Amado Hidalgo.   11 septiembre

La Conmebol decidió romper el contrato de derechos televisivos con Datisa, en razón del pago de sobornos que esa empresa (un consorcio que incluía a Traffic) pagó a los anteriores dirigentes de la Confederación (hoy sindicados por la Justicia de Estados Unidos).

Contrató luego con una nueva empresa y triplicó los ingresos que venía percibiendo con Datisa. Conclusión: El dinero usado por la compañía para el pago de sobornos implicaba un monto menor para la Confederación. Una “tajadota” se repartía entre los dirigentes para garantizar el contrato a Datisa y eliminar las propuestas de las competidoras.

Lo mismo ocurrió con la Concacaf. Dejó a Traffic en diciembre del 2015, apenas la empresa fue acusada de varios delitos y sus directores ingresaron a prisión. No hay datos financieros, pero hoy los derechos están en manos de SUM.

La Fedefútbol, en cambio, no solo alargó el vínculo con Traffic por tres años a partir del escándalo FIFA, sino que permitió que la compañía que pagó sobornos a Eduardo Li cediera el contrato a otra entidad, IMG. Ningún dirigente sabe en qué términos o si Traffic ganó con la operación. Al final, la compañía corruptora fue premiada por Costa Rica, pese al daño a la imagen y los posibles perjuicios económicos que sufrió por los dólares que se quedaron en el camino.

Nadie se molestó en averiguar antecedentes de la cesionaria IMG, estadounidense. Más pareciera que la decisión obedeció a presiones de patrocinadores nuevos, entre ellos un banco, que no querían aparecer en la lista de aliados comerciales junto a una sociedad corrupta.

Lo cierto es que IMG no es nueva en el mercado. Ya se adjudicó derechos en Suramérica y en la misma Concacaf, en consorcio con otras empresas. Por un lado IMG-Perform (compraron derechos televisivos en Suramérica) y, por el otro, IMG-SUM (adquirieron derechos de la Copa América Centenario del 2016).

Una de esas asociadas, Perform (inglesa) desde el 2012 tenía contrato con Full Play para compartir contenidos televisivos relacionados con el fútbol. Full Play, perteneciente a Mariano y Hugo Jinkins, encarcelados, son los dueños de Full Play, una de las empresas del consorcio Datisa.

La filial de Perform en Argentina también pertenece a los Jinkins. IMG SUM, por su parte, hizo una alianza con ESP Properties para comercializar la Copa América del 2016. Esta última es una división de WPP, compañía codueña de Imagina, la matriz de Media World, aliada de Traffic en el pago de sobornos en Concacaf, entre ellos el de Li.

La Nación lo dio a conocer ayer. Pero nadie se va a sonrojar por eso. Tampoco va a pasar nada. No se ordenará una investigación. Todo se verá normal. Y cómo no: Si durante tres años fue “normal” que la empresa que engañó a la Fedefútbol siguiera haciendo dinero con los juegos de su Selección.