Fiorella Masís. 7 febrero

Costa Rica nunca renunció a la posibilidad de un boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Los gestos de Amelia Valverde impulsando a sus jugadoras a falta de diez minutos para el final del partido lo evidenciaron.

Jordyn Huitema al momento de anotarle a la Selección Nacional. (AP /Chris Carlson)
Jordyn Huitema al momento de anotarle a la Selección Nacional. (AP /Chris Carlson)

Sin embargo, el buen planteamiento defensivo, ganas, coraje y orden fueron insuficientes ante Canadá, que ganó 1-0 en Carson, California.

A la Tricolor le fue imposible llevar peligro al marco rival y eso lo terminó por pagar, sobre todo en un marcador tan apretado.

Las ticas, contra todos los pronósticos, terminaron siendo un dolor de cabeza para la ofensiva de Canadá. Antes del compromiso la balanza estaba completamente a favor de la potencia mundial, que en la fase de grupos anotó 22 goles y no recibió ninguno en contra.

Esta vez la Nacional mostró su mejor cara en defensa, con un bloque bien construido, presión y eficiencia en las coberturas.

Raquel Rodríguez fue una de las mejores jugadoras de Costa Rica. Aquí en una disputa ante Allysha Chapman. AP /Chris Carlson
Raquel Rodríguez fue una de las mejores jugadoras de Costa Rica. Aquí en una disputa ante Allysha Chapman. AP /Chris Carlson

Lo que muchas veces se le ha señalado lo hizo casi perfecto en el Dignity Health Sports Park. El 0-0 mantenía la esperanza viva, hasta el minuto 71, cuando las norteamericanas encontraron su anotación.

Una de las mejores jugadoras rivales, Jordyn Huitema, anotó el único tanto del compromiso tras llegar sola al centro del área. Tan solo debió empujar el balón, el cual incluso pegó en el palo y en rebote volvió a pegarle.

Fue un error defensivo, tan solo un despiste de Gabriela Guillén al jugar mal el fuera de juego.

A partir de ese momento la Sele se vio obligada a ir al frente, algo que le costó muchísimo en los 90 minutos, cuando intentó aproximarse su eje fue Raquel Rodríguez.

Al equipo le costó mucho, ese fue el gran pero para hacer su partido soñado.

Desde el pitazo inicial Canadá tomó el control de la pelota, aunque su poder ofensivo poco a poco fue disminuyendo, en gran parte por la asfixia provocada por las nacionales.

Si hay algo por destacarle a las ticas es el aprendizaje del juego ante Estados Unidos. Además de la parte técnica y táctica, nunca se achicaron.

También supo aguantar, porque el conjunto medallista en los Olímpicos de 2016 tuvo a Costa Rica tirada atrás, sin posibilidad de acercarse al marco rival.

Pero lo que por momentos desesperó a Canadá fue la dificultad para provocar acciones de peligro, de hecho en el primer tiempo solo concretaron un remate directo.

Tras el descanso el reto de Amelia Valverde fue mantener el orden y al mismo tiempo agregar armas para hacer daño. Sin acercarse al área contraria, la única posibilidad era llegar hasta los penales.

Lo intentó, pero siempre fue insuficiente.

Canadá también debió replantear, porque salió con la idea de enviar balones largos y jugar por alto, aprovechando la diferencia física con las ticas. La fórmula estuvo lejos de ser perfecta, pero se acercó más.

En el 52′ hizo un contragolpe con Janine Beckie, quien finalmente quedó muy sola ante una defensa atenta.

Después, en el minuto 66, se acercó tras un remate desviado de Sophie Schmidt. Era pequeños avisos.

Estaban encontrando más espacios y el castigo llegó en el 71′. Cayó como balde de agua fría.

Costa Rica, ya desesperada, se lanzó al frente. Amelia recurrió a mover un poco sus fichas, sin éxito para encontrar algo diferente.

Realmente el gol quedó lejos. Al juego inteligente y ordenado le faltó hallar llave hacia el sueño olímpico.