Por: José David Guevara.   14 marzo

De vez en cuando me confundo y creo que la segunda ronda electoral se disputará entre tres candidatos: Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana; Fabricio Alvarado, de Restauración Nacional, y Jonathan McDonald, de la Liga Deportiva Alajuelense.

La confusión se debe a que estas tres figuras públicas han estado sumamente presentes en los medios de comunicación.

Claro, de repente caigo en la cuenta de que la disputa por la presidencia de la República es entre los Alvarado, en tanto que McDonald es un centro delantero acucioso al que le han montado una agresiva campaña mediática para que viaje no a Zapote, sino a Rusia.

En efecto, McDonald, de quien reconocí su “entrega, pundonor, lucha, honradez, dignidad y sentido de responsabilidad” durante el campeonato pasado –en una columna publicada en este mismo espacio el 8 de noviembre del 2017– es el centro de atención de un grupo de periodistas y comentaristas deportivos que un día sí y otro también presionan al director técnico de la Selección Mayor de Fútbol, Óscar Ramírez, para que lo incluya en la lista de jugadores que representarán a nuestro país en la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018.

No me interesa dar mi opinión sobre si este delantero debe o no formar parte de la delegación que competirá en el torneo que se realizará del 14 de junio al 15 de julio en la tierra del vodka y las matrioskas. Lo que sí quiero es expresar mi malestar por tan obsesiva insistencia que raya en la obcecación.

¿Por qué no dejamos en paz a Óscar Ramírez para que elija sin presiones a quienes él considere los jugadores más idóneos para viajar a Rusia? Conste, no soy un admirador de los sistemas y planteamientos del Macho, pero ya que se le nombró como DT del “equipo de todos” deberíamos respetar sus decisiones; al fin y al cabo, será él quien apechugará con los resultados ticos en la Copa Mundial que se avecina.

¿Que a los saprissistas les gustaría ver a Colindres en Rusia? ¡Por supuesto que sí! ¿Qué a los heredianos les complacería ver a Elías Aguilar en esa justa? No me cabe la menor duda. ¿Qué los cartagos celebrarían la convocatoria de Rándall Brenes? ¡Claro!

Sin embargo, esa es una decisión que le compete solo a una persona, algo muy difícil de aceptar en un país donde todos somos entrenadores.