Selección Nacional

Opinión: ¡Quitemos a Luis Fernando Suárez!

Podríamos quitar a Luis Fernando Suárez hoy mismo. Poner a Guimaraes y destituirlo en octubre. En noviembre sería el turno de Giacone y después podría volver Ronald González para un periodo de transición de cara al 2026.

No clasificaríamos a Catar, pero impondríamos un récord Guinness: el del fútbol más improvisado del planeta FIFA.

Ante la desesperación que provocan resultados y nivel de juego, cualquier ocurrencia nos pone a dudar. Con sus declaraciones en torno a Manfred Ugalde (que no puede jugar contra defensas altos) y a Campbell ( se equivocó al ponerlo todo el partido) el técnico colombiano se ha convertido en la piñata de nuestras frustraciones.

Es más fácil acribillarlo a él que a quienes, irresponsablemente, lo nombraron a 15 días de la Copa Oro y a menos de dos meses de empezar la eliminatoria. Los mismos que bajaron la cabeza cuando Li les dijo que Pinto debía irse, por disgusto de los líderes, y quienes se rindieron al verbo florido del Matosas encantador.

Las cuentas hay que pedirlas al que dijo estar satisfecho por el trabajo de Oscar Ramírez en Rusia 2018, pero una semana después anunció su no renovación. El mismo que reintegró como asistente de González a Douglas Sequeira, tras el fracasado preolímpico, reiteró su confianza en el cuerpo técnico, y treinta días después mandaba a todos para la casa.

Suarez llegó tarde. Punto. Puede que la presión lo esté consumiendo y que sus decisiones no sean las mejores, pero cargarle a él este muerto es lo más fácil y populista.

Tanto como responsabilizar a los jugadores veteranos porque no corren como los jóvenes o a estos porque no deciden como aquellos.

El campeonato mediocre y pesetero que tenemos produce futbolistas para el gasto local, sin intensidad para brillar ni siquiera en una MLS que solo da cabida a los centroamericanos para atraer público de la región.

La legión en Europa es ya casi nada y solo nos queda el recuerdo de aquellos que, en el Viejo Continente, pulieron armas para conquistar el Brasil-2014.

Si a eso le sumamos que no hay trabajo acumulado del seleccionador y que de todos es quien menos horas ha tenido con su equipo, es fácil entender que Costa Rica sea la Selección de más bajo nivel.

A quienes piden un milagro... Que esperen sentados.