José Pablo Alfaro Rojas. 10 octubre

¿Cómo debe ser el nuevo asistente de la Sele? Es una necesidad que se perfile a un auxiliar tico con proyección y atributos para dirigir a la Tricolor en el mediano plazo.

Sé que lo primero que se le vendrá a la mente a algunos mal pensados es que cuando Gustavo Matosas sufra algún desliz, el asistente aparecerá como la alternativa normal de la Federación para reemplazarlo. Pero permita que le explique mis argumentos antes de asumir una posición.

Paulo Wanchope saluda al timonel santista, Johnny Chaves. Fotografía: Mayela López.
Paulo Wanchope saluda al timonel santista, Johnny Chaves. Fotografía: Mayela López.

Dentro de los requisitos que evaluó la Comisión Técnica para elegir al seleccionador había un rubro que calificaba su anuencia para aceptar a un entrenador local dentro de su cuerpo técnico. Es decir, Matosas está de acuerdo con tener a un tico al lado.

El elegido (que habitualmente es un jugador con poca experiencia en el banquillo), recibirá un aprendizaje que no tiene precio. Además de empaparse con el conocimiento de un estratega de más cartel (en este caso Matosas), enfrentará a selecciones de todo el mundo.

Tendrá la oportunidad de rozarse y conocer los argumentos tácticos, físicos y de dinámica de juego de cada uno de los rivales de turno.

Al mismo tiempo, puede aprender de los jugadores del equipo, que hoy en día están acostumbrados a una exigencia alta en su mayoría de clubes.

Por ejemplo, Bryan Ruiz, Celso Borges y Keylor Navas son dirigidos por grandes estrategas y pertenecen a equipos acostumbrados a ofrecer las mejores condiciones para competir.

Se puede aprender mucho de ellos y también con ellos. Es decir, manejar la convivencia diaria, el entorno y los egos de un grupo de futbolistas no es una tarea fácil. En cualquier circunstancia, ya sea que le vaya bien o mal a la Sele, el auxiliar ganará experiencia.

Dentro de la evaluación realizada por la Comisión Técnica, se determinó que ningún costarricense tenía las condiciones para aparecer entre los cuatro finalistas al banco.

Si eso se dio es porque no se preparó a nadie para asumir la batuta. Quien acumula más atestados es Óscar Ramírez y recién terminó su andadura por la Sele.

Alexandre Guimaraes suma marcados tropiezos en sus últimas experiencias en clubes y Hernán Medford ya tuvo una oportunidad y no fue le bien. No quiere decir que sean malos candidatos o que no merezcan regresar alguna vez pero, de una u otra forma, ya recibieron su opción en la Tricolor Mayor.

¿Qué pasó? En los últimos procesos la Fedefútbol apostó por exjugadores sin experiencia para acompañar al entrenador elegido. A estos asistentes no se les puede proyectar para dirigir a la Mayor en el mediano plazo, pues todavía requieren de un palmarés más amplio, con logros demostrados en clubes nacionales.

Es decir, son proyectos para el largo plazo.

Se intentó con Paulo Wanchope pero no le fue bien, ante la evidente falta de colmillo en los banquillos, pues antes de asumir la Mayor, no tenía mayores logros en clubes.

Puede que Chope y el propio Luis Marín, el otro asistente, adquieran ese rodaje necesario fuera de la Fedefútbol para, algún día, volver a dirigir a la Selección Mayor.

Pero todavía no.

Justamente este es el problema. El perfil del asistente debe ser totalmente distinto.

El nuevo auxiliar tiene que ser un entrenador curtido en clubes (con buenos resultados), con experiencia y ambición... pero la humildad para acompañar con fidelidad al entrenador y comprometerse a no aceptar el cargo si se lo ofrecen cuando aparezcan los malos resultados.

¿Cuál es la diferencia? Sí todo sale bien (y se logra el boleto al Mundial), después de cuatro años este asistente ya tendrá todo lo necesario para que se le proyecte como seleccionador.

Al ser costarricense tiene enormes ventajas: Conoce el entorno, a los jugadores y posee más sentido de pertenencia que cualquier extranjero.

Después de argumentar todo lo anterior, yo tengo un candidato: Johnny Chaves.