Por: José Pablo Alfaro Rojas.   1 junio
Rafael Vargas, exsecretario general de la Fedefútbol. Fotografía: Luis Navarro.
Contexto: Pruebas en poder de La Nación revelan que dos transferencias de dinero, desde una cuenta de la Fedefútbol utilizada para el Mundial Sub 17 femenino del 2014, fueron a parar a otra en Panamá, a nombre de una sociedad usada por Jeffry Webb, expresidente de Concacaf, para recibir sobornos millonarios. Desde Costa Rica, las firmas del expresidente de la Fedefutbol Eduardo Li y el exsecretario Rafael Vargas avalaron pagos a esa misma empresa por la compra de 8.000 balones y 5.000 uniformes que nadie ha visto en la Federación.

El exsecretario general de la Fedefútbol, Rafael Vargas, asegura que el haber firmado unas órdenes de compra por 8.000 balones y 5.000 uniformes que nadie ha visto llegar al ente, no lo hace culpable de algún delito, pues insiste en que por su función tenía que firmar "el 90% de los documentos" del Mundial femenino Sub-17.

La firma de Vargas también aparece junto a la de Eduardo Li en las órdenes para que se hicieran las dos transferencias bancarias por esa compra, desde cuentas de la Federación hacia cuentas de una empresa cuestionada por la Fiscalía de EE.UU. de pagar sobornos.

En el caso 'FIFAgate', el expresidente Li se declaró culpable de varios delitos, incluyendo el haberse apropiado de $90.000 del Mundial femenino utilizando facturas falsas.

—¿Qué tiene que decir al respecto?

—Perdóname, yo firmaba el 90% de todas las órdenes de compra de la Federación y las cosas que tenían que ver con la Federación de Fútbol. Así que no es de extrañar que estén firmadas todas por mí. De ahí a que haya alguna situación incorrecta de mi parte, esa es una cosa que no ha sido así. Y todo debe ser firmado por el secretario general.

—Se lo pregunto porque se le ha consultado a varios federativos y todos dicen que esos balones y uniformes nunca llegaron a la Federación. ¿Usted los vio llegar o puede explicar por qué no aparecen?

—Yo no era el encargado de ver lo que llegaba o no llegaba de FIFA a la Federación. Si usted me pregunta ahora qué llegó o qué no llegó, es imposible para mí saberlo. Había una organización paralela que trabajaba en el tema del Mundial. Yo no puedo tener en la memoria y mucho menos saber todo lo que entró o no entró en ese momento. Es imposible para mí, sobre todo los detalles.

—El Comité Ejecutivo sugirió enviar algunos documentos al Comité de Ética, que tiene la capacidad de despedir a alguien, pero la Asamblea no acató esa sugerencia. ¿Tiene usted amigos en la Asamblea que evitaron que eso fuera al Comité de Ética? ¿A qué atribuye que no siguieran la sugerencia?

—No lo sé. Cada persona decide sobre lo que cree conveniente o cómo vota algo, pero no porque yo le dijera a alguien qué debía hacer o cómo lo debía hacer. Pero no tengo temor de aclarar mis actuaciones en la Federación y acudir a la Asamblea.

—El monto de una de las transferencias a esa empresa coincide con lo que Eduardo Li dijo haber sustraido con facturas falsas de dineros para el Mundial Sub-17 ($92.000). ¿Se dio cuenta en su momento de alguno de los delitos confesados por Li?

—No. Le digo, para ese momento yo tenía apenas como tres meses de estar en la Federación. Eduardo confiesa delitos que todos nos damos cuenta hasta el momento en que sale en la prensa. Las cosas que Eduardo hizo nos damos cuenta por la prensa. Yo jamás me di cuenta. Cómo iba a estar de acuerdo yo en hacer algo incorrecto en la Fedefútbol, bajo ninguna circunstancia. Vengo a darme cuenta de las cosas que suceden cuando la prensa pública.

—¿Con qué dinero se pagó la compra de esos balones y los uniformes?

—No recuerdo exactamente, pero todo lo del Mundial tenía un presupuesto. Estaba presupuestado ante FIFA normalmente; no lo tengo claro. Pero vuelvo a repetir, el 95% de todas las compras del Mundial tiene mi firma, no porque yo quisiera, sino por mi puesto. A cualquiera que hubiera estado en ese puesto le correspondía la tarea de firmar las órdenes de compra.

—La empresa de balones se llama Forward, es panameña y se le pagó por la compra de 8.000 balones y 5.000 uniformes.

—Hay que recordar que yo firmaba todas las solicitudes de compra de la Federación. El Comité Organizador del Mundial no tenía personería propia y todos los dineros entraban a la Federación. Entonces yo como secretario general tenía que autorizar todo y firmar lo que pudiese llegar. Mis firmas estaban autorizadas para cheques. De facturas no recuerdo. Si está firmada por mí, yo no creo que haya ningún pecado. Se pidieron muchas cosas. No me correspondía saber qué llegaba y qué no llegaba.

—¿Para qué se necesitaban tantos balones?

—No tengo el dato ahorita. Tendría que revisar si hay alguna correspondencia que permita indicar para qué era la compra. En algún momento se hicieron campamentos de niños en donde se regalaban balones y uniformes y FIFA enviaba diferentes implementos deportivos. Ellos andaban promoviendo el Mundial y había diferentes actividades en todo el país.

—Villalobos admite haber solicitado su destitución por algunos hallazgos. ¿Qué opina?

—Bueno, es una opinión de él. Él sabe cómo se dio mi salida, en qué términos se dio y en función de qué. Y después el secretario general es un puesto de confianza del presidente, así lo dice el estatuto y tal vez él consideraba que yo tenía que dejar el puesto. Es una posición del presidente de la Federación, sea quien sea.

—¿Pero cómo se llevó a cabo su salida de la Federación?

—Sí, quiero aclarar que yo en ningún momento fui despedido de la Federación. Se llegó a un mutuo acuerdo. Las dos partes nos sentamos a negociar y no fue por medio de un despido, porque yo no he cometido ni cometí ningún acto por el que tuvieran que despedirme, por lo que firmamos un finiquito. No es cierto que sea un acuerdo en el que me despidieron del Ejecutivo.

—¿Cómo era su relación personal con Eduardo Li y su relación profesional?

—Una relación normal. Posiblemente en la Federación haya personas mucho más cercanas a Eduardo Li que yo.

—¿Quién era más cercano a Eduardo Li: Rodolfo Villalobos o Rafael Vargas?

—Diay, no lo sé. Ustedes son periodistas. Yo llegué a la Federación en el 2013 como secretario general y no tenía una relación más que de compañero con Eduardo en el Comité Ejecutivo. Más tiempo tenía Rodolfo de estar ahí de lo que tenía yo. Por supuesto, mi puesto de secretario tiene una mayor relación con el presidente, que es como debe ser. Hago mi trabajo, le tengo un afecto a Eduardo y no tengo nada que reprochar de él en el tema laboral y de trato. En el grupo que empezó con Eduardo no estaba yo. Después se dio la posibilidad de llegar y hacer un trabajo correcto en la Fedefútbol.

Eduardo Li, durante una conferencia de prensa el pasado 8 de agosto en el Proyecto Gol. Lo acompaña Rodolfo Villalobos, entonces tesorero del ente. Fotografía: Diana Méndez.

—¿A quiénes definiría como sus amigos en la Fedefútbol?

—No quiero entrar en ese detalle. No soy quién para señalar quién es amigo de quién. En el fútbol me parece que los temas son claros pero no voy a entrar en esas afirmaciones.

—¿Pero usted tiene aliados?

—Pues yo salí de la Federación en el 2016 (Rafael Vargas sigue ligado a la Federación como presidente del Futsal). Yo no tengo aliados para nada. Tengo amigos y conocidos de muchos años, porque he estado por muchos años en el fútbol. Yo no tengo aliados, tengo gente mía y conocida. Pero no tiene nada que ver con alianzas, me parece más bien que alguien anda pensando en persecuciones. Uno podía estar a la par de Eduardo, pero había gente más cercana a él y ahora se quitan el tiro, eso es normal y no puedo evitarlo. No puedo pelearme con el mundo por eso.

—¿No le gusta que se hable de “aliados”?

—La palabra aliado no me gusta porque trato de ser muy apegado a Dios y cuando alguien puede pensar que uno se alía con alguien no me gusta. Algunos pueden pensar que las alianzas se hacen para dañar a alguien y yo no estoy en eso. No me gustan esas situaciones.

Vargas niega que su vieja relación Gerardo Chavarría tenga relación con denuncia sobre 'donaciones'

La Nación publicó el pasado martes que el presidente de la Fedefútbol, Rodolfo Villalobos, demandó por calumnias, injuria y difamación a Gerardo Chavarría, concesionario de todas las ventas de comida y bebidas en los juegos de la Sele.

Chavarría asegura haber entregado personalmente a Villalobos “una donación” de $2.000 por cada partido en el que obtuvo el derecho de ventas.

En entrevista con Villalobos, el jerarca insinúa que existía una relación entre Chavarría y el exsecretario general, Rafael Vargas, que pudo favorecer al concesionario. Vargas se defendió y criticó las declaraciones del presidente de la Federación.

Gerardo Chavarría, comerciante de comidas que asegura haberle dado $2.000 a Rodolfo Villalobos en cada partido jugado por la Selección en el Estadio Nacional. Foto cortesía

—¿Qué opina de las donaciones denunciadas por Gerardo Chavarría, en las que asegura haber entregado personalmente a Rodolfo Villalobos donaciones de $2.000? (La Nación publicó una investigación sobre el caso el pasado martes).

—Yo prefiero mantenerme al margen de esa situación. Yo salí de la Federación hace algún tiempo. No tengo ninguna opinión al respecto, es un asunto entre dos personas que lo deben atender según lo que considere cada parte.

—¿Alguna vez supo algo sobre eso (donaciones)?

—No. La verdad es que lo leí en el periódico e igual que mucha gente me entero de la situación.

—A raiz de lo de Chavarría, Rodolfo Villalobos aseguró que desde que usted salió del Comité Ejecutivo ha cambiado la forma de contratar proveedores y que eso incomoda a muchos. ¿Qué percepción tiene sobre esta afirmación?

—No, nada más recordarle a Rodolfo que quien provocó que hubiera cambios importantes en la Federación en manera de contratar y en toda la parte administrativa fue este servidor, que llevó a la Universidad de Costa Rica a hacer un estudio completo para que la Federación se enmarcara siempre como una empresa profesional. La Federación no era como es ahora y precisamente tomé la decisión de llevar a la fundación de la Universidad de Costa Rica que hizo un trabajo impresionante en los procedimientos. El que no se hubiera establecido esto no quiere decir que se hayan hecho cosas incorrectas, pero sí es importante que Rodolfo recuerde que gracias a eso hay una mejor Federación.

—Villalobos también aseguró que en su tiempo como secretario general no era común que se dieran los concursos de oferentes. Se solía elegir a dedo.

—No es en mi tiempo como secretario general, es en el tiempo de Rodolfo Villalobos como tesorero también, porque yo llegué un poco tiempo después a la secretaría general y los procedimiento establecidos más bien yo fui el que traté de cambiarlos y había aprobaciones del Comité Ejecutivo, pero no era cosa mía. En la Federación ya había proveedores que estaban dando servicio y se continuaba con ellos porque correspondía, no porque yo los hubiese llevado. Si alguien tenía alguna observación podía hacerla a los secretarios generales que estaban antes de mí, no a mí.

—¿Usted dice que Rodolfo Villalobos estaba ahí y por lo tanto era responsable?

—Él estaba ahí si quería hacer alguna sugerencia. Además, que yo sepa había un departamento de proveeduría. Ellos hacían las cotizaciones. Yo no puedo decir que metía mano porque ya estaban ahí la mayoría de las empresas.

—¿A qué proveedores llevó a la Federación?

—A ninguno. Todos los proveedores estaban ahí. Yo no tengo porqué llevar a nadie. Hay una Procuraduría que se encarga de eso. La Proveeduría cotiza y hace las contrataciones, no es el secretario general. La mayoría de proveedores, y que puede que todavía sigan dando servicio ahí, ya estaban en la Federación cuando yo llegué (Rodolfo Villalobos aseguró que el secretario general participaba en la elección de proveedores para los juegos de la Selección).

—Villalobos asegura que usted llevó a la Federación a Gerardo Chavarría (quien hoy pide se investigue sobre unas donaciones que asegura haberle entregado a Rodolfo Villalobos). ¿Es cierto?

—No es cierto, tampoco. Seguro él está ofuscado por este tema y dice cosas que no son correctas. No era yo tampoco secretario general cuando Gerardo Chavarría da servicio a la Federación. Tampoco fui yo el que lo llevé o me reuní con él. No estaba yo en ese cargo.

—Villalobos cree que hay gente detrás de las difamaciones de Chavarría. Y el cree que usted lo llevó a la Federación. ¿Se siente aludido?

—No, solo él sabe lo que está pasando. Vuelvo a reiterar: no lo llevé yo. No estaba en el puesto de contrataciones. Yo llegué en el 2013 y Gerardo (Chavarría) da servicio desde 2011. Es un poco ilógico. A Rodolfo posiblemente se le olvidan algunas cosas, porque él estuvo desde antes en la Federación.

—Por lo que dice Villalobos, da la impresión de que usted tiene una amistad con Gerardo Chavarría. ¿Es así?

—Yo conozco a Gerardo Chavarría desde hace mucho tiempo. Él es del mismo cantón de donde yo soy. Participamos en actividades políticas del mismo partido hace mucho tiempo. No es una persona que yo desconozca, pero la relación que yo pueda tener con él no tiene nada que ver con su llegada a la Federación, porque yo no estaba como secretario general. Rodolfo no puede decir que no lo conoce porque tiene un contrato con la Federación desde el año 2011, siendo él el tesorero. Rodolfo llega a la Federación en el 2006. Posiblemente le queda muy fácil decir que es por la amistad mía que Gerardo estaba ahí, cuando yo no era parte del aparato administrativo y mucho menos decir que no lo conoce, cuando el tesorero conoce a todo mundo. La llegada de Gerardo se da antes de que yo asuma ese puesto. No se vale insinuar, como lo hace Rodolfo, de que Gerardo está ahí porque es amigo mío.

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—¿Qué opina de que el fiscal y el Comité Ejecutivo de la Fedefútbol no tomaran ninguna medida en contra de Rodolfo Villalobos después de las acusaciones de Chavarría y sobre el hecho de que se enviara el comunicado tan rápido?

—Leí el comunicado y me sorprendió que el mismo día en que se dieron las publicaciones saliera una resolución. Me parece que en la próxima asamblea de la Federación (Vargas es asambleísta del fútsal) los fiscales presentarán algún informe, porque precisamente son fiscales de la Asamblea. Ellos responden a la Asamblea, en el sentido de que debe fiscalizar las acciones del Comité Ejecutivo de la Fedefútbol. Esperamos que haya un apartado para ver la investigación que realizaron. Esa es la ruta que debería seguir.

—¿Por qué cree que no llevaron el caso a la Asamblea?

—No lo sé porque no hay una reunión convocada. Me parece que pudieron convocar a una asamblea para presentar las conclusiones de la investigación, solicitada por Rodolfo, que en ese caso me parece que hizo lo correcto en su momento. Eso es un tema que debieron haber dicho y que se debía convocar a una asamblea. Ahora todo es muy difícil porque salen para el Mundial y es comprensible. Pero cuando regresen los fiscales deberían convocar a una asamblea.