrado en el crimen.

Igual ocurrió con otra muerte, la de Gloria Satterfield, quien fue servidora doméstica de Alex Murdaugh y su familia durante 20 años. El 26 de febrero del 2018, según reportó Alex a la policía, Gloria sufrió una caída mortal. El abogado se las ingenió para que no se le realizara la autopsia y la muerte de la mujer de 57 años aparece registrada “por causas naturales”.

Entonces ocurrió lo impensable: Alex Murdaugh aconsejó entonces a los dos hijos de Satterfield que contrataran a su amigo, el abogado Cory Fleming, para demandarlo a él, al propio Alex, por negligencia y otros delitos relacionados con la muerte de Gloria. Los hijos accedieron y en el 2019 ganaron el litigio y obtuvieron una suma millonaria en dólares, pero nunca recibieron un centavo: Alex y el abogado Cory Fleming se repartieron la indemnización.

Los muchachos presentaron una demanda por estafa contra el expatrón de su madre y sus secuaces: el otro abogado y un banquero. Justamente este martes 4 de octubre, la justicia falló a su favor y los hijos de Gloria recibirán una indemnización de $4.3 millones.

Visto lo visto, es un hecho que esta entreverada historia está en permanente evolución, un crimen conduce a otro. Adicionalmente, la policía aseguró que indagará a fondo la supuesta caída de la ama de llaves, para tratar de descartar o comprobar que se haya tratado de un asesinato.

Por ahora, el hijo mayor de Alex, Buster Murdaugh, guarda silencio. Recién fue abordado por la prensa mientras llegaba a su lujosa casa de playa en un flamante Cadillac, pero no quiso hablar. De momento, algunas versiones indican que se está investigando dónde se encontraba él la noche en que mataron a su madre y hermano. Buster es estudiante avanzado de derecho en la Universidad de Carolina del Sur.

Por lo pronto, el caso de los Murdaugh sigue ardiendo, convertido a estas alturas en un macabro dominó que ha provocado al menos cinco muertes, un supuesto intento de suicidio o la “fabricación” del mismo, varias estafas por millones de dólares y una sucesión de nuevas acusaciones policiales que parecen no tener fin.

Yuri Lorena Jiménez

Yuri Lorena Jiménez

Periodista de la Revista Dominical desde 1992. En setiembre del 2010 asumió como editora de Teleguía. Premio a la Mejor Crónica a nivel latinoamericano otorgado en el 2001 por la Sociedad Interamericana de Prensa.