Roberto García H.. 29 junio

No sé, no sé… Todavía no me convence el VAR (Video Assistant Referee), pues aunque en nuestro paso fugaz por Rusia 2018 nos libró del sainete de Neymar, tras su caída fingida dentro del área de la Tricolor, la verdad es que se me antojan excesivos la tecnología y el personal que interviene en cada partido, que debe andar por ahí de cinco o seis funcionarios más los cuatro árbitros de campo, sin contar a los técnicos y operarios de los equipos televisivos “varísticos” y de intercomunicación.

El VAR se puede montar en el campeonato mundial, dados los abundantes recursos económicos y las comodidades que ofrecen los estadios. Pero, de ahí a que podamos contar con todo el aparataje en nuestro campeonato nacional, media una enorme distancia, casi sideral, diría yo. Imagínense, en nuestros modestísimos escenarios de la Primera División sería imposible adecuar las estructuras y alojar a tanto personal y equipos tecnológicos. A lo sumo en cuatro o cinco coliseos (Nacional, Saprissa, Morera Soto, Fello Meza, Edgardo Baltodano) sería factible pensar en un VAR más o menos bien surtido.

Otro aspecto controversial tiene que ver con la necedad de entrenadores y jugadores, todos ensayando la ya famosa señal de la pantalla, con el fin de que se revise “equis o ye” lance, del que se ha derivado una anotación, un penal, un tiro libre, una tarjeta amarilla y/o roja. Caos, polémica, pérdida de tiempo y del ritmo del partido. En nuestro medio si un jugador levanta a otro con un patadón, de inmediato hace la señal del balón al árbitro, justificando que iba en pos de la pelota. Y no de la espinilla del rival, que se revuelca que es un contento.

Lo razonable es seguir como estamos y, en vez de presupuestar altas cantidades de dinero para multiplicar los ojos arbitrales, mejorar los estadios del fútbol de la Primera División en lo que se refiere a gramillas, iluminación, vestuarios, graderías, zonas de prensa, y un larguísimo etcétera. ¿Y qué me dicen de la autoridad del árbitro principal? Coincido con quienes juzgan que el VAR les quita jerarquía y los rebaja a monigotes, a merced de la furia y regaños de media humanidad No sé, no sé… Como que estamos lejos del VAR.