Cristian Brenes. 13 octubre

Quienes piensan que los dos fogueos de la Selección de Costa Rica ante Panamá fueron un desastre y las dos derrotas por 1 a 0 dan para encender las alarmas, no son del todo certeros. Por el contrario, los amistosos son muy valiosos y reveladores: la oportunidad se esfumó para muchos.

Más allá del funcionamiento colectivo de la Nacional, de si produjo en ofensiva y fue ordenada en ataque, lo más importante y significativo de estas caídas es que la gran mayoría de los 22 convocados del medio local le abrieron los ojos a Rónald González y le demostraron que no son una alternativa confiable para la Tricolor y que aún no están del todo listos para competir o ser recambios para los habituales.

Es una realidad que no se puede descartar del todo a un futbolista en dos compromisos, no obstante, las oportunidades en el fútbol pasan solo una vez y en un combinado patrio tal vez hasta menos.

El defensor Ariel Soto (15) debutó en la Selección Nacional con 28 años. El central fue uno de los jugadores que recibió la oportunidad en el doble fogueo ante Panamá. Fotografía: John Durán
El defensor Ariel Soto (15) debutó en la Selección Nacional con 28 años. El central fue uno de los jugadores que recibió la oportunidad en el doble fogueo ante Panamá. Fotografía: John Durán

No hay espacio para quejas, los citados tuvieron su chance y a lo mucho Minor Álvarez, por tractos Yeltsin Tejeda y con chispazos Jeikel Venegas, Ricardo Blanco y Maricio Núñez dejaron cierto sabor agradable, el resto regresarán a sus clubes con el gran lamento de ser responsables de su destino.

González lo advirtió en la previa, esta era la última posibilidad de ganarse un sitio y para noviembre vendrán quienes son los llamados a cargar con el peso de la eliminatoria.

Las excusas no valen, el contrincante estaba igual o peor: con su liga suspendida desde el inicio de la pandemia, sin la mayoría de sus legionarios y aún así, funcionó mejor colectivamente y con un esquema que aplicaron con más entrega y sacrificio.

El balance es claro, tras dos fogueos con dos derrotas, sin anotar un solo gol y con dos tantos en contra de un adversario que llegó a cuenta gotas y fue efectivo; lo que dicta el fútbol moderno.

Intentos en vano

Rónald presentó tres cambios con respecto a su alineación anterior ante los canaleros, Ariel Soto, Yostin Salinas y Osvaldo Rodríguez tomaron el lugar de Keyner Brown, Jeikel Venegas y John Jairo Ruiz. Sin embargo, el cambio más significativo fue en el parado táctico y la disposición para atacar.

El timonel colocó un 1-3-5-2, con el objetivo de que los volantes laterales se sumaran constantemente a la ofensiva y también para contar con más hombres en la presión y la elaboración. Sin embargo, esto no se tradujo en las llegadas elaboradas que se pretendían o en más duelos y combinaciones, sino que la Nacional intentó llegar directo o con centros.

Por lapsos parte de lo que dispuso el estratega se cumplió: las líneas estuvieron coordinadas para limitar la posesión del rival, la presión tras perdida fue eficiente. Además, los envíos al área o los trazos largos se dieron, aunque sin claridad o ventaja para los delanteros.

La Sele terminó la etapa inicial con 12 llegadas que generaron algo (centro o remate), tres disparos directos (uno al palo) y uno desviado. Así mismo, la pelota estuvo mayoritariamente en su control.

Eso sí, los canaleros cedieron la iniciativa, pero no por esto fueron presas dóciles. Su disposición fue muy clara, con un bloque bajo compacto, intensidad en la marca y salidas rápidas al momento de tener la esférica en sus pies. Es más, la primera vez que estuvieron en peligro real fue el minuto 19, tras un tiro libre que conectó Óscar Duarte.

El segundo fue el intento que se estrelló en el vertical de Mauricio Núñez, en el 30′ y el tercero fue un derechazo de Marvin Angulo, en el 36′. Estos fueron los únicos momentos de apremio verdadero.

En contra parte, su producción fue más eficiente que cuantiosa. Un único intento al arco valió para llegar al gol, mismo que llegó como dicta el libreto de una eliminatoria y para un equipo que sabe que debe sacar provecho a las transiciones rápidas y que esta es la vía para hacer daño, luego de cumplir con la fase defensiva.

César Yanis montó el desborde en la contra, centró para Jorman Sánchez y este dejó pasar la redonda para que Abdiel Ayarza concretara en el 37′, al igual que en el compromiso anterior.

A partir de acá todo cambió, desde el libreto de González, hasta los hombres en la cancha y la ansiedad de los costarricenses. En contra parte, el adversario se sitió más cómodo y confiado.

El timonel nacional modificó el esquema, probó con el 1-4-2-3-1 y luego con el 1-4-41, pero nada. Es más, ni los cambios de nombres valieron para encontrar respuesta. La Tricolor entró en desesperación, los nervios se apoderaron de quienes sabían que su alternativa pasó y Panamá sacó ventaja de esto.

Al final la derrota la cargan los convocados y son ellos quienes dejaron pasar una oportunidad que difícilmente les llegará de nuevo.

Ficha del juego:

Costa Rica 0

Titulares: Minor Álvarez, Yostin Salinas, Óscar Duarte, Ariel Soto, Mauricio Núñez, Ricardo Blanco, Osvaldo Rodríguez, Marvin Angulo, Yeltsin Tejeda, Johan Venegas y Jostin Daly. DT: Rónald González.

Cambios: Bryan López (Núñez, al 46′), Jeikel Venegas (Rodríguez, al 46′), Yuaicell Wright (Daly, al 56′), Starling Matarrita (Angulo, al 63′) y John Jairo Ruiz (Blanco, 82′).

Panamá 1

Titulares: Luis Mejía, Hárold Cummings, Richard Peralta, Francisco Palacios, Alejandro Yearwood, Víctor Griffith, Miguel Camargo, Abdiel Ayarza, César Yanis, José Fajardo y Jorman Aguilar. DT: Thomas Christiansen.

Cambios: Cecilio Waterman (Camargo, al 60′), Ernesto Walker (Fajardo, al 74′), Jiovany Ramos (Aguilar, al 88′) y Alexander González (Griffith, al 90′+2).

Goles: 0-1 (37′): Ayarza (Yanis). Árbitros: Juan Gabriel Calderón con Juan Carlos Mora y Kimberly Moreira. Estadio: Nacional de Costa Rica, 8 p. m.