Esteban Valverde.   7 septiembre
Mayron George ha contado con oportunidades contadas en la Selección Nacional. Una fue en diciembre del 2015 ante Nicaragua, en un amistoso. Fotografía: José Cordero

Mayron George vistió los colores de la Selección Nacional. El artillero que había conseguido cuatro goles en las últimas tres semanas con su club, el Midtjylland de Dinamarca, no pudo brillar en la ofensiva patria debido a que padeció el mal de los atacantes.

Pese a que Costa Rica cambió de sistema y ahora utilizó una línea de cuatro zagueros, en vez de cinco, para así ganar un acompañante para el artillero, esto en el campo no se notó.

Al igual que le sucedió a Marco Ureña en Rusia 2018 y pese a que el equipo tuvo otra idea táctica, el limonense se vio solo en la defensiva contraria, sin un socio claro y tampoco gozó de opciones para marcar.

George, entre lo que pudo hacer, se notó esforzado, no se arrugó cuando fue a chocar e intentó crearse ocasiones con su fuerza, pero fue víctima sencilla de la defensiva coreana.

El legionario costarricense no pudo hacer un solo remate a marco; no obstante, sí colaboró de forma efectiva en defensiva, sobre todo en acciones de pelota parada.

El limonense se impuso en el juego aéreo y rechazó los centros que llegaron al área de Esteban Alvarado.

Se esperaba que con la presencia de Elías Aguilar como falso ‘9’, la Selección ganara posesión y profundidad en ataque, empero esto no sucedió.

En los primeros 10 minutos, Daniel Colindres envió centros para buscar a Mayron; sin embargo, los servicios eran a media altura, por lo que fueron fácilmente despejados por la zaga.

El caribeño llegó a 130 minutos jugados con Costa Rica gracias a tres partidos disputados en su carrera.

Para el complemento, el estratega Rónald González varió su línea de ataque.

El timonel buscó otras variantes con David Ramírez, Rodney Wallace y Jonathan Moya. El resultado fue el mismo.

La Selección Nacional solamente generó tres remates en 90 minutos; dos fueron desviados.

La aproximación más clara fue de Jimmy Marín; el florense apostó por su velocidad para buscar una individualidad y disparar.

Después del primer duelo luego de la cita mundialista de Rusia, la Selección Nacional sigue aquejando el síndrome de no saber atacar. Sus delanteros siempre son los principales sacrificados en el juego.

“No es el juego que quisiera hacer, pero es el que me toca hacer. Siempre me toca enfrentar a dos centrales, nunca estoy en ventaja. Es lo que siempre me ha costado mucho, poder encontrar esas ventajas a virtud mía que es la velocidad en miras de ayudar al grupo. Pero es lo que me toca hacer ahorita y siempre dando todo en la cancha”, enfatizó Marco Ureña en Rusia 2018 sobre el papel de ser el único delantero.

El gran reto del nuevo seleccionador será encontrar la fórmula para que Costa Rica aprenda a llegar al marco rival, situación de juego que sencillamente no sabe hacer.