José Pablo Alfaro Rojas. 6 mayo
Rónald González, técnico de la Selección Mayor. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo
Rónald González, técnico de la Selección Mayor. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo

De la generación de Italia 90, le gustaría tener en su equipo a Juan Cayasso o Hernán Medford; entre Wílmer López y Wálter Centeno preferiría al Paté, y no duda al afirmar que Álvaro Saborío y Paulo Wanchope son los dos mejores delanteros que ha visto en el fútbol de Costa Rica.

Fue criado en Calle Blancos, Goicoechea, junto a sus cinco hermanos y una madre soltera, es aficionado a los autos y los relojes, y en pocos días cumplirá 30 años de casado.

El técnico de la Selección Mayor, Rónald González, atendió a La Nación durante 31 minutos y respondió cada pregunta sobre su infancia, sus gustos, su vida en familia y el fútbol. También recordó su pasado y reflexionó sobre el presente.

Su infancia

¿En qué barrio se crió?

Desde que nací hasta los 12 años me críe en Calle Blancos, y después de los 12 años y hasta los 19 me pasé a vivir a Ipís de Goicoechea.

¿Cuál fue su hogar?

(Piensa) Es muy difícil escoger uno de los dos, porque ambos significaron parte importante de mi crecimiento. Por ejemplo, la escuela la hice en Calle Blancos, en donde forjé mis valores, y luego los consolidé en mi preadolescencia, que fue en el colegio y lo hice allá en Ipís, entonces en los dos aprendí.

¿En cuál barrio aprendió a jugar fútbol?

Aprendí a jugar fútbol en Calle Blancos.

¿En cuál plaza mejengueaba de niño?

En la plaza de deportes de Calle Blancos, con un equipo que se llamaba Deportivo Otto Quirós. Recuerdo que nos reuníamos un par de veces por semana en las noches para salir a correr ahí por Calle Blancos, y llegábamos al partido de fin de semana solamente con una camiseta amarillo con azul, que era el uniforme de Otto Quirós y jugábamos con equipos de la zona, de ahí de Calle Blancos, en el extinto campeonato de Anafa en mosco e infantiles.

Y después cuando llegué a Ipis me contrató (ríe) otro equipo de ahí. En esa época era como un volante de llegada, como un volante ofensivo.

¿En Calle Blancos se enamoró del fútbol?

Fue donde hice mis primeras armas y después lo empecé a traducir en el fútbol profesional cuando llegué a Ipís y jugué con un equipo que se llamaba el Fluminense, ahí me vieron jugar de Uruguay y fue cuando me invitaron a hacer la prueba.

¿A qué edad tuvo sus primeros tacos?

Mis primeros tacos los tuve como a los 10 años.

¿Usted era una familia clase media?

Éramos cinco hermanos y mi madre, que era madre soltera.

¿Fue una crianza con dificultades?

(Piensa) Fue una crianza difícil, pero nunca tuvimos ninguna necesidad. Siempre tuvimos donde dormir, siempre tuvimos comida y nunca pasamos hambre. Sí había limitaciones, éramos un hogar con cinco varones y mi mamá que tenía dos o tres trabajos, ya no vivía con mi papá y la tuvo que luchar bastante.

¿Le gustó su niñez?

Ha sido uno de los tesoros más grandes que he tenido. Tuve muchísimos amigos, incluyendo mis hermanos, aunque por cuestiones de edad, los dos mayores no éramos tan generacionales, pero con el tercero y el último que fue Ólger, que en paz descanse, siempre tuve una muy buena relación.

¿Guarda algún amigo de la infancia?

Sí claro, de Calle Blancos tengo muchos amigos a los que todavía veo. Incluso la generación de sexto grado de la escuela todavía tenemos un chat y nos hablamos. Del colegio no tengo un chat, pero sí amigos particulares.

¿Usted pone la regla en el chat de que no se habla de fútbol?

(Risas) Sí, ya ellos conocen. En esos grupos no se puede hablar de fútbol ni de política.

Sus gustos y su vida en familia

¿Cuál es su comida favorita?

(Piensa) Mi comida favorita era el arroz y la lasagna, pero como la dejé de comer hace un tiempo, no puede decir que es mi favorita. Hoy diría que las carnes.

¿Es de vino, cerveza o whisky?

Me gusta tomar vino. El vino tinto, para mí no hay mejor acompañante.

¿Es religioso o ateo?

Soy religioso.

¿Muy religioso?

Yo digo que intermedio, tampoco soy pandereta. Desde pequeño fui religioso y cuando me casé me hice un poco más seguidor, aunque en los últimos tiempos he dejado de asistir a la iglesia; los valores cristianos los tengo inculcados.

¿Casado y con hijos?

Sí, soy casado y en enero próximo cumpliré 30 años de casado. Tengo dos hijos, una muchacha de 24 y un muchacho de 17.

¿Les gusta el fútbol?

A mi hija mayor no mucho, solamente por lo que hizo el papá cuando fue jugador y tiene algunos recuerdos, y el menor no me vio jugar, es solamente por lo que ha visto que he hecho como entrenador, y sí le gusta, él juega y está en una de esas filiales de fútbol en las que se entrena más que todo por ejercicio y salud.

¿Es de perros o de gatos?

Soy de perros. Tenemos un schnauzer que ya está grande, tiene 10 años.

¿Cuál fue el momento que marcó su vida?

El Mundial de Italia 90. Tanto en lo deportivo como en lo personal, a partir de ahí salí de mi casa muy joven, con 19 años, luego me fui a vivir al extranjero a un país desconocido (Yugoslavia, actualmente Croacia), luego de pronto me casé y me fui a vivir con mi esposa a Austria y ahí empezó el andar por otros países como México y Guatemala.

Sus hijos tienen un apego especial por Guatemala...

De hecho toda mi familia siente un apego especial por Guatemala. Incluso mi hijo nació allá y tiene doble nacionalidad; a mi hija la llevé a Guatemala a los 3 años y estudió allá; mi esposa ni qué decir, tiene muchísimo aprecio, y yo también. Siento que mi capítulo en Guatemala todavía no se ha cerrado, espero que después del Mundial de Catar, o unos años después, pueda volver a vivir en Guatemala.

¿Su mejor amigo del fútbol?

Muy difícil responder. Tengo muchos amigos, aunque tengo un especial cariño, sobre todo por agradecimiento y compartir cosas, con Hernán Medford. Primero porque fue compañero mío en la época en Yugoslavia, cuando nos fuimos juntos a jugar al Dynamo Zagreb; luego estuvimos un tiempo en Pachuca y después se convirtió en amigo de fútbol y de vida.

Fue la persona que me dio la primera oportunidad de dirigir. También fui su jugador, su compañero y fue el que me llevó a la Federación como asistente de la Mayor y entrenador de la Selección Sub-20. Somos amigos de vida.

¿El momento más difícil de su vida?

La muerte de mi hermano. Solo el tiempo me ha permitido poder hablar de eso, porque antes me costaba mucho, lo he superado por el tiempo, el tiempo sana las heridas del corazón y los sentimientos. Fue algo muy difícil.

¿Cuál es esa historia de superación que le gustaría contar a sus hijos?

Cuando comencé a jugar fútbol, que tenía que caminar de noche hasta Coronado, pasar por Los Cuadros y por Ipís. Ir a correr hasta Cascajal o Patio de Agua en Coronado y luego devolverme a casa para estudiar y poder sacar el bachillerato. Toda esa etapa de superación cuando uno fue un adolescente que no tuvo las cosas en bandeja y hubo que pelearla para ganar el primer salario, que fue de ¢8.000.

¿Un vicio que pocos conocen de Rónald González?

Los carros. En realidad tengo tres vicios: Los carros, los anteojos y los relojes. Son cosas que me gustan mucho. Evidentemente no puedo tener muchos carros, solo puedo tener uno, pero normalmente no tengo un carro más de dos años, siempre estoy cambiándolo.

Termine la frase, si no hubiera sido futbolista, habría terminado siendo:

Yo digo que un buen administrador. En los pocos estudios que tengo en la universidad, me enfoqué mucho en la gestión y administración de empresas.

¿Hay algo en lo que se considere realmente malo?

Para arreglar cosas. Como arreglar licuadoras, lavadoras. Todo lo que sea tecnología de ese tipo, sinceramente no.

¿Algo que nunca haría?

Nunca traicionaría mis valores y mis principios.

El fútbol, pasado y presente

¿Cuál jugador de Italia 90 quisiera tener en su equipo?

(Piensa) Qué duro... Es que ni siquiera en el 90 tuvimos un '9' (risas). Diría que está entre Juan Cayasso o Hernán Medford.

¿Wílmer López o Wálter Centeno para su equipo?

Wálter. Los dos eran muy buenos, pero yo compartí más con Wálter, que fue mi compañero de equipo. Wílmer casi siempre fui rival, aunque algunas veces compartimos en la Selección. Yo a Wálter lo vi en la parte de echarse un equipo al hombro, de creer en las cualidades que tiene.

¿El mejor jugador que enfrentó en su carrera?

Ronaldo Nazario. La anécdota de la quebrada de cintura que me hizo en un partido (de Copa América) se recuerda en todo el mundo (risas). En Guatemala me lo preguntaron un montón de veces, en México también.

¿El futbolista que siempre quiso enfrentar y no pudo?

A Messi.

¿Pelé o Maradona?

Maradona.

¿Maradona o Messi?

Messi.

¿El estilo de Pep o el de Mourinho?

Es variado, pero si me pone a escoger diría que el de Mourinho. Diría que por más efectividad y requerimiento de posición. Lo de Pep es muy lindo a la vista y es un triunfador de primera, pero yo soy más práctico.

¿Cuál es su segundo deporte favorito?

Tenis. Antes cuando podía salía a jugar.

¿Cuál es el escape de Rónald González?

Me gusta mucho estar solo y con mi familia, y si tengo que buscar una ocupación en ese momento diría que salir a hacer ejercicio y correr, pero es la soledad lo que me gusta.

¿Cuál fue la peor decisión futbolística de su vida?

Esa está muy difícil, todavía no he tenido una peor decisión, porque todas las decisiones que he tomado consideré que eran las mejores en su momento.

Si tuviera en frente al último técnico mundialista de la Sele, en este caso Óscar Ramírez, ¿qué consejo le pediría?

Muchísimos consejos, lo que pasa es que no sabría cómo localizarlo ahorita. Óscar es un libro abierto, fue compañero mío. Lo que me gustaría preguntarle a Óscar y a todos los técnicos que estuvieron en mi posición, realmente no me lo pueden responder y es, ¿qué se hace con una selección cuando hay una pandemia?

¿Y usted qué respuesta daría a esa pregunta en este momento?

Ojalá nunca vuelva a pasar una pandemia de este tipo, pero respondería lo que estoy haciendo ahora: tener comunicación con los jugadores, analizar, ver videos, seguir con ellos lecturas, interactuar y no perderles el rastro.

¿El mejor '9′ del fútbol tico ha sido?

Álvaro Saborío... y Paulo Wanchope. ¡Es que usted me pone preguntas muy difíciles! De Álvaro me gustó mucho que fue un compañero que tuvo un nivel de superación máxima, siempre pedía más trabajo, se preocupaba mucho por trabajar la parte técnica, que no era uno de sus dotes principales, entonces siempre pedía mucho trabajo. Como jugador tiene un carácter y una personalidad diferente. Paulo es muy parecido en ese aspecto.

Si hay un penal en el último minuto y tiene que elegir a un jugador de su actual selección, ¿a quién pondría a cobrarlo?

(Piensa) Diría que Celso Borges.

¿Cuál fue el gol que más gritó en su vida?

Como entrenador, el gol de Marco Ureña ante Emiratos Árabes en el Mundial Sub-20 de Egipto (Costa Rica finalizó cuarto) y de jugador tengo dos: el de Italia 90 y el del Mundial de Arabia Saudita.